Corea del Norte - Estrategia de Kim Jong-un

Kim Jong-un: un ‘pragmático’ comprometido con la supervivencia de su régimen

El líder norcoreano Kim Jong-un, en una reunión de la Comisión Militar Central (fotografía sin fecha).
El líder norcoreano Kim Jong-un, en una reunión de la Comisión Militar Central (fotografía sin fecha). KCNA VIA KNS, AFP

Las intenciones de Kim Jong-un, unos días antes de la cumbre del 12 de junio con Donald Trump, siguen siendo veladas. No obstante, según los expertos, el líder norcoreano busca sobre todo mantener su régimen y actuar en consecuencia.

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Apenas falleció el “amado líder” Kim Jong-il, el 17 de diciembre de 2011, su hijo más joven, Kim Jong-un, fue encargado oficialmente de asumir la tarea de dirigir a Corea del Norte. Se convirtió en jefe del Estado, del partido y del ejército.

A partir de 2009, su autoridad se había fortalecido al establecer gradualmente su poder sobre el ejército, pues se había unido a la Comisión de Defensa Nacional (CDN). Luego, un año y medio después, ascendió al rango de general de cuatro estrellas y se unió al Comité Central del Partido de los Trabajadores de Corea, mientras tomaba la vicepresidencia de su Comisión Militar Central.

"Corea del Norte es un Estado militar en todos sus sentidos”, dijo Owen Miller, director del Centro de Estudios de Corea (SOAS), con sede en Londres. “Nadie puede gobernar el país sin controlar el ejército", comentó.

Cimentando su autoridad

"Deshacerse de cualquier contrapoder potencial " también le permitió a Kim Jong-un asentar su poder, así lo dijo a France 24 Antoine Bondaz, especialista de Corea del Norte en la Fundación para la Investigación Estratégica (FRS). En 2011, doscientos seguidores de sus tíos Jang Song-Thaek y O Kuk-ryol, ambos vicepresidentes y generales de la CDN, considerados como rivales potenciales, fueron ejecutados o encarcelados durante en el marco de una purga inédita. Jang Song-Thaek fue luego fusilado en 2013.

Después de tomar el control de los militares y eliminar las amenazas a su autoridad, Kim Jong-un trató de "ganar legitimidad", en parte por medio de una aceleración del programa nuclear de su país, según Antoine Bondaz. En siete años, el joven líder norcoreano ha llevado a cabo cuatro ensayos nucleares y ochenta pruebas de misiles. En comparación, su padre había liderado dos y dieciséis, respectivamente, en sus diecisiete años en el poder.

En noviembre de 2017, el último misil probado, el Hwasong-15, parecía ser capaz de alcanzar objetivos tan lejanos como Nueva York o Washington. Este incremento de su arsenal nuclear, visto como una garantía de supervivencia para el régimen, forjó la fama de Kim Jong-un.

"En 1991, Corea del Norte se quedó sola"

Para entender estas preocupaciones nucleares, "debemos regresar a la Guerra de Corea (1950-1953), durante la cual Corea del Norte fue casi borrada del mapa por los bombardeos estadounidenses", dice Owen Miller. “Cabe recordar que en 1991, cuando la Unión Soviética (URSS) colapsó, y con ella su paragua nuclear, Corea del Norte terminó sola, sus elites gobernantes se dieron cuenta de que tenían que hacer algo para protegerse y consolidar la legitimidad del régimen ".

"Los ocho años en que George W. Bush estuvo en el poder (2001-2009) fortalecieron aún más esta dinámica", dijo el investigador londinense. Estados Unidos declaró entonces abiertamente su deseo de cambiar el régimen. La caída del líder libio Muammar Gaddafi en 2011 - a pesar del abandono de su programa de armas nucleares en 2003 – hizo resaltar este mensaje: ‘Si usted no mantiene una postura defensiva muy sólida contra los Estados Unidos, tarde o temprano será destruido’ ".

De hecho, en abril de 2018, el nuevo Asesor de Seguridad Nacional de los EE. UU., John Bolton, señaló que Washington estaba considerando aplicar el "modelo libio" a Pyongyang. El comentario, puso en el limbo hasta la posibilidad de discusiones bilaterales. Kim es consciente del tratamiento infligido a Gaddafi.

Kim fue "lo más lejos posible"

Pero la estrategia de Kim Jong-un para mantener a flote su poder, no consiste solo en misiles. Demostró que podría ser "un líder racional y pragmático, cuyo objetivo es la supervivencia del régimen", explica Antoine Bondaz. "Desarrolla simultáneamente las fuerzas nucleares y la economía", continúa el investigador. Siguiendo los ejemplos de China y Vietnam, que mostraron que era posible liberalizar la economía sin perder el control del poder, el líder norcoreano lideró esta dirección de reformas limitadas.

La acción de Kim Jong-un tuvo un cierto éxito: en 2016, la economía de Corea del Norte creció al ritmo más rápido desde 1999, a pesar de la introducción de nuevas sanciones y del endurecimiento de las que ya estaban vigentes sobre el país. "Pero Kim es probablemente consciente de que ha llegado tan lejos como pudo con su enfoque actual", dice Miller, "quiere prosperidad económica y el levantamiento de sanciones, por esto ahora está intentando alcanzar estos objetivos de otra manera".

Esto podría explicar la apuesta de Kim Jong-un por mejorar las relaciones con Washington y Seúl. ¿Lo logrará durante su reunión con Donald Trump el 12 de junio y en las eventuales cumbres futuras, para obtener un acuerdo duradero?
"Corea del Norte parece realmente decidida a avanzar hacia la desnuclearización, una garantía de paz y la estabilización definitiva de la península", nos comentó Owen Miller. "Sin embargo, es poco probable que suceda. Miren a Irán, es un buen contraejemplo: los Estados Unidos llegaron a un acuerdo, y luego retrocedieron".

Artículo de Tom Wheeldon adaptado del inglés por Tristan Ustyanowski

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