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Detenido el primer alto dirigente del PSDB, un partido histórico de Brasil

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Brasilia (AFP)

Un dirigente del PSDB, uno de los pocos partidos brasileños que hasta ahora había esquivado el vendaval de denuncias contra la corrupción, se entregó a la policía este miércoles para cumplir una pena de 20 años y un mes de cárcel, dos décadas después de los hechos.

Eduardo Azeredo, de 69 años, gobernador de Minas Gerais (sudeste) de 1995 a 1999, se entregó por la tarde en una comisaría de Belo Horizonte, la capital de ese estado, después de que un tribunal de segunda instancia rechazara el martes sus últimos recursos.

Miembro fundador en 1988 del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB, centroderecha) junto a Fernando Henrique Cardoso, quien fue presidente entre 1995 y 2002, Azeredo fue declarado culpable de desvío y lavado de dinero en la campaña para su frustrada reelección en 1998.

La detención se produce a menos de cinco meses de las elecciones presidenciales de octubre y, según analistas, podría tener un impacto negativo en la campaña del precandidato del PSDB, el exgobernador de Sao Paulo Geraldo Alckmin, quien rápidamente trató de distanciarse del noticiario judicial.

"En relación con la decisión del tribunal de Justicia de Minas Gerais sobre el exgobernador Eduardo Azeredo, repito lo que he dicho en ocasiones semejantes: no hay una Justicia roja, azul, amarilla o verde. La ley es igual para todos. Una decisión judicial no se discute, se cumple", tuiteó Alclmin el martes, tras el rechazo de los recursos.

- Antes del "mensalao" -

Azeredo fue condenado por su implicación en un esquema de desvíos de recursos públicos considerado el embrión del sistema de compra de apoyo legislativo ("mensalao", o "gran salario") usado por el izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) durante la primera presidencia de Luiz Inácio Lula da Silva, a inicios de la década pasada.

El publicitario Marcos Valerio, operador de ambos esquemas, purga más de 40 años de cárcel.

El "mensalao" y luego el "petrolao", la red de corrupción desvelada desde 2014 en el seno de Petrobras por la Operación Lava Jato, implicaron a las cúpulas del PT y de los partidos de centro y de derecha con los que se alió para gobernar bajo los mandatos de Lula (2003-2010) y de su sucesora Dilma Rousseff (2011-2016).

Lula y los principales dirigentes históricos del PT están actualmente en la cárcel, al igual que líderes de la derecha, como el expoderoso jefe de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha, del MDB del presidente conservador Michel Temer.

El propio Temer y sus principales ministros están también bajo la mira de la justicia, aunque protegidos, por el momento, por los fueros que les confieren sus cargos.

Están igualmente amenazados por las investigaciones varios dirigentes del PSDB, un partido que siempre estuvo en la oposición a los gobiernos del PT y que hasta ahora venía librándose del escarnio de la prisión.

El principal de ellos es el senador Aécio Neves, derrotado en las presidenciales de 2014, inculpado por la corte suprema como presunto beneficiario en 2017 de dos millones de reales (626.000 dólares al cambo promedio de ese año) entregados por los dueños del gigante cárnico JBS para ayudarle a pagar a sus abogados.

Neves, investigado en otras siete causas, niega esas acusaciones.

También Alckmin es investigado por supuestos pagos ilícitos a sus campañas de 2010 y 2014, acusaciones que él niega.

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