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Confusión en Irak por posibles fraudes en las legislativas

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Bagdad (AFP)

Casi tres semanas después de las elecciones legislativas, la confusión reina en Irak, donde, a pesar de acusaciones de fraude electoral cada vez más numerosas, las negociaciones para formar un nuevo gobierno ya están en marcha.

Varias personalidades política iraquíes, víctimas de las listas independientes y antisistema, reclaman un recuento de los votos y, algunas, incluso una anulación de la votación.

Las autoridades aceptaron reexaminar los resultados pero todavía no han tomado ninguna medida concreta.

De acuerdo con los expertos, las acusaciones de fraude que se están multiplicando obedecen más a un último cartucho de los políticos frustrados por su expulsión del poder que a un potencial sismo político en un país decidido a pasar página después de tres años de lucha contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI).

El 12 de mayo, para sorpresa general, la lista del clérigo chiita Moqtada Sadr, aliado con los comunistas, se impuso a los excombatientes anti Estado Islámico, cercanos a la chiita Irán.

"No es posibles anular estos resultados, supondría una crisis y puede que enfrentamientos armados", dice a la AFP el politólogo Essam al Fili.

Las fuerzas chiitas "no están dispuestas a abandonar lo que han conseguido" mientras que están en una posición de fuerza en las negociaciones gubernamentales, que comenzaron el día siguiente a la votación, añade.

Con el avance electoral de los nuevos actores, muchas personalidades casi inamovibles desde la caída hace 15 años de la dictadura de Sadam Hussein han perdido su escaño.

Son ellos -con el presidente del Parlamento, Salim al Joubouri a la cabeza- los que hoy apuntan a la controversia electoral.

- "12.000 votos" -

Estos políticos, que tienen hasta el jueves para formalizar sus reclamaciones, consiguieron votar el lunes en el Parlamento la anulación de los resultados del voto de expatriados y desplazados.

También votaron por un recuento manual del 10% de las urnas que, si difiere en más de un 25% de los resultados anunciados por la comisión electoral, dará lugar a un recuento manual de unos 11 millones de papeletas.

No vinculante, esta votación debería no obstante ser simbólica.

Frente a las acusaciones de fraude, los servicios de inteligencia aseguraron que han probado las máquinas de voto electrónica y que han conseguido cambiar los resultados, pareciendo acreditar la posibilidad de fraudes.

El gobierno ha ordenado reanudar el examen de resultados, mientras que los medios y las redes sociales no paran de desmentir las acusaciones, que conciernen principalmente a los colegios electorales en el extranjero, una parte muy minoritaria de los votantes.

El incendiario diputado saliente, Mechaan al Joubouri, derrotado, aseguró haber visto en Damasco "al responsable de la comisión electoral para Siria y Jordania vender a un dirigente político 12.000 votos de expatriados iraquíes en Siria y 4.000 votos en otro país".

Joubouri también denunció fraudes en Amán, donde vive su familia y donde asegura haber llevado una intensa campaña para finalmente no conseguir oficialmente más que... 19 votos.

"Tengo la impresión de que hay un claro complot contra mi", dice, afirmando que las máquinas de voto solo le han acreditado 5.000 votos de los 24.000 que asegura que puede demostrar que ha recogido.

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