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La cumbre de finanzas del G7 cerró con un EEUU más aislado que nunca

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Whistler (Canadá) (AFP)

La cumbre de finanzas del G7 concluyó el sábado con una protesta unánime contra la agresiva política comercial de Estados Unidos.

Los principales aliados de Washington exhortaron al presidente estadounidense, Donald Trump, a reconsiderar su decisión de imponer impuestos sobre el acero y el aluminio durante la cumbre de jefes de Estado del G7 en Quebec la próxima semana.

"Los ministros de finanzas y gobernadores de los bancos centrales han pedido al secretario del Tesoro estadounidense Steven Mnuchin hacer parte (a la Casa Blanca) de su preocupación unánime y de su decepción", declaró el ministro de Finanzas de Canadá, Bill Morneau, al cierre de tres días de reunión en Whistler, una estación de esquí del oeste de Canadá.

Como una señal del desacuerdo que hubo, la reunión de ministros del G7 no dio lugar a una declaración común, pero sí a una sucesión de conferencias de prensa por separado.

"Los ministros y los gobernadores se pusieron de acuerdo en el hecho de que las discusiones (sobre el comercio) deberán continuar en la cumbre en Charlevoix donde tendrán que tomar una decisión", señaló Morneau.

En momentos en que la economía del mundo crece a un ritmo saludable (+3,9%) después de la crisis financiera de 2008, Alemania, Canadá, Francia, Japón, Italia y Estados Unidos deberían alineado sus medidas para asegurar que este crecimiento sea compartido por un mayor número.

"Desafortunadamente", deploraron Canadá, Francia y Alemania, estas discusiones se vieron eclipsadas por el espectro de una guerra comercial, que el gobierno de Trump ha intensificado contra sus aliados al aplicar el viernes nuevos aranceles aduaneros sobre el acero y el aluminio.

Estos impuestos "socavan un comercio abierto y la confianza en la economía mundial", también comentó Bill Morneau, quien en "duras palabras" -según contó- expresó a su homólogo estadounidense Mnuchin el "completo desacuerdo" de Ottawa con Washington.

El G7 fue "tenso y difícil", resumió de su lado el ministro francés Bruno Le Maire, considerando que la reunión fue más un "G6 + 1", con Estados Unidos "solo contra todos, que corren el riesgo de la desestabilización económica del planeta".

Washington "cree en el G7", dijo Mnuchin, aunque reconoció que hubo "un consenso unánime sobre la preocupación" expresada por sus otros seis socios en relación a las disputas comerciales.

- Un gesto -

Aseguró que había informado al presidente Donald Trump sobre la cumbre de jefes de Estado y de gobierno que tendrá lugar el viernes y sábado próximos.

Le Maire exhortó al gobierno estadounidense a dar "un gesto" y tomar "las buenas decisiones para apaciguar la situación y allanar las dificultades".

"La semana próxima dependerá de la decisión que la administración (estadounidense) esté lista a a tomar en los próximos días (...), ya ni hablar de las semanas que vienen" para evitar una guerra comercial, estimó el ministro francés.

Mnuchin trató de restar importancia del papel del comercio en la cumbre de jefes de Estado, destacando otras problemáticas importantes como las sanciones a Irán o la cumbre prevista con Corea del Norte.

Cuando terminaron las conversaciones en Whistler, Donald Trump envió nuevos mensajes de Twitter fustigando al libre comercio.

"Si gravamos un país a tasa 0 para que nos venda sus bienes y a cambio grava en 25, 50 o 100% para vender los nuestros (...) no es un comercio libre y justo ¡es un negocio estúpido!", escribió.

En un segundo mensaje, volvió a recalcar que con un déficit de bienes de unos 800 mil millones de dólares, Estados Unidos ha sido "estafado por otros países durante años". Incluyendo los servicios, el déficit de los Estados Unidos con el resto del mundo ascendió a 566.000 millones en 2017.

La Unión Europea y Canadá acudieron ya a la Organización Mundial del Comercio (OMC), mientras que México adoptó represalias contra productos estadounidenses.

Pero, en opinión de muchos, la guerra aún no ha sido declarada, mientras Donald Trump no cumpla su amenaza de imponer impuestos a los automóviles, un sector considerado el corazón del intercambio comercial del mundo.

Resta saber también cómo se va a desarrollar el otro gran frente comercial abierto por Donald Trump contra China. El secretario de Comercio estadounidense, Wilbur Ross, llegó a Pekín el sábado para sostener tres días de conversaciones.

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