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Sin Rajoy, débil esperanza de deshielo en Cataluña

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Barcelona (AFP)

La llegada del socialista Pedro Sánchez al poder en España alumbró una débil esperanza de un deshielo en las relaciones entre Madrid y los independentistas catalanes, escépticos con el nuevo líder pero satisfechos por la marcha del conservador Mariano Rajoy.

De hecho, fueron los partidos separatistas catalanes quienes, junto a los nacionalistas vascos, decantaron la balanza en el Congreso para tumbar a un Rajoy desgastado por los escándalos de corrupción y aupar al gobierno a Pedro Sánchez, que prometió "restablecer puentes" y "normalizar las relaciones" con la región.

La caída de Rajoy en Madrid junto a la formación de un nuevo gobierno independentista en Cataluña este sábado pueden favorecer "una mejora de la situación", opina el politólogo de la Universidad Autónoma de Barcelona, Joan Botella.

Si bien su discurso no fue excesivamente ambicioso, asegura, Sánchez podría beneficiarse de la división del independentismo entre los moderados que apuestan por dejar atrás la vía unilateral tras el encarcelamiento de numerosos líderes y los radicales como el expresidente Carles Puigdemont, ahora en Alemania y partidario de mantener vivo el conflicto.

"El movimiento independentista está declinando, hay divisiones internas y con el nuevo gobierno Puigdemont va a ser menos importante (...) así que puede que Sánchez tenga suerte", afirma.

Su toma de posesión como nuevo jefe de gobierno ante el rey Felipe VI se solapará con la del nuevo ejecutivo regional del independentista Quim Torra, lo que permitirá la recuperación de la autonomía catalana intervenida por Rajoy tras la fallida declaración de independencia del 27 de octubre.

- El menos malo -

Las relaciones entre ambos no empezaron con buen pie: independentista del ala dura, criticado por unos escritos muy ofensivos contra los españoles, Torra fue definido por Sánchez como "racista" y "supremacista".

Incluso lo equiparó al Jean-Marie Le Pen de la política española, el controvertido líder ultraderechista francés.

"Los peores insultos nos han llegado de él y de gente de su partido", el socialista PSOE, recordaba una fuente de la presidencia regional.

"Nuestra opinión no es nada positiva, pero Rajoy era claramente peor. Al menos es un nuevo talante, que puede quitar hierro a la situación y favorecer cierta distensión", añadía.

Desde la llegada del conservador al poder en 2011, las relaciones entre Madrid y Barcelona no hicieron sino empeorar.

La escalada estalló en otoño con la violencia policial contra el referéndum de autodeterminación ilegal del 1 de octubre, la fallida proclamación de una república catalana y la intervención de la región.

Si bien el PSOE de Pedro Sánchez respaldó la estrategia gubernamental en los últimos meses, históricamente fue más sensible a las reivindicaciones catalanas que el Partido Popular de Rajoy.

Desde 2013 defienden una reforma federal de España para dar más poder a las regiones autónomas y el mismo Sánchez llegó a definir que Cataluña es una "nación".

"Pese a que el PSOE se ha esforzado mucho en parecerse al Partido Popular (...) en Cataluña tenemos claro que existen diferencias", reconoció durante la moción de censura contra Rajoy Joan Tardà, el portavoz en Madrid del partido de izquierdas independentista ERC.

- Poco margen de maniobra -

Además, el principal apoyo de los socialistas, con solo 84 diputados de 350, será la izquierda radical de Podemos, defensores de un referéndum en Cataluña.

"Puede haber un cambio, aunque no sea sustancial, sí en las formas con una oferta de diálogo, una voluntad de reabrir vías para encontrar una solución dialogada al conflicto", indica a la AFP Berta Barbet, editora de la web de análisis político Politikon.

Sin embargo, cualquier concesión a los independentistas puede suscitar fuertes rechazos en su propio partido --que lo defenestró hace dos años--, el Partido Popular y especialmente Ciudadanos, el partido de centroderecha que sube como la espuma en las encuestas con un agresivo discurso antiindependentista.

"La oposición será muy dura", reconoce Barbet, "pero si hay un momento en que el PSOE podría hacer una oferta diferente para que el conflicto se desescale es ésta porque parte de la sociedad española se ha dado cuenta de la importancia de resolver la cuestión catalana".

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