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El proceso de paz enfrenta las elecciones en Colombia en su momento más crítico

Miembros de las FARC en la zona de transición Mariana Páez, Buena Vista, municipio de Mesetas, Colombia el 26 de junio de 2017, antes de la ceremonia final de abandono de armas y el fin de las FARC como grupo armado.
Miembros de las FARC en la zona de transición Mariana Páez, Buena Vista, municipio de Mesetas, Colombia el 26 de junio de 2017, antes de la ceremonia final de abandono de armas y el fin de las FARC como grupo armado. Raúl Arboleda / AFP

El futuro de los acuerdos firmados entre el Estado colombiano y la exguerrilla de las FARC es una incógnita. El cambio de gobierno pone los pactos frente a la posibilidad de modificaciones que podrían hacer peligrar la frágil paz en el país.

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La implementación de los acuerdos de paz en Colombia firmados entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y la exguerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) ha estado lejos de ser simple.

La aplicación de los pactos apenas está en marcha y el cumplimiento de lo acordado aún no presenta índices altos. Pese a esto, tanto el Gobierno como los líderes del ahora partido político Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) han expresado su compromiso con la paz.

Sin embargo, ante un escenario de cambio de gobierno, la incertidumbre sobre el futuro de los acuerdos crece. Pese a que la mayoría de los candidatos han expresado su respaldo al proceso de paz, existen diferencias en torno a su aplicación bajo los términos firmados.

Y ese panorama se complica más si se tiene en cuenta que el principal favorito a ganar las elecciones es Iván Duque, candidato de derecha del Centro Democrático y delfín político del exmandatario Álvaro Uribe Vélez, férreo opositor a los acuerdos de paz.

A lo largo de la campaña, Duque rechazó las acusaciones sobre su supuesta intención de romper los acuerdos de paz, aunque sí remarcó que es necesario hacerles modificaciones “que aseguren una paz duradera y creíble”.

Los cambios propuestos por Duque incluyen que el narcotráfico no sea considerado un crimen político para evitar que puedan aplicarse amnistías, que los exguerrilleros deban someterse a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) antes de poder acceder a cargos electivos, y que el proceso de sustitución de cultivos sea obligatorio, y no voluntario.

En este aspecto se abren los interrogantes, dado que, si bien el candidato del Centro Democrático afirma su respaldo a los acuerdos, los retoques propuestos supondrían un ataque al corazón de lo pactado y pondrían en real peligro su cumplimiento.

Según las encuestas, el principal contrincante de Duque es el izquierdista Gustavo Petro, del movimiento Colombia Humana y exalcalde de la capital del país, Bogotá. Este exintegrante de la guerrilla Movimiento 19 de abril (M-19) –que se desmovilizó gracias a un acuerdo en 1991- se sitúa en la vereda de enfrente y sostiene que el proceso de paz debe profundizarse, más allá del desarme del antiguo grupo insurgente.

En ese sentido, su programa de gobierno, llamado “hacia una era de paz”, considera que es necesario también mejorar servicios como la educación, la salud o la relación con la naturaleza, en otros.

Entre los candidatos, el más férreo defensor de los acuerdos de paz es Humberto de la Calle, quien fue negociador con las FARC y cargó contra los postulantes que “quieren dar marcha atrás, volver al pasado y retornar a los pesares de la guerra”. Para él, en esa lista ingresan el mencionado Duque y el también aspirante de derecha, Germán Vargas Lleras, que públicamente expresó su respaldo al proceso, aunque advirtió que los pactos deben ser revisados.

Por último, Sergio Fajardo, el exalcalde de Medellín y líder de una alianza de centroizquierda con los verdes y el izquierdista Polo Democrático Alternativo (PDA), también dejó entrever su compromiso de cumplir con los acuerdos, al menos en sus aspectos mínimos.

Para el Gobierno de Santos, los acuerdos “son irreversibles”

Ante este escenario de dudas, el presidente saliente, Juan Manuel Santos, ha reiterado en diversas ocasiones que su Gobierno dejará una paz duradera, sostenida en los acuerdos de paz que él considera “irreversibles”.

En el marco del cierre de una gira por capitales europeas, ante diplomáticos, empresarios y periodistas en Madrid, el 14 de mayo, Santos remarcó que “no importa quién llegue al poder”, deberá continuar con la aplicación de los pactos.

Si bien admitió que la construcción de la paz puede demorarse “una o dos generaciones” y que será un proceso “largo y difícil”, el mandatario saliente destacó que ese camino es necesario para lograr una “paz estable y duradera”.

Al margen de sus intenciones, Santos también destacó en esa ponencia que los pactos están protegidos legalmente por un fallo de la Corte Constitucional, que dictaminó que “estos acuerdos tienen tal importancia que ningún gobierno de los próximos tres gobiernos podrá emitir ningún decreto; ni ningún Congreso, durante los próximos tres períodos, podrá aprobar una ley o una reforma constitucional que vaya en contravía de los acuerdos firmados”.

La FARC considera que “el proceso está peligrando”

Como contrapartida, el líder político de la FARC, Rodrigo Londoño, conocido como 'Timochenko', admitió que, en este contexto, “en la etapa final del gobierno de Santos, el proceso está peligrando”.

Esta afirmación se sostiene en distintos episodios, que han sido advertidos por la organización: la lenta implementación de los términos acordados, la captura del exguerrillero Jesús Santrich bajo acusaciones de narcotráfico, el asesinato de integrantes de la FARC tras la firma de la paz –que, según un informe presentado por el Gobierno colombiano, fueron al menos 40 aunque entre los que no cuentan con esquemas de protección- y la “persecución” por parte de grupos sucesores del paramilitarismo, entre otros hechos.

Además, si bien los líderes de la exguerrilla garantizan que no volverán a las armas, los sectores disidentes han tenido un lento pero sostenido crecimiento y ya cuentan con alrededor de 1.200 integrantes, según cifras de la Fundación Ideas para la Paz (FIP).

“No quiero decir con esto de que nos vamos para la guerra nuevamente, pero sí pueden quedar sembradas las semillas para un nuevo conflicto en Colombia”, alertó Londoño, en una entrevista con France 24 en Español.

Evitar ese nuevo escenario de conflicto y sostener la incipiente y frágil paz en Colombia será uno de los principales desafíos para quien asuma la presidencia del país.

Con EFE

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