Cumbre G7

Cientos de personas se manifestaron contra la Cumbre del G7

Un manifestante levanta su puño durante la Cumbre del G7 en la ciudad de Quebec, Quebec, Canadá, el 8 de junio de 2018.
Un manifestante levanta su puño durante la Cumbre del G7 en la ciudad de Quebec, Quebec, Canadá, el 8 de junio de 2018. Mathieu Belanger / Reuters

Alrededor de 500 personas se manifestaron el viernes 8 de junio en Quebec para protestar contra la Cumbre del G7 que se desarrolla en la localidad turística de La Malbaie y que reúne a los líderes de las naciones más ricas.

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La principal manifestación recorrió el centro de la ciudad de Quebec ante la presencia de un importante operativo policial. Cientos de policías rodearon a los manifestantes y acompañaron la marcha durante todo su recorrido por el centro de Quebec.

Los manifestantes, portaban pancartas con lemas contra la reunión de los países más ricos del mundo. Una de las consignas más repetidas era "El G7 no nos representa". Otra de las protestas fue convocada por grupos anarquistas que prometieron acciones en la ciudad de Quebec para "parar el G7".

Ante el temor a que las manifestaciones provoquen escenas violentas como las vividas durante la Cumbre de las Américas de 2001, que también se celebró en Quebec, miles de funcionarios no acudieron a trabajar y numerosos restaurantes y establecimientos comerciales han decidido cerrar sus puertas.

Un manifestante lanza una bengala en una marcha de protesta durante la Cumbre del G7 en la ciudad de Quebec, Canadá.
Un manifestante lanza una bengala en una marcha de protesta durante la Cumbre del G7 en la ciudad de Quebec, Canadá. Chris Wattie / REUTERS

La Malbaie, una suerte de refugio frente a las protestas urbanas

Las extensas medidas de seguridad impuestas por las autoridades canadienses en torno a La Malbaie obligaron a los grupos opuestos a la Cumbre, así como a la inmensa mayoría de periodistas que cubren el encuentro, a quedarse en Quebec, donde está previsto que se desarrollen las protestas.

De esta manera, la pequeña localidad turística de La Malbaie fue convertida en una suerte de fortaleza impenetrable para acoger a los líderes de los países más ricos del mundo con miles de agentes de policía, soldados y vallas de seguridad.

Según consigna la agencia de noticias EFE, el Gobierno canadiense destinó cerca de 605 millones de dólares canadienses (unos 462 millones de dólares estadounidenses) para organizar la cumbre del G7, casi la mitad fueron destinados al operativo de seguridad.

Las autoridades aprovecharon la vasta extensión del país norteamericano, el segundo más grande del mundo, para aislar a los líderes de los países más industrializados del mundo en una localidad alejada de los grandes núcleos urbanos y las manifestaciones.

Una cumbre marcada por la tensión política y social

Los líderes mundiales se reúnen en un ambiente marcado no solo por la tensión con Estados Unidos sino también por las fuertes críticas que cada año reciben por parte de manifestantes y organizaciones sociales y políticas que encuentran en estas cumbres la oportunidad para transmitir sus descontentos a los líderes más poderosos y ricos del mundo.

Un manifestante toca la guitarra durante una protesta en el marco del G7 en Quebec, Canadá, el 8 de junio de 2018.
Un manifestante toca la guitarra durante una protesta en el marco del G7 en Quebec, Canadá, el 8 de junio de 2018. Efeandre Pichette / EFE

Quienes dirigen, en gran parte, los destinos de un mundo que margina a muchos, están reunidos bajo un mismo techo y la oportunidad para intentar influir sobre ellos se presenta una vez al año.

Con EFE y Reuters

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