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Nicaragua de luto por los 15 muertos de las protestas del día de las madres

Un manifestante detrás de una barricada durante una protesta contra el gobierno del presidente nicaragüense, Daniel Ortega, en Managua. 31 de mayo de 2018.
Un manifestante detrás de una barricada durante una protesta contra el gobierno del presidente nicaragüense, Daniel Ortega, en Managua. 31 de mayo de 2018. Oswaldo Rivas / Reuters

La indignación es uno de los sentimientos reinantes en Nicaragua después de la jornada de este miércoles, que terminó con violencia y 15 muertes, durante la ‘marcha de todas las madres’.

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A los muertos por las protestas contra el gobierno de Daniel Ortega se sumaron otras 15 víctimas mortales, y la cifra de fallecidos en medio de la violencia en las calles ya llegó a 108, según el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos.

La celebración del día de la madre, que el miércoles 31 de mayo comenzó como una oportunidad de expresión pacífica de la ciudadanía, en rechazo a los fallecimientos durante las manifestaciones previas, terminó de manera sangrienta.

El Gobierno responsable de la represión en las calles, dio a través de la ministra de Salud, Sonia Castro, el fatídico reporte de la jornada, que ya es calificada por algunos sectores de la sociedad civil como una "masacre".

Castro, corroborada por la policía, informó que en centros de salud "se dio atención a 199 personas que resultaron lesionadas” y también fueron recibidos “los 15 fallecidos” siete de ellos perdieron la vida en Managua, tres en Chinandega, cuatro en Estelí y uno en Masaya.

Entre las víctimas se cuenta un adolescente de 15 años, un joven de 18 años y el joven Kevin Antonio Coffin Reyes, deportista de sambo que ganó la medalla de oro en los Juegos Centroamericanos de Managua 2017.

Suspensión de los diálogos en respuesta a la violencia

Tras el último episodio, la Conferencia Episcopal (CEN), mediadora del Diálogo Nacional, condenó los “actos de represión de parte de grupos cercanos al Gobierno” y acaró “que no se puede reanudar la mesa del diálogo nacional mientras al pueblo de Nicaragua se le siga negando el derecho a manifestarse libremente y continúe siendo reprimido y asesinado”.

La respuesta del gobierno a la advertencia de la iglesia fue un llamado a la calma a través del canciller, Denis Moncada, quien pidió a las autoridades que coordinan las conversaciones que exhorten “al cese de toda violencia, a fin de continuar trabajando por la seguridad, la justicia y la paz".

Moncada agregó que a ojos de la administración "grupos políticos de oposición con agendas políticas específicas" son los culpables de la violencia; asimismo negó la existencia de "fuerzas de choque” o “grupos paramilitares afines al Gobierno".

El Ejército rechazó "todo tipo de manipulación de información falsa" que lleve a concluir su participación a favor del Gobierno en esta crisis.

Del otro lado del conflicto, la Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia, que representa a los estudiantes y a los representantes de la sociedad civil y el sector privado, llamó a intensificar las diferentes formas de protesta pacífica y a continuar con los bloqueos.

Al mismo tiempo reiteró que el diálogo nacional solo será posible si se cumple con la condición de disponer de “garantes internacionales independientes".

Desde el plano internacional el secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, condenó los últimos actos violentos y llamó "al Estado a detener la violencia" de los "factores represivos".

Almagro declaró que Nicaragua vivió "otro día trágico, de represión, de violencia y muerte” y se solidarizó con los familiares de las víctimas.

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