Saltar al contenido principal

El próximo presidente de Colombia tendrá en sus manos el futuro de los diálogos con el ELN

Reuters

En 1991, el ELN y el Gobierno colombiano iniciaron una serie de conversaciones con el fin de alcanzar la paz en Colombia. 27 años después, ambas partes siguen trabajando pero el cambio de Gobierno será fundamental para el futuro de ese proceso.

ANUNCIOS

Cuba es de nuevo el terreno para los diálogos entre un grupo guerrillero latinoamericano y representantes de un Gobierno que, desde hace muchos años, está tratando de lograr la paz en Colombia.

Hasta mediados de abril de 2018, las negociaciones entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Gobierno colombiano tenían como sede la ciudad de Quito. Pero, el asesinato de tres periodistas ecuatorianos en la frontera colombo-ecuatoriana y el secuestro de una pareja, -acusaciones que recaen sobre disidentes de la exguerrilla de las FARC-, hizo que Ecuador renunciara a su rol de garante y le cerrara las puertas a los colombianos que tratan de dialogar juntos en un país que no sea el suyo.

El ELN es una guerrilla que surgió en Colombia en 1964 y fue fundada por Camilo Torres, un sacerdote “rebelde” y Manuel Pérez, ambos representantes de la corriente ‘Teología de la liberación’, movimiento que mezcló religión con política y que se instaló fuertemente en América Latina, ayudando a los más pobres, pero también a las víctimas de las dictaduras en otros países; como sucedió en Chile y Argentina.

Los llamados “elenos” eran en un principio un grupo de religiosos, estudiantes, profesores, sindicalistas y liberales radicales que querían llegar al poder para moldearlo y transformarlo, inspirándose de la brisa revolucionaria que pasaba por Cuba en ese momento con Ernesto ‘Che’ Guevara.

Y como todo grupo o colectivo, había que tener un manifiesto para reivindicar los ideales de aquel ejército que quería liberar a su nación. Dentro de los puntos de aquella guía estaba la redistribución de la tierra a los campesinos, la erradicación del analfabetismo, la lucha contra los sistemas oligarcas, entre otros.

Con los años, el ELN se convirtió en una de las guerrillas con más poder en Colombia. Uno de sus líderes hasta la actualidad, Nicolás Rodríguez Bautista, alias ‘Gabino’, llegó a la organización cuando tenía apenas 15 años. Ahora tiene 68 y es uno de los más veteranos del grupo. Su trayectoria en la guerrilla le ha dejado una larga lista que pesa ante la justicia: 34 órdenes de captura por reclutamiento ilícito, homicidio, secuestro simple, concierto para delinquir y 18 medidas de aseguramiento, como asegura la revista colombiana, Semana.

Ese mismo listado lo comparten otras de las cabezas principales del ELN: Antonio García, Ramiro Vargas y Pablo Beltrán. Los medios del mundo han visto a este último sentado en Quito y en La Habana junto a Gustavo Bell, el jefe del equipo negociador del Gobierno colombiano en este nuevo proceso que se abre para buscar un diálogo.

Desde 1991, cinco presidentes colombianos han tratado de llegar a un acuerdo de paz con el ELN, pero nada ha funcionado. Y en el tiempo que pasa entre un proceso y el otro, la población civil es la que sufre con las olas de violencia y con un conflicto armado que deja a Colombia en la lista de los peores países en materia de derechos humanos, como lo dijo Amnistía Internacional.

“El ELN es una fuerza que en su interior no tiene realmente una decisión tomada firmemente de negociación”

Las conversaciones en Cuba entre el ELN y el Gobierno colombiano recuerdan las que hubo en ese mismo país con la exguerrilla de las FARC, convertida ahora en partido político, pero que dejó algunas disidencias esparcidas por el país.

Los diálogos en Cuba levantan el optimismo de los que se sientan en la mesa de negociación, así como del resto de la población colombiana. Pero, son unas negociaciones lentas. Los elenos no toman decisiones sin antes consultarlo todo, lo que no ayuda mucho en el proceso.

Luis Eduardo Celis, asesor de la organización Redprodepaz en Colombia, dice que “el ELN es una fuerza que en su interior no tiene realmente una decisión tomada firmemente de negociación” y por eso es que llevan tantos encuentros en fases “exploratorias”, lo que según Celis, molesta al Gobierno.

El asesor de Redprodepaz asegura igualmente que ha faltado estrategia por parte del Gobierno: “ellos han tenido una estrategia errada y es el hecho de no avanzar en lo central, es decir, en una dinámica de participación”.

Esa dinámica se refiere a la manera en que el ELN quiere negociar la paz. Los integrantes principales de esta guerrilla no quieren realizar conversaciones solamente entre dos partes, sino entre tres. La participación de la sociedad es uno de los puntos en su agenda de negociación y es aquí en donde el tiempo avanza más lento.

La quinta ronda de negociaciones en Cuba no mostrará a Juan Manuel Santos firmando un segundo acuerdo de paz. Su tiempo como presidente se acabará el próximo 7 de agosto, día en que llegará el nuevo inquilino de la Casa de Nariño, que podría ser Iván Duque o Gustavo Petro, y será él quien decida si le da continuidad a los diálogos la paz o no con el ELN.

Con EFE

La página no ha sido encontrada

La página ya no existe o no existía en absoluto. Verifique la dirección o use los enlaces a continuación para acceder al contenido solicitado.