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La Corte Constitucional francesa respaldó al agricultor que ayudó a inmigrantes ilegales

Cedric Herrou, agricultor francés y voluntario conocido por ayudar a los inmigrantes a cruzar la frontera franco-italiana para evitar los controles policiales, posa mientras se sienta en un sofá cerca de tiendas de campaña para inmigrantes en Breil-sur-Roya, Francia, 11 de abril de 2017.
Cedric Herrou, agricultor francés y voluntario conocido por ayudar a los inmigrantes a cruzar la frontera franco-italiana para evitar los controles policiales, posa mientras se sienta en un sofá cerca de tiendas de campaña para inmigrantes en Breil-sur-Roya, Francia, 11 de abril de 2017. Eric Gaillard / Reuters

El Tribunal Constitucional de Francia dictaminó que el "principio de fraternidad" protegía al granjero Cédric Herrou del enjuiciamiento por ayudar a docenas de inmigrantes a ingresar ilegalmente al país.

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La histórica decisión, que probablemente tendrá implicaciones de gran alcance para el resto de Europa, se deriva de la demanda de Cédric Herrou quien defendió su convicción de ayudar a inmigrantes a atravesar la frontera franco-italiana. El hombre pidió el fin de la "criminalización de la solidaridad".

El Tribunal Constitucional determinó que Herrou no podía ser procesado por ayudar a los inmigrantes bajo el "principio de fraternidad", que es uno de los tres valores que conforman el lema nacional de Francia: Libertad, Igualdad y Fraternidad.

"El principio de fraternidad confiere la libertad de ayudar a otros, con fines humanitarios, independientemente de la legalidad de su presencia en el territorio nacional", escribió el tribunal en su decisión.

Herrou, un agricultor de aceitunas, se convirtió en una especie de héroe popular en 2017 después de haber sido multado con 3.000 euros por ayudar a decenas de inmigrantes en el valle de Roya, que se extiende a lo largo de la frontera entre Francia e Italia.

El área surgió como un santuario para los inmigrantes después de que el Gobierno francés reforzara los controles fronterizos en 2015, en un esfuerzo por frenar el flujo de personas que llegaban ilegalmente al país.

Herrou, como muchos otros residentes locales, dijo que sentía que era su deber cívico proporcionar comida, refugio y otra ayuda a los migrantes que huían de la pobreza y la guerra en sus países de origen.

Tras su condena, no se disculpó por sus acciones y dijo que continuaría brindando ayuda a los migrantes en abierto desafío a la ley francesa.

Después de apelar infructuosamente su sentencia, presentó una demanda ante el Tribunal Constitucional. Su equipo legal dio la bienvenida a la decisión del viernes 6 de julio como una "victoria inmensa".

"El principio de fraternidad ha sido reconocido. Si una mano amiga se extiende de forma desinteresada a un extranjero, no debería castigarse ", dijo Patrice Spinosi, abogada de Herrou, a la agencia internacional de noticias AFP.

Con AFP.

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