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Crítica a Bachelet marca la primera rendición pública a 82 días del segundo gobierno de Piñera

El presidente de Chile, Sebastián Piñera, durante la presentación del primer informe de su mandato ante el Congreso en Valparaíso, Chile, el viernes 1 de junio de 2018.
El presidente de Chile, Sebastián Piñera, durante la presentación del primer informe de su mandato ante el Congreso en Valparaíso, Chile, el viernes 1 de junio de 2018. Presidencia Chile / EFE

El presidente chileno, Sebastián Piñera, criticó la herencia de la expresidenta Michelle Bachelet durante su primer informe ante el Congreso. También anunció reformas a las políticas sociales y reiteró que su prioridad será el crecimiento económico.

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No hubo sorpresas en la Cuenta Pública de Sebastián Piñera ante el Congreso: dibujó una hoja de ruta muy similar a la delineada en campaña para lo que serán las grandes políticas del país en los próximos cuatro años.

En el discurso más largo de sus dos mandatos –duró 137 minutos- fue clara y explícita la crítica al Gobierno de Michelle Bachelet, aunada con una solicitud de lograr grandes acuerdos nacionales, fueron para muchos por un lado la parte más negativa -y también la más contradictoria- de este rendimiento de cuentas.

También destacó la falta de una mención explícita a la petición de una educación no sexista que tiene al movimiento estudiantil revolucionando las bases de la sociedad chilena con la toma de más de 20 establecimientos educativos desde hace más de un mes.

Quizá el anuncio más sorpresivo fue el hecho de que no se rebajarán los impuestos a las empresas, como se les había prometido en campaña. Junto a esto las esperadas reformas del sistema de pensiones (Administradoras de Fondos Provisionales AFP).

En cuanto al sistema privado de salud (Isapres), se eliminará la polémica preexistencia o se equiparán precios entre planes de salud de hombre y mujer (en la actualidad las mujeres pueden pagar hasta un 179% más que un hombre como penalización a su capacidad de ser madres) o la sustitución del préstamo universitario por otro sistema, fueron los aspectos más destacados.

“En general esto fue una proyección en la que el presidente Piñera esbozó lo que fue siempre su programa de gobierno, no hubo grandes novedades en eso”, explicó a France 24, Germán Silva, analista político de la Universidad Mayor y socio director de la Consultora Equilibria.

"Responsabilizó a Bachelet de todos los grandes problemas"

“Sin embargo las cosas que llamaron la atención fue un nivel de crítica muy importante hacia el Gobierno de la presidenta (Michelle) Bachelet, responsabilizando de prácticamente todos los grandes problemas que se han heredado de Gobierno, tanto de financiamiento como otros y al mismo tiempo haciendo llamados a la unidad”, analiza Silva.

“Después de una larga etapa de gran dinamismo, en que Chile crecía mucho más rápido que el mundo y que América Latina, en que reducía con fuerza la pobreza y se transformaba en una sociedad de clase media, este progreso se vio interrumpido”, señaló al inicio de su discurso Piñera.

“El resultado fue que, durante estos últimos 4 años, nuestro país creció apenas a un 1,7% en promedio anual. Es decir, sólo la mitad del crecimiento del mundo en la misma época, y menos de un tercio del 5,3% que habíamos alcanzado durante nuestro primer Gobierno”, añadió Piñera.

Continuó, refiriéndose también a los fallos de la reforma tributaria, retrocesos “en seguridad ciudadana”, aumento de la delincuencia y temor al narcotráfico, el debilitamiento de la protección a la infancia y el deterioro del acceso a una salud de calidad, entre otras críticas a la gestión anterior.

“La otra sorpresa fue terminar con la ley reservada del cobre, esto es bien novedoso, es una ley que viene de la dictadura y que ningún gobierno” anterior había logrado eliminar por la oposición de la derecha, señaló Silva, apuntando a la ley que desvía un porcentaje de las ganancias de la venta de cobre, del que Chile es el mayor exportador del mundo, para fondos reservados para las Fuerzas Armadas chilenas, que se vieron sacudidas en los últimos años por fuertes escándalos de corrupción.

