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Melania Trump pone fin a los rumores tras su aparición en público

La primera dama estadounidense Melania Trump está enmarcada por cámaras que la filman mientras aparece con el presidente Donald Trump en un evento público por primera vez en casi un mes durante una reunión de respuesta ante huracanes en la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) en Washington, EE. UU. 6, 2018.
La primera dama estadounidense Melania Trump está enmarcada por cámaras que la filman mientras aparece con el presidente Donald Trump en un evento público por primera vez en casi un mes durante una reunión de respuesta ante huracanes en la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) en Washington, EE. UU. 6, 2018. Carlos Barria / Reuters

Después de casi un mes de ausencia la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump, reapareció para poner fin a las especulaciones acerca de su estado de salud y de su relación con el presidente Trump.

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Nunca antes se había hablado tanto de Melania Trump como ahora. Ha pasado de desaparecer de la vida pública y convertirse en el objetivo de la prensa nacional e internacional. El miércoles 8 de junio acudió con su esposo a un acto sobre la temporada de huracanes que comienza. El año pasado, su vestimenta y calzado mientras visitaba las zonas afectadas por los huracanes en Texas, Florida y Puerto Rico la convirtió en la gran protagonista; y este año, ha sido precisamente su ausencia lo que le ha vuelto a poner en el foco de todos los objetivos.

El miércoles se le vio pero no se le escuchó en todo el evento. A Donald Trump se le vio agradecido y contento de que su esposa vuelva a estar a su lado y recuperada. "Pasó por una pequeña mala racha, pero le está yendo genial", dijo Trump al comienzo de la reunión. El presidente entonces se dirigió a Melania y terminó diciéndole que "la gente de este país te quiere. Gracias, cariño". A lo que Melania respondió con una discreta sonrisa.

Todo cambió a raíz de las publicaciones a principios de mayo en las que Donald Trump reconocía estar al corriente de los pagos efectuados a la actriz porno ‘Stormy Daniels’ a cambio de su silencio. Ese día, varios medios sensacionalistas se hacían eco de que, al parecer, la primera dama habría sufrido un ataque de ansiedad a raíz de leer las informaciones sobre el supuesto ‘affair’ de su marido. De hecho, la primera dama canceló enseguida los planes para viajar al Foro Económico Mundial en Davos.

El 10 de mayo recibió junto a su esposo a los tres estadounidenses liberados por Corea del Norte y esta fue la última que se le vio. Cuatro días después, Melania tuvo que ser hospitalizada y la noticia pilló por sorpresa a todo el mundo. No hay comunicado formal acerca del porqué; lo que derivó en especulaciones. La primera dama fue ingresada en el Centro Médico Militar Walter Reed en Bethesda, Maryland, para ser intervenida por una afección benigna del riñón. Muchos expertos confirman que se trata de una operación sencilla que no requiere hospitalización, aun así, Melania fue hospitalizada durante 5 días.

Poco después, su equipo de comunicación confirmó ante los medios que Melania estaba en casa. Pero no se le ve, nadie consigue ninguna imagen de ella. Los rumores empiezan a crecer y la presión es tal que la primera dama se ve obligada a comunicarse con el mundo, siguiendo las costumbres de su marido; a través de su Twitter. “Veo que los medios están trabajando hora extras especulando sobre dónde estoy, qué estoy haciendo. Descansando en la Casa Blanca con mi familia, sintiéndome perfecta y trabajando duro para los niños y los americanos”, dijo.

Poco después, la vocera de Melania anunció que la primera dama no acompañará a su marido a la celebración del G7 que tendrá lugar en Quebec, Canadá. De hecho, en la mañana del 8 de junio, en un encuentro con periodistas, Donald Trump dijo que su esposa quería haber asistido al encuentro en Canadá, pero después de una operación de 4 horas los médicos le habían aconsejado que no viajara. Al poco tiempo, la misma vocera anunció que Melania tampoco asistirá al encuentro en Singapur con el mandatario norcoreano el próximo 12 de junio.

Esta vez la pareja presidencial tuvo que hacer un esfuerzo mayor para justificar la ausencia de la primera dama. Para ello, la eslovena asistió a un evento privado sin periodistas en honor a las familias de los caídos. Es importante transmitir una vuelta a la normalidad. Muchos se preguntan por qué al evento no se dejó entrar a los periodistas. Así que Melania por fin aparece, justo el pasado miércoles. Esta vez se le vemos, pero no pronuncia palabra. Permanece en silencio, sonriendo.

Quien ese mismo día habló en su nombre fue el exalcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, ahora parte del equipo legal del presidente. En una conferencia en Tel Aviv, Israel, el abogado aseguró que “ella (Melania) cree en su esposo y sabe que no es cierto”. Pocas horas después, Melania Trump desacredita a Giuliani a través de su vocera, Stephanie Grisham, quien asegura que “no creo que la señora Trump haya discutido sus pensamientos sobre nada con el señor Giuliani”. Se sigue sin escuchar ni una palabra de su propia boca.

Joshua Roberts / Reuters

 
Melania Trump, una primera dama diferente

Su figura inspira misterio. Ya sea por su evasión a la hora de agarrar la mano de su marido en público, o por su ausencia en reuniones en las que debería estar, lo cierto es que Melania Trump ha desatado el interés de muchos dentro y fuera de los Estados Unidos. A la primera dama nunca le gustó la idea de abandonar Nueva York, lo que quedó claro después de que tardara 5 meses en instalarse en la Casa Blanca tras la victoria presidencial de Donald Trump.

Tampoco esperaba que este momento pudiera llegar, muchos medios han asegurado que la primera dama lloró cuando supo que su marido había sido elegido, y que no eran lágrimas de alegría.

Posiblemente eso tenga que ver con la expresión de tristeza que muchos medios le han adjudicado. No ayudó tampoco que en una entrevista a la radio RTL y el diario Le Monde, la primera dama francesa dijera que “Melania no puede hacer nada, no puede ni siquiera abrir una ventana en la Casa Blanca. No puede salir”. Una casa en la que a veces ni se cruza con su marido en varios días. El periódico The Washington Post explicaba hace poco en un artículo que la eslovena vive en un ala de la casa diferente a la de su marido y que los horarios de ambos son completamente incompatibles.

Y es que su papel en la Casa Blanca ha sido sin duda muy diferente al de su antecesora, Michelle Obama, quien llegó con una agenda bastante apretada. A diferencia de ella, Melania, se tomó su tiempo. Tampoco su falta de transparencia y espontaneidad se acerca a la que daba la exprimera dama. Y es que aún no se sabe exactamente qué ha pasado en estos 26 días, ni se ha conocido el problema de salud exacto que tenía Melania Trump, ni en qué ha consistido su recuperación. Solo, se ha confirmado que está bien, algo, que después de haberla visto, está claro.  

Habrá que esperar ahora a ver cómo son sus apariciones en público antes de confirmar que todo vuelve a la “normalidad”. Pero lo que está claro, es que, a pesar de todo, Melania ha sabido ganarse el afecto de los estadounidenses. El pueblo, como dijo Donald Trump, la quiere.

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