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Qué sigue en Italia tras la designación de Giuseppe Conte como primer ministro

El abogado italiano Giuseppe Conte se va después de una reunión con el presidente de Italia, Sergio Mattarella, el 23 de mayo de 2018 en el palacio presidencial Quirinale en Roma.
El abogado italiano Giuseppe Conte se va después de una reunión con el presidente de Italia, Sergio Mattarella, el 23 de mayo de 2018 en el palacio presidencial Quirinale en Roma. Vincenzo Pinto / AFP

Tres meses después de unas elecciones que acabaron sin un claro vencedor, el presidente italiano, Sergio Mattarella, le ha dado el encargo de primer ministro al jurista Giuseppe Conte, candidato del populista M5S y de la ultranacionalista Liga Norte.

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Conte, un profesor universitario de 54 años cuyo perfil era desconocido para la mayoría de los italianos hasta esta semana, que ha aceptado el mandato, con reservas, como establece el protocolo, abriendo así una etapa completamente inédita en la historia de la democracia italiana.

El primer ministro en ciernes volverá al palacio del Quirinal, sede de la presidencia italiana, “en los próximos días”, tras una ronda de consultas que empezará el jueves 24 de mayo con los partidos para confeccionar la lista de los ministros, según el mismo Conte ha precisado. Estos ministros, sin embargo, no serán elegidos por él sino por los líderes de Liga Norte y M5S, Matteo Salvini y Luigi Di Maio.

Salvo sorpresas, nunca descartables en Italia, solo sucesivamente Conte jurará y presentará su lista de ministros a Mattarella quien, como establece el artículo 92 de la Constitución italiana, nombra los ministros a propuesta del presidente del Gobierno.

Tras ello, Conte podrá someterse a la confianza del Parlamento, lo que, si el resultado es positivo, dará inicio finalmente a un nuevo Gobierno en Italia.

Giuseppe Conte presentará un programa basado sobre el acuerdo de la Liga Norte y el M5S

Con este preámbulo como punto de partida, algunas de las prioridades de las que se hará intérprete Conte fueron adelantadas este miércoles 23 de mayo.

“Presentaré un programa basado sobre el acuerdo de las dos formaciones políticas vencedoras de las elecciones”, ha dicho, a modo de presentación, al salir de la reunión con Mattarella.

El nuevo Ejecutivo será un “Gobierno del cambio” y “yo, un abogado defensor del pueblo italiano”, ha añadido, al aclarar que es “consciente de la delicada fase que el país está viviendo”.

Con los socios internacionales inquietos y la prima de riesgo italiana subiendo por las nubes, Conte también fue categórico en su mensaje dirigido a Bruselas y a la sociedad italiana, después de que las medidas anunciadas por la Liga y el M5S fueran puestas en discusión.

Es necesario confirmar “la posición europea e internacional” de Italia, afirmó.

Acto seguido, dijo que lo primero será “enfrentar de inmediato la negociación en curso sobre el presupuesto europeo, la reforma del derecho de asilo político [de refugiados] y la unión bancaria europea”.

Estos asuntos, precisó, fueron tema de tema de debate durante la reunión con Mattarella, según dijo, en una referencia implícita al poder que el presidente de la República tiene a corto y largo plazo, puesto que es él quien deberá firmar las leyes promovidas por la Liga y el M5S, si los dos partidos toman el poder en Italia.

De hecho, esta es una prerrogativa que otros presidentes han ejercido enérgicamente en el pasado, en particular en defensa de la Constitución italiana.

En su contra, Conte tendrá el voto de los progresistas del Partido Democrático (PD), aunque, con toda probabilidad, también el del partido derechista Hermanos de Italia (FdI) de Giorgia Meloni y el de Forza Italia (FI) de Silvio Berlusconi, que acudieron a las elecciones en coalición con la xenófoba y ultranacionalista Liga de Salvini.

Una circunstancia que los analistas italianos consideran que debilita la posición de Salvini en la alianza con los ‘grillitos’ indignados de Di Maio.

Antes de su designación, Conte fue criticado por su falta de experiencia política y su 'embecellido' currículum

Conte se enfrentará a este desafío, presentándose con el insólito perfil que lo ha llevado a recibir el encargo de primer ministro en ciernes. El de un profesor especializado en la enseñanza de Derecho Privado en la Universidad de Florencia y en la Luiss de Roma, sin ninguna experiencia política y unos estudios centrados en la simplificación de la burocracia legislativa.

“Los esquemas ideológicos del siglo XX ya no son la clave para comprender la realidad”, es la frase más conocida de este novato de la política cuya candidatura -propuesta por el M5S y la Liga el lunes- se tambaleó hasta la misma mañana del miércoles.

Esto en particular por las dudas surgidas sobre su ‘embellecido’ currículum, unos impuestos no pagados en 2011  por los que el Fisco italiano llegó a incautarle una de sus propiedades, según el semanario L’Espresso  y el supuesto apoyo dado al método Stamina, una terapia con células madre, no acreditada por la comunidad científica.

Como primer ministro, Conte deberá capear ‘el experimento’ del M5S, como llegó a definirlo el periodista Jacopo Iacoponi, una formación creada en 2009 por un cómico hábil en las redes sociales, Beppe Grillo, y un empresario italiano especializado en marketing digital, Gianroberto Casaleggio.

De igual manera, Conte deberá aprender a lidiar con la nueva Liga de Salvini que ha aparcado los ideales regionalistas de su vieja guardia, barajándolos por una retórica mayormente centrada en la crítica contra la inmigración y la promoción de ideas soberanistas.

Una amalgama que, transcrita en el programa presentado el pasado domingo 20 de mayo por la Liga y el M5S, ya ha levantado críticas en diversos sectores de la sociedad italianas, en particular por el gasto público que supondrían y por algunas normas que corren el riesgo de ser anticonstitucionales por su contenido soberanista y xenófobo.

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