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Cumbre Trump - Kim: cuatro preguntas sobre la amenaza norcoreana

La gente mira un informe de noticias sobre la próxima cumbre entre EE. UU. y Corea del Norte, en Seúl, Corea del Sur, el 11 de junio de 2018.
La gente mira un informe de noticias sobre la próxima cumbre entre EE. UU. y Corea del Norte, en Seúl, Corea del Sur, el 11 de junio de 2018. Reuters / Kim Hong-Ji

Corea del Norte realizó a fines de noviembre un lanzamiento de misil balístico. ¿Deben tomarse en serio las amenazas de Pyongyang? Cuatro preguntas para entender los elementos que enfrentan a ese país y Estados Unidos.

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Corea del Norte volvió a desafiar a Estados Unidos. Pyongyang realizó una prueba “exitosa”, el miércoles 29 de noviembre de 2017, de un nuevo tipo de misil balístico intercontinental (ICBM), el Hwasong-15. Según el régimen de Kim Jong-un, este proyectil podría atacar a Estados Unidos en cualquier sitio.

¿En qué se diferencia esta prueba de las anteriores?

“Se trata del lanzamiento del misil más largo, más alto y más acabado jamás hecho hasta hoy por Pyongyang. Esta nueva clase de misil más eficaz es ahora capaz de alcanzar la totalidad del territorio norteamericano”, le dijo a France 24 Olivier Gaillard, director de la investigación “Asia en el Iris”.

Este nuevo desempeño marca entonces un aumento rápido y espectacular de las capacidades del régimen de Kim Jong-un. “Unos progresos que aún faltan por poner en perspectiva porque este nuevo misil sigue siendo una tecnología que las grandes potencias nucleares occidentales dominan desde los años 1950 o 1960”, señala Gaillard, también autor de “Del impedimento afgano a la errancia norcoreana”.

David Wright, experto y codirector de la Union of Concerned Scientists considera que el dispositivo se habría elevado a más de 4.500 kms de altura, lo cual le posibilitaría un inmeso rango de acción. “Si estas cifras son correctas, volando en una trayectoria normal y no en una trayectoria parabólica, este misil podría tener un alcance de más de 13.000 km”.

¿Cómo alcanzó Corea del Norte estos progresos?

“El régimen de Pyongyang obligó a los equipos científicos encargados de trabajar con estos misiles a un resultado absoluto”, considera Olivier Gailard. El país asiático, que cuenta con un Producto Interno Bruto (PIB) bajo, logró invertir un presupuesto importante en sus ambiciones militares. Los progresos realizados son notables para un régimen tan cerrado”.

Para el investigador, el aislamiento de Pyongyang es sólo una fachada. Detrás de sus altos muros, el régimen “se beneficia indudablemente de ayudas externas para realizar estos progresos”, precisa el experto.

Pyongyang puede contar con el apoyo económico de Pekín, país comunista que ha apoyado en ocasiones a Corea del Norte tras la guerra de este país en 1950-1953. Ambos regímenes comunistas comparten más que una frontera de 1.400 kms.

En 2016, el 90% de los intercambios económicos de Corea del Norte se efectuaron con China. Según la ONU, Corea del Norte tendría además entre 50.000 y 100.000 trabajadores independientes, instalados principalmente en China, que le permitirían a Pyongyang disponer de más de mil millones de dólares al año.

La fabricación de misiles balísticos de largo alcance exige además la fabricación o la adquisición de decenas de miles de componentes de toda clase. Varios expertos concuerdan en que Corea del Norte se ha dirigido a todas las sociedades productoras de elementos que necesitaba, incluidas sociedades occidentales poco preocupadas por la identidad real de los compradores.  

¿Tiene EE. UU. una defensa capaz de interceptar estos misiles?

Para Estados Unidos, se trata de un nuevo reto para sus capacidades de defensa anti-misiles que protegen el territorio norteamericano y el de sus aliados. Washington y sus asociados poseen una gama de teconologías muy desarrolladas, capaces de resguardarlos de los misiles balísticos en la que ha gastado millones de dólares, pero para Olivier Gaillard ninguna defensa es completamente infalible en la actualidad. “El nuevo lanzamiento preocupa a los norteamericanos, porque el sistema anti-misiles que han perfeccionado en el pasado para responder a una eventual amenaza debe ser ajustado”.

Para protegerse de los misiles intercontinentales, Estados Unidos dispone de entre otras tecnologías, del sistema GMD (Ground-based Midcourse Defense), en Alaska y en California. Este elemento clave de la defensa anti-misiles fue puesto a prueba de manera exitosa en mayo en California, sin embargo, tuvo un desempeño más limitado en el pasado y podría sobrecargarse en caso de tiros de misiles en ráfaga.

Además del sistema GMD, Estados Unidos y sus aliados tienen a su disposición el sistema AEGIS, el Aegis Ballistic Defense System. Se trata de un dispositivo integrado en navíos, con radares y sensores extremadamente sensibles, que le provee de información a los sistemas contra misiles intercontinentales GMD en Alaska y California. Pero AEGIS también cuenta con su propia capacidad para interceptar misiles de alcance más corto. Algunos expertos estiman que AEGIS podría llegar a tener la capacidad para interceptar, en ciertas circunstancias, a los misiles intercontinentales.

Estados Unidos también empezó a desplegar en Corea del Sur sistemas THAAD (Terminal High Altitude Area Defense), capaces de destruir misiles de alcance corto, medio e intermediarios en la fase final de su vuelo. Este despliegue provocó el descontento en China, que ve allí un factor desestabilizador para la península coreana.

Junto a Corea del Sur y Japón, los estadounidenses también cuentan con grupos de misiles Patriot Advanced Capability-3. Destinados principalmente para enfrentar amenazas regionales y con efectos limitados ante misiles intercontinentales. En Europa, los aliados de Estados Unidos poseen, de igual manera, sistemas antimisiles, pero enfocados en amenazas de armas de corto alcance, provenientes potencialmente, de Rusia o de Medio Oriente.

¿Qué puede temerse?

A corto plazo, “este nuevo lanzamiento pone en riesgo todas las tentativas de distensión entre las grandes diplomacias en la región, que tanto lo necesitaba”, señala Olivier Gaillard.

Este lanzamiento ocurre ocho días después de la decisión de Washington de reinsertar a Corea del Norte en la lista negra de los “Estados que apoyan el terrorismo”, un gesto considerado por Pyongyang como una provocación grave.
“Desde un punto de vista de seguridad, es una mala noticia para todo el mundo, porque podemos temer una respuesta por parte de Estados Unidos”, continúa el investigador especializado en Asia.

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