Al Sisi presta juramento en plena ola de detenciones

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El Cairo (AFP)

El presidente egipcio Abdel Fatah al Sisi iniciará el sábado un nuevo mandato de cuatro años en medio de una ola de detenciones de opositores que, según los expertos, refleja los temores del poder ante posibles movimientos sociales.

Tras haber sido reelegido con más del 97% de los votos en marzo ante una oposición reducida al silencio, Al Sisi, elegido ya una primera vez en 2014, jurará el cargo ante el Parlamento.

Entre los opositores y miembros de la sociedad civil detenidos últimamente figuran el bloguero y periodista Wael Abas, los blogueros Sherif Gaber y Shadi Abuzeid o el opositor Hazem Abdelazim.

Wael Abas publicaba desde hace una década en Facebook, YouTube y Twitter mensajes contra la violencia policial, la tortura o la corrupción. Está acusado de ser cercano a los Hermanos Musulmanes, declarada organización "terrorista" en Egipto en 2013.

Otro símbolo de la creciente represión es el periodista y especialista del movimiento yihadista en el Sinaí, Ismail Alexandrani, condenado la semana pasada a 10 años por un tribunal militar, también por pertenencia a la cofradía islamista.

"Las detenciones se enmarcan en la continuidad de las políticas de represión de los últimos años, para acabar con todos los contrapoderes potenciales", dice a la AFP Karim Bitar, investigador del Instituto de relaciones internacionales y estratégicas.

Según él, "este 'timing' está sin duda vinculado con el creciente sentimiento de insatisfacción en amplios sectores de la población egipcia" debido a las dificultades económicas.

A fines de febrero, antes de la elección presidencial, la fiscalía amenazó con querellas a los medios que difundirían "falsas informaciones" consideradas atentatorias contra "la seguridad de la patria".

- "Inquietante" -

Para Mostafa Kamel El Sayed, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de El Cairo, los responsables egipcios "temen que los activistas, sobre todo los que están vinculados a la revuelta de 2011, como Hazem Abdelazim, Wael Abas y Shadi el Ghazali Harb, exploten la esperada subida del precio de carburantes y la electricidad para movilizar a los ciudadanos contra el régimen de Al Sisi".

Desde hace días, la prensa y la televisión de Estado preparan a la opinión pública a una nueva alza de precios, en un contexto económico calamitoso.

Los precios se dispararon en Egipto tras la devaluación de la moneda local en noviembre de 2016, en el marco de un plan de reforma impuesto por el Fondo Monetario Internacional (FMI) para poder obtener un préstamo de 12.000 millones de dólares.

Pero la economía egipcia ya estaba en mala situación desde la revuelta de 2011 y la caída del régimen de Hosni Mubarak.

Aunque hay signos alentadores, como el crecimiento del PIB -de 4,2% en 2017 debe pasar a 5,2% en 2018 según el FMI- sus efectos para el egipcio común aún no se sienten.

Paralelamente, ONG internacionales de defensa de los derechos humanos denuncian regularmente la implacable represión desde 2013 llevada a cabo por el poder contra los islamistas, y luego contra militantes laicos e izquierdistas.

Tras una reciente ola de detenciones, la oenegé Human Rights Watch (HRW) denunció el jueves en un comunicado el "estado de opresión" que reina actualmente en Egipto.

El miércoles la Unión Europea (UE) ya había calificado de "preocupante" el "creciente número de detenciones de defensores de derechos humanos, de militantes políticos y de blogueros en las últimas semanas en Egipto".

El Cairo replicó de inmediato al rechazar "totalmente" esas críticas "que no reflejan la realidad egipcia".

"Egipto es un estado de derecho" y los egipcios "disfrutan de la libertad de expresión y de opinión" afirmó el portavoz del ministerio de Exteriores.