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Cumbre Trump-Kim: Lo que hay detrás del histórico apretón de manos

El presidente de EE. UU., Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong-un, en el Hotel Capella en la isla Sentosa, Singapur. 12 de junio de 2018.
El presidente de EE. UU., Donald Trump, y el líder norcoreano, Kim Jong-un, en el Hotel Capella en la isla Sentosa, Singapur. 12 de junio de 2018. Jonathan Ernst / Reuters

El presidente de Estados Unidos y el líder norcoreano, dos personalidades imprevisibles, finalmente se saludaron frente a las miradas del mundo. Más allá de las imágenes, tienen ahora la gran tarea de formular compromisos concretos.

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Hace unos meses, cuando los dos dirigentes se insultaban a través de los comunicados y de las redes sociales, pocos habrían apostado sobre la concretización de una cumbre de este tipo. El gran vencedor hasta el momento es Kim Jong-un, quien, con esta imagen al lado del presidente de la primera potencia, logra un reconocimiento a nivel internacional.

Por su parte, Donald Trump no piensa regresar con las manos vacías a Washington. La administración reiteró en varias ocasiones que será inflexible acerca de la desnuclearización completa de Corea de Norte. El empresario tendrá que convencer a su interlocutor de ceder sobre posiciones históricas.

Durante su primera aparición juntos, luego de que el jefe de la Casa Blanca aseguró sentirse “muy bien” y que previó una “estupenda relación” en el futuro con Corea de Norte, Kim Jong-un comentó que “los viejos prejuicios y prácticas fueron obstáculos” pero que fueron “vencidos y aquí estamos hoy”.

La amenaza nuclear, única clave del régimen de Pyongyang para perpetuarse

Tras la caída de la Unión Soviética y la recomposición geopolítica que siguió, el régimen norcoreano ha visto su potencia nuclear como única clave para perpetuarse. Kim Jong-il, el padre del actual líder, inició el programa nuclear con esta perspectiva y llevó a cabo los dos primeros ensayos.

Por su parte, Kim Jong-un alcanzó a realizar cuatro pruebas incluyendo una, en septiembre pasado, que su cúpula reivindicó ser de una bomba H, un arma particularmente destructiva.

El líder intensificó esta estrategia de ‘agresividad nuclear’ al mismo tiempo que aceleró su programa de misiles intercontinentales.

Los objetivos de la cumbre entre Donald Trump y Kim Jong-un

El principal reto de esta cumbre es definir un plan de acción suficientemente realista y realizable para lograr un distanciamiento duradero de esta amenaza. Los especialistas estiman que la desnuclearización completa de Corea del Norte, tal como lo exige Estados Unidos, necesitaría varios años. Por lo cual, esta reunión podría ser el arranque de varias otras.

Aunque no fueron invitados, los actores clave como Corea del Sur, Japón o incluso el aliado de siempre de Pyongyang, China, pesarán sobre los puntos acordados tras este evento y sobre lo que potencialmente seguirá.

Serán entonces discusiones nutridas las que ocuparán seguramente el almuerzo previsto a las 11:30 am hora de Singapur. Donald Trump invitó a la prensa a las 4:00 pm para socializar los avances y los eventuales compromisos. Se prevé que el mandatario volará luego para la isla de Guam, el territorio estadounidense más cercano a Corea del Norte, para visitar la base de Pearl Harbor.

Con Reuters

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