Saltar al contenido principal

El ritmo del presidente Macron agota a los diputados franceses

Anuncios

París (AFP)

El ritmo de las reformas impuesto por el presidente francés, Emmanuel Macron, agota a los diputados, que casi no tienen fines de semana libres, trabajan 80 horas semanales o deben votar textos de madrugada.

Dispuesto a transformar velozmente el país, Macron ha lanzado una miríada de reformas desde su elección en mayo de 2017, convencido de que hay que hacerlas al inicio de su mandato.

Los proyectos de ley se han sucedido a ritmo desenfrenado, y afectan al código laboral, la fiscalidad, la educación, la reforma ferroviaria, la agricultura, la justicia o la vivienda, entre muchos otros.

Esta cadencia infernal es perfectamente asumida por el ejecutivo: "No habrá pausa" afirmó la semana pasada el primer ministro Edouard Philippe.

El FMI se felicita abiertamente. Al elevar el lunes a Francia al rango de "jefe de fila" de la reformas en Europa, el Fondo monetario internacional alienta a Macron a seguir en esta vía.

Pero en los bancos del parlamento, los diputados encargados de votar esta ley están al borde del agotamiento.

El martes, el propio presidente de la Asamblea nacional, François de Rugy --un aliado de Macron-- dio la voz de alarma.

"Hemos trabajado en las últimas semanas 80 horas semanales, nos hemos reunido 17 días consecutivos. No es posible. No es el funcionamiento normal de una Asamblea. Así no se puede hacer trabajo legislativo, no se pueden hacer buenas leyes" se lamentó.

Pero de Rugy fue la semana pasado duramente atacado por los diputados de la izquierda radical, que lo acusaron de "organizar el sabotaje del parlamento", convertido en simple cámara que se somete a los deseos del ejecutivo. El partido de Macron, La República en marcha (LREM), es claramente mayoritario en la cámara baja.

- Salud en peligro -

Los demás partidos también se quejan. "No queremos ser llorones" afirmó el martes el jefe de los diputados Los Republicanos (LR, derecha), Christian Jacob. Pero "ésta no es una buena forma de legislar", agregó, y denunció una "ridícula competición interna" entre diputados de LREM "que presentan innumerables enmiendas, las defienden para tener la respuesta del gobierno, y luego las retiran".

No sólo se quejan los diputados, también los colaboradores parlamentarios se lamentan de sus condiciones de trabajo, pues temen "consecuencias sobre la salud" o que "la ley esté mal hecha".

"Aunque la flexibilidad de horarios sea una característica de nuestra profesión, no se debe convertir en habitual el trabajo en fin de semana" advirtió al Asociación Francesa de Colaboradores parlamentarios.

El cansancio parece haber llegado incluso hasta los servicios del primer ministro. Según indican varios medios, no menos de 14 secretarios y cuatro consejeros han dejado sus cargos en los últimos 12 meses en Matignon, sede de la jefatura de gobierno.

Para Christophe Castaner, principal dirigente del partido presidencial LREM y secretario de Estado encargado de relaciones con el Parlamento, "hay momentos en la acción en los que hay que ir deprisa". Los franceses "no creen que se esté haciendo demasiado", afirma, aunque asegura que en el "mes de agosto seguramente no se va a trabajar".

El año pasado, algunos ya se habían quejado de que el trabajo invadía demasiado en las vacaciones estivales.

Página no encontrada

El contenido que solicitó no existe o ya no está disponible.