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El socialista Pedro Sánchez, a las puertas del poder en España

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Madrid (AFP)

El líder socialista español Pedro Sánchez se dispone a tomar el poder este viernes, al cabo de una moción de censura en el Parlamento contra el conservador Mariano Rajoy, liquidado por un sonado caso de corrupción en su Partido Popular (PP).

Salvo sorpresa de última hora, Sánchez, secretario general del PSOE, será el nuevo presidente del gobierno de España con el apoyo de 180 diputados del total de 350 que tiene la cámara baja, donde se celebrará la votación.

Los colaboradores del presidente Rajoy aseguran categóricamente que el dirigente conservador no va dimitir a última hora, y su ministra de Defensa, María Dolores de Cospedal, dijo que "estará en la votación" que pondrá fin a su mandato.

Para echar del poder a Rajoy, en el poder desde diciembre de 2011, Sánchez armó una heteróclita coalición con la izquierda radical de Podemos, los independendistas catalanes y los nacionalistas vascos.

"Hoy por fin mandamos a casa al Partido Popular", clamó desde la tribuna el líder de Podemos, Pablo Iglesias.

El PSOE promovió la moción de censura hace una semana, tras conocerse la sentencia judicial de la Gürtel, una trama corrupta consistente en una red de empresas que de 1999 a 2005 sobornaron a cargos del PP para obtener contratos públicos en distintos puntos del país.

La sentencia fue una bofetada para el PP, que no obstante la recurrirá.

El partido conservador fue condenado a pagar más de 245.000 euros como "partícipe a título lucrativo" de la trama, la justicia consideró probado que hubo una caja B desde 1989, y el tesorero que la administró, Luis Bárcenas, fue condenado a 33 años de prisió.

- Sánchez y su ascensión fulgurante -

Si consuma su órdago a Rajoy, Sánchez habrá completado en apenas un año un recorrido sorprendente: en mayo del año pasado recuperó el liderazgo del PSOE meses después de verse defenestrado por una rebelión interna, y ahora se dispone a presidir el gobierno español.

En su exposición de motivos el jueves prometió que mantendrá los presupuestos de 2018 elaborados por el PP, aprobados hace una semana en la cámara baja y pendientes de tramitación en el Senado.

Un gesto paradójico y destinado a atraerse el apoyo decisivo del Partido Nacionalista Vasco (PNV), que gobierna esta región del norte de España y arrancó de esos presupuestos un paquete de inversiones en infraestructuras de 540 millones de euros.

Pero dado lo variado de sus apoyos, su mandato se anuncia de corto recorrido. El jueves por la noche, Sánchez reconoció que "es evidente que tenemos que ir a unas elecciones generales", y abogó por "que consensuemos ese horizonte electoral".

La convocatoria electoral es además una exigencia firme del partido liberal Ciudadanos, rival del PP en la derecha y que según los sondeos va viento en popa.

"Yo no quiero un gobierno zombi por la corrupción, pero tampoco quiero un gobierno Frankenstein con los que quieren liquidar España", advirtió el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, indignado por el apoyo de los separatistas catalanes a la moción socialista.

El jueves en el Parlamento Rajoy cargó duramente contra Sánchez, al que acusó de hacer con la moción "un ejercicio de oportunismo al servicio de [su] ambición personal" y de poner en riesgo la recuperación de la economía.

De confirmarse el apoyo mayoritario a Sánchez, la votación sacará del poder a un Mariano Rajoy que en los últimos tiempos sobrevivió a la grave crisis económica de 2008-2013, y al desafío separatista catalán, la peor crisis política en España en cuatro décadas.

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