El discurso no mencionó temas de orientación sexual a pesar del momento político que vive el país en torno a la identidad de género

“El tema de la educación no sexista no fue abordado para nada, tampoco cómo enfrentar el término de las tomas” feministas que tienen a más de 20 universidades en ocupadas desde hace más de un mes en una situación en que no se ve salida inmediata. “Hay faltó profundizar los anuncios realizados la semana pasada respecto a la agenda de género”, establece Silva.

De forma parecida se expresa la experta en género y políticas públicas de la Universidad Central, Ana María Gutiérrez Ibacache, para quien la “Agenda Mujer del gobierno aborda solamente las demandas de un tipo de mujer y no de la diversidad de mujeres y orientaciones sexuales presentes en la sociedad chilena. La cuenta pública evidencia “una construcción social conservadora de lo femenino, asociado a la maternidad y la familia”.

“Se trata de una familia tradicional heteronormativa (madre, padre, hijos e hijas)” como queda de manifiesto en el “hecho de posicionar, de manera transversal, a la familia como el centro de la política social”, indica. Las medidas del gobierno señalan en su opinión la falta de comprensión del movimiento feminista al acentuar “la construcción social de las mujeres como madres”, lo que ha sido una de las grandes críticas de este movimiento.

Para ella la agenda no plantea “medidas concretas para eliminar la educación no sexista desde la primera infancia hasta la educación superior, mediante políticas de género en este ámbito, siendo la gran ausente de hoy”, analiza.
Esto quedaba patente en el hecho que durante la tarde se registraban en Santiago manifestaciones espontáneas de los movimientos estudiantiles feministas mostrando su desacuerdo con el hecho de que sus demandas no hayan sido recogidas por el gobierno.

El Gobierno anuncia cambios en los préstamos universitarios

Para otros analistas, el presidente hizo hoy “un relato de sus primeros 82 días de gobierno con bastante detalle, principalmente en los aspectos relacionados con la situación de la reforma migratoria, las acciones que se han desarrollado para modernizar” a la policía chilena, Carabineros y “resolver la situación de conflicto que se produce en la Araucanía”, explica por su parte a France24 Ariel Ramírez, Director de la Escuela de Gobierno y Gestión Pública del Instituto de Asuntos Públicos de la Universidad de Chile.

Ramírez también coincide en que no hubo grandes sorpresas, aunque sí se determinaron prioridades. Destaca como lo más llamativo el hecho de que Piñera anunció que se van a “mantener el nivel de impuestos para las empresas en el orden del 27%”, lo que implica que no se modificará como afirmó en campaña la reforma tributaria por el momento, lo que “claramente es un guiño” a la postura de la oposición.

Piñera anunció también el fin del préstamo universitario a estudiantes, el CAE (Crédito con Aval del Estado), creado en la época del gobierno de Ricardo Lagos y uno de los sistemas que hacen que los estudiantes vivan endeudados pagando sus estudios mucho tiempo después de haber iniciado su vida laboral.

Sin embargo, el Gobierno planteó el Sistema Único de Créditos, con condiciones más similares a los estándares internacionales y cuya mayor novedad sería que los actuales morosos podrían pasar sus cuotas vencidas al final del plan de pagos.

“Si bien se cambia el nombre del sistema no hay una modificación sustantiva al crédito que hoy en día existe”, analiza Ramírez, porque no se recoge la demanda del movimiento estudiantil de condonar la deuda.

Felipe González: “el nuevo sistema no considerará un mecanismo de reparación si no el método de la repactación”

En la misma línea se manifiesta Felipe González, académico de la Facultad de Gobierno de la Universidad Central. “Esto significa que el nuevo sistema no considerará un mecanismo de condonación o reparación para los afectados por la política pública anterior, sino que, más bien, aplicaría el método del retail: la repactación”, explica.

En cuanto a la llamada a los acuerdos nacionales, Ramírez es oportuno en señalar que para Piñera estos son, más que un deseo, una absoluta necesidad.

“Lo que hace el presidente es rescatar lo que él ha denominado la ‘política de los acuerdos’”, señala. “En mi visión no es solamente que el presidente crea profundamente en las políticas de los acuerdos, sino que, además, muchas de las propuestas e iniciativas que plantea en su programa de Gobierno y explicita en la Cuenta Pública van a requerir que el Congreso Nacional sea quién tome la decisión política y allí el presidente de la República no tiene mayoría”.

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