Saltar al contenido principal

Trump y Kim en Singapur: entre los bastidores de una cumbre cinco estrellas

La cumbre entre Donald Trump y Kim Jong-un en Singapur requirió algunos trucos de preparación detrás de los focos.
La cumbre entre Donald Trump y Kim Jong-un en Singapur requirió algunos trucos de preparación detrás de los focos. Toh Ting Wei / AFP

Soldados de élite nepalíes y hoteles de máximo lujo. France 24 hace un repaso por los preparativos de la histórica cumbre entre el presidente de EE. UU., Donald Trump, y el líder norcoreano Kim Jong-un.

ANUNCIOS

“Pienso que las cosas pueden ir bien y apreciamos su profesionalismo”. Esto fue lo que dijo este 11 de junio el presidente de EE. UU., Donald Trump, agradeciendo al primer ministro de Singapur, Lee Hsien Loong, la acogida de la cumbre con el líder norcoreano Kim Jong-un.

Una cumbre con la que Trump espera iniciar una desnuclearización de la península coreana, y Kim Jong-un busca una nueva relación con EE. UU. sin ceder a la supervivencia de su dinastía. No obstante, las autoridades de Singapur han tenido su propia misión: cumplir con que todo vaya bien. Por lo que cualquier detalle entre bambalinas ha sido fundamental.

El complejo de lujo Capella, en la isla de Sentosa en Singapur, pasará a la historia por acoger la cumbre entre Donald Trump y Kim Jong-un.
El complejo de lujo Capella, en la isla de Sentosa en Singapur, pasará a la historia por acoger la cumbre entre Donald Trump y Kim Jong-un. AFP

Una historia de tres hoteles: los lugares de hospedaje tanto de Donald Trump como de Kim Jong-un han permanecido en secreto hasta último momento por razones de seguridad. Finalmente, el mandatario estadounidense optó por un hotel cinco estrellas Shangri-La, mientras que su homólogo norcoreano ha sido hospedado en el lujoso St. Regis de Singapur.

El Shangri-La, con 747 habitaciones, se sitúa en pleno corazón de la calle Orchard, uno de los célebres paraísos de las compras. Este establecimiento hotelero tiene reputación, según el diario de Singapur 'Straits Times', de proteger la discreción de sus clientes. Un lugar que mucho antes también escogieron los presidentes norteamericanos Barack Obama y Georges W. Bush.

El hotel de Kim Jong-un tiene por el contrario un estatus inferior, pero no deja de ser uno de los más distinguidos de esta ciudad-Estado, con dos salones, una habitación, una terraza privada y un gimnasio. El St. Regis ya acogió en 2015 al presidente chino Xi Jinping, durante su encuentro con el mandatario taiwanés Ma Ying-jeou.

El tercer escenario hotelero escogido fue el hotel de lujo Capella, en la isla de Sentosa. Un complejo de 112 habitaciones y suites en medio de un bosque tropical, no lejos de la playa y de un terreno de golf. Hasta 1972, la isla se llamaba “Pulau Blakang Mati”, que traducido significa “la isla de la muerte por detrás”. Su nuevo nombre, Sentosa, denota paz y tranquilidad… lo que parece lo más conveniente por el nivel de esta cumbre.

La cuenta de Kim Jong-un: serán las autoridades de Singapur las que pagarán la estadía de Kim Jong-un. La razón es que las arcas norcoreanas están casi vacías y la cuestión económica había sido hasta ahora uno de los temas más debatidos durante las negociaciones previas a la cumbre.

Que EE. UU. asumiera los gastos norcoreanos fue unas de las decisiones planteadas en el inicio por la Administración Trump. Sin embargo, es Singapur la que asegurará la cuenta de Kim Jong-un en un gasto total de 15 millones de dólares para organizar toda la cumbre, de los cuales 3,68 millones de dólares han sido destinados a la acogida de 2.500 periodistas y otros siete millones de dólares para garantizar la seguridad de la cumbre.

Soldados nepalíes y zonas bajo seguridad: como garantía de seguridad, en el corazón de este dispositivo están los soldados de élite nepalíes, del contingente Gurkha. Algo en lo que inmediatamente estuvieron de acuerdo Trump y Kim, ya que las autoridades locales de Singapur podían asumir ese nivel de seguridad.

Singapur emplea aproximadamente a 1.800 miembros de esta milicia paramilitar, cuyos orígenes se remontan a más de 200 años y que el imperio británico solía pagar para proteger a sus colonias asiáticas. Estos soldados están equipados hoy de fusiles de asalto belgas y de su tradicional khukuri (un largo cuchillo curvado), y conservan la reputación de un gran entrenamiento en las montañas de Nepal. Desde los 18 años pasan test extremadamente difíciles y la mayor parte de su juventud viven alejados del mundo.

Si a Kim Jong-un o a Donald Trump les pudiera parecer insuficiente, cuentan con cámaras de seguridad omnipresentes, ya que el 80% del territorio ciudad-Estado está cubierto de tecnología. Los hoteles y las zonas por las que transitarán los dos líderes se han transformado en “zonas de eventos especiales”, un estatus que permite prohibir toda circulación, instalar barricadas en las calles y proceder a verificar cada vehículo que intente pasar sin justificación.

Dos entradas, no alcohol: hay gestos pequeños que significan mucho, como por ejemplo las bebidas. Un alcohol tradicional hará todo más llevadero, aunque Donald Trump es conocido por no beber.

Otro gesto es fundamental para Corea del Norte, y es la disposición en la mesa. La tradición dicta que el invitado más importante debe sentarse lo más lejos de la mesa de entrada. Para un diplomático japonés, interrogado por el New York Times, la solución es clara: ¡una habitación con dos entradas!

La página no ha sido encontrada

La página ya no existe o no existía en absoluto. Verifique la dirección o use los enlaces a continuación para acceder al contenido solicitado.