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Fin de 'The Americans', un thriller de espionaje soviético y hit de la era Trump

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Washington (AFP)

La exitosa serie de televisión "The Americans" comenzó su carrera hace cinco años, pero encontró una nueva relevancia en la era de Donald Trump, con las diversas investigaciones sobre la interferencia de Moscú en las elecciones de 2016 y los jefes de inteligencia que evocan constantemente la amenaza rusa.

Situada en el punto álgido de la Guerra Fría en la década de 1980, la serie retrata a dos agentes encubiertos de la KGB, que pretenden ser una pareja que vive el sueño americano en los suburbios de Washington.

Después de seis temporadas, "The Americans" cierra un ciclo como ganadora de varios premios con su último episodio el miércoles.

Las estrellas del programa, Elizabeth y Philip Jennings, están en medio de la huida, envueltos en un complot de su agencia para destruir la inminente cumbre histórica entre el presidente Ronald Reagan y el reformador soviético Mikhail Gorbachev que podría conducir al final de la Guerra Fría.

¿Qué sucederá? ¿Acaso Stan, el agente de contrainteligencia del FBI que es vecino de Jennings, finalmente los descubrirá? ¿Escaparán? Es un secreto guardado por la cadena ??FX tan estrechamente como los códigos nucleares de la Casa Blanca.

Pero después de que termine, el tema de fondo de la serie, los estragos causados ??por la competencia entre Moscú y Washington, persistirá en una capital estadounidense sumida en temores de que la inteligencia rusa haya manipulado las elecciones ganadas por Trump y posiblemente cooptara la Casa Blanca.

- Alabada por el realismo -

La premisa de la serie era simple: cómo los Jennings -interpretados por Keri Russell y Matthew Rhys- viven encubiertos en una casa suburbana de Washington, criando a dos niños en escuelas estadounidenses, manteniendo la casa limpia y la despensa abastecida, mientras reciben órdenes de jefes de la KGB para robar los mayores secretos del gobierno, eliminar a rivales y permanecer ocultos de los cazadores de espías estadounidenses.

Entre sus lealtades como agentes rusos y el intento de mostrarse como una familia de clase media, los dos agentes tienen que manejar un matrimonio forzado por sus jefes de la KGB, lidiar con adolescentes angustiados y evitar disputas entre facciones en la oficina central de Moscú.

En el último año quedan atrapados enredados entre la vieja escuela comunista y los reformadores representados por Gorbachov, lo que deriva en asesinatos y caos en los episodios finales.

Mientras que Hollywood está repleto de series y películas sobre espionaje -como la exitosa y a veces exagerada "Homeland" -, los funcionarios de inteligencia de Washington elogian a "The Americans" por su realismo.

Eso se debe, en parte, a la cooperación cercana entre FX y espías reales. El creador y productor ejecutivo de la serie, Joe Weisberg, pasó tres años con la CIA antes de dedicarse a la escritura.

El proyecto obtuvo el visto bueno no mucho después del arresto en 2010 de una docena de agentes rusos en Estados Unidos. Varios exespías estadounidenses son asesores de la serie.

- "La manera en que lo hicimos" -

Gran parte de Washington, donde la comunidad de inteligencia es una élite como los financieros multimillonarios en Wall Street y los zares tecnológicos en Silicon Valley, está enamorado de "The Americans". Incluso la nueva directora de la CIA, Gina Haspel, con tres décadas de servicios encubiertos, es una fanática.

"'The Americans" tiene 'el tradecraft' y la tecnología de la década de 1980 en general bien representadas", dijo Jonna Hiestand Mendez, quien fue una agente encubierta de la CIA en Europa durante años.

"El guión está plagado de escondites secretos y protocolos de comunicación, disfraces y pastillas de cianuro, escritura codificada y señales que se utilizaron para la comunicación impersonal con tu agente o equipo. Todo se ejecuta correctamente, se hace de la manera en que lo hicimos", indicó.

Aunque, en una reciente columna en el Washington Post, Hiestand Mendez calificó el sexo y la violencia del programa como "exagerados y gratuitos", señalando que, aunque entrenó para disparar una variedad de armas, incluso desde automóviles en movimiento, en tres décadas ella nunca llevó a cabo un procedimiento de esos.

La serie capturó las tensiones mundanas de la vida, "una exploración reflexiva de la necesidad de gestionar el engaño diario que es parte el trabajo de un espía", agregó.

No todos en Washington son fanáticos. El ex director del FBI James Comey, que supervisó investigaciones de contrainteligencia, incluida la pesquisa sobre la intromisión rusa en las elecciones, dijo a PBS el mes pasado que evita el programa, así como también lo ha hecho con "Homeland".

"¿Por qué necesito ese estrés?", se preguntó. "Es como, 'voy a morir'. ¿Por qué necesito eso? Lo tengo todo el día", expresó.

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