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México: frontera sur también enfrenta desafíos

Un manifestante con una bandera mexicana en la valla fronteriza entre México y los Estados Unidos, en Tijuana, México, el 10 de mayo de 2018.
Un manifestante con una bandera mexicana en la valla fronteriza entre México y los Estados Unidos, en Tijuana, México, el 10 de mayo de 2018. Jorge Duenes / Reuters

A pesar de que las fronteras norte y sur de México son muy distintas, ambas tienen un reto en común: disminuir la migración ilegal hacia Estados Unidos principalmente de ciudadanos latinoamericanos.

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México limita al sur con Guatemala y Belice, pero dada su posición geográfica, este límite mexicano constituye la "frontera norte" para los países centroamericanos.

La frontera sur de México, enfrenta el gran desafío de disminuir el cruce de indocumentados que deriva en una cuestión de seguridad nacional.

La frontera norte mexicana con Estados Unidos tiene una extensión de 3,185 km y separa culturas e idiomas. Mientras que la frontera sur de 1,179 km  separa el territorio mexicano de Guatemala y Belice, países con un mismo idioma y con menores diferencias lingüísticas y culturales.

Debido en gran parte a su ubicación geográfica, México es emisor de migrantes hacia Estados Unidos, pero también es un país de tránsito de flujos migratorios procedentes principalmente de América Central. Y según especialistas, se ha convertido en una nación receptora de los centroamericanos, los cuales podrían aumentar debido principalmente a las políticas migratorias del presidente estadounidense Donald Trump.

La vecindad con Estados Unidos obliga a que el flujo migratorio desde México al norte sea una constante, teniendo la particularidad de convertir a México en un país de origen, tránsito, destino y retorno de migrantes.

La frontera sur enfrenta desafíos en aumento

“México ha deportado más centroamericanos anualmente que las autoridades estadounidenses y a veces hasta el doble”, según el investigador José Carreño Figueras, que dijo a France 24 que la situación en la frontera sur mexicana es difícil y compleja.

“Es una zona caracterizada por montañas y selvas y las problemáticas que México enfrenta en el límite con Guatemala y Belice están simbolizados por 10 cruces migratorios con autoridades aduanales, 56 cruces informales con balsas improvisadas que transportan mercancías y personas ilegalmente por el Río Suchiate”, según el especialista mexicano.

Carreño afirma que la estrategia mexicana ha sido crear una especie de zona de contención en el estado de Chiapas, con el llamado plan de la Frontera Sur que ha deportado a más de 500 mil centroamericanos.

El 7 de julio de 2014, el Gobierno del presidente Enrique Peña Nieto aplicó el Programa Frontera Sur para atender y controlar el flujo migratorio de Centroamérica hacia Estados Unidos. Este programa despliega una política migratoria hacia quienes cruzan por México que se ha enfocado en la detención y repatriación de los migrantes.

Según los datos oficiales, ese mismo día se formó la Coordinación de Atención Integral de la Migración en la Frontera Sur planteándose como objetivo lograr un espacio de estabilidad y gobernabilidad en la frontera sur. A este programa se le asignó un presupuesto de 102 millones de pesos mexicanos (alrededor de 5 millones de dólares) del Presupuesto de Egresos de la Federación 2015.

Los detractores del programa acusan al Gobierno de Peña Nieto de haber convertido al país en un muro que detiene a los migrantes, lo que algunos llaman “frontera extendida”.

Grupos criminales en la frontera sur

“Ninguna nación quiere una guerra en su frontera” aseguró el también periodista Carreño.

El pasado 15 de abril, Guatemala celebró una consulta nacional para determinar si debería someter a la arbitración de la Corte Internacional de Justicia de la Haya (CIJ), en un referendo histórico en el que reclama casi la mitad del territorio de Belice.

“La región que reclama Guatemala, vecina al departamento de Petén (en el extremo septentrional guatemalteco) es muy rica en materias preciosas y se sospecha que también lo es en yacimientos petroleros. Está literalmente tomada en gran medida por el crimen organizado, en especial por el narcotráfico”, dijo Carreño.

Más del 96% de los guatemaltecos dijo “sí” en la consulta popular realizada para decidir si el diferendo territorial, marítimo e insular con Belice debe ser presentado ante el principal órgano judicial de las Naciones Unidas. Con el 53,96% de las mesas escrutadas, la respuesta a favor de la medida fue positiva.

Mientras que 37.855 ciudadanos se opusieron, el triunfo de la consulta fue abiertamente marcado por 924.769 votos a favor, en una jornada en la que más de 7,5 millones de guatemaltecos fueron llamados a las urnas.

Los votantes respondieron a la pregunta de si estaban de acuerdo con que “cualquier reclamo legal” de Guatemala contra Belice sobre los temas de territorios continentales e insulares o de áreas marítimas fueran sometidos ante la Corte Internacional de Justicia con el fin de buscar una resolución definitiva que permita que las fronteras entre ambos países seas determinadas.

“Para México es un problema que ha enfrentado incluso antes de la independencia de Belice en 1990 y que tendrá como desafío principal la posibilidad de que haya tierra sin ley que de alguna forma se convierta en paraíso para grupos delincuenciales”, concluyo el investigador.

Con agencias

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