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Italia, dividida por la decisión de su Gobierno sobre el desembarco del ‘Aquarius’, un barco con inmigrantes rescatados

Foto de archivo del barco Aquarius, de la ONG SOS Méditerranée, frente a la costa libia, en Septiembre de 2017.
Foto de archivo del barco Aquarius, de la ONG SOS Méditerranée, frente a la costa libia, en Septiembre de 2017.

Solo una semana después de la formación de su nuevo Gobierno, Italia amaneció dividida y polarizada por la decisión del Ejecutivo de impedir el desembarco en sus puertos de un barco de una ONG con 629 inmigrantes rescatados.

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El Ejecutivo italiano, liderado por el anti-sistema Movimiento 5 Estrellas y el partido anti-imigración la Liga, advirtió que no aceptará a los inmigrantes salvados por la NGO SOS Mediterranée al bordo del 'Aquarius'. No obstante, el barco estará autorizado a atracar en España, después de que el nuevo Gobierno del socialista Pedro Sanchez ofreciera su ayuda para desbloquear la situación.

Para el Gobierno italianio, es una "victoria".

“Vergüenza. Están jugando con la vida de niños y mujeres”, han dicho desde el progresista Partido Democrático, el principal partido de oposición en Italia, en referencia a la exigencia de Italia de que Malta se hiciese cargo de los inmigrantes del ‘Aquarius’.

“Enzarzarse en un conflicto con Malta, donde los inmigrantes representan el 2% de la población, mientras que en Italia son el 0,7%, es buscar un chivo expiatorio”, subrayó Matteo Villa, investigador del Instituto para los Estudios de Política Internacional de Milán.

“Quizá la Unión Europea está haciendo poco (para solucionar la crisis migratoria europea), pero no se puede decir que Malta esté haciendo poco”, añadió Villa.

En respuesta, el ministro de Infraestructuras, Danilo Toninelli, representante del Movimiento 5 Estrellas (M5S) y quien anunció el cierre de los puertos italianos a la ONG -junto con el titular de Interior y líder de la xenófoba Liga, Matteo Salvini-, se defendió alegando que la Unión Europea (UE) ha dejado sola a Italia ante el fenómeno migratorio.

“También los demás países europeos deben abrir sus puertos”, dijo por su parte Toninelli.

“El problema de los flujos migratorios ha de pasar de ser un problema italiano a ser gestionado de manera conjunta (…) Es una obligación de la UE compartir estas responsabilidades”, añadió Toninelli.

“Te creía una persona buena”, le respondió el escritor Roberto Saviano. “No deberías obedecer a las órdenes de la Liga”, añadió Graziano Delrio, jefe del progresista PD en el Congreso, en referencia al pacto entre la Liga y el M5S que le ha permitido formar Gobierno.

En los primeros seis meses de 2018 llegaron a Italia por mar 13.430 inmigrantes  

Con todo, no es la primera vez que Italia se niega a dar su autorización de manera inmediata al desembarco en un puerto italiano de barcos de ONG que rescatan migrantes en el Mediterráneo central.

Hace tan solo un año, el Gobierno del progresista Paolo Gentiloni amenazó con cerrar sus puertos  sin que el dictamen se llegase a cumplir , en el intento de lanzar una voz de auxilio a sus socios europeos para que se impliquen más en las operaciones de rescate y identificación de los migrantes que desembarcan en Italia.

“Necesitamos la cooperación internacional, pero algunos países europeos permanecen insensibles”, llegó a decir el presidente italiano, Sergio Mattarella.

No obstante, en aquella ocasión, Italia no solo no cumplió con sus amenazas, sino que se puso manos a la obra para firmar acuerdos para frenar los flujos con las tribus libias del sur y los dos hombres fuertes de Libia, Fayez Serraj, el primer ministro del Gobierno de unidad nacional apoyado por la ONU, y Jalifa Hafter, el poderoso comandante militar que domina el dividido este de Libia.

Con ello, el número de llegadas desde este país  uno de los principales países de salida de las barcazas se redujo, como también evidencian los últimos informes migratorios italianos. En concreto, según datos oficiales del Ministerio del Interior italiano, en los primeros seis meses de 2018 llegaron a Italia por mar 13.430 inmigrantes, un 77% menos que en 2017 y un 71% menos que en 2016.

Además de ello, nunca antes inmigrantes rescatados por de una ONG ha permanecido en alta mar por más de tres días, como ha ocurrido en el caso de la nave Aquarius de MSF y Sos Méditerranée.

¿Puede Italia cerrar sus puertos a un barco de una ONG?

De acuerdo con el Derecho Internacional, los Estados están obligados a brindar auxilio a quienes se encuentren en peligro en el mar, como establece, entre otros, el Convenio Internacional Internacional sobre Búsqueda y Salvamento Marítimos (Convenio SAR) de 1979.

Este acuerdo, en concreto, dictamina que, cuando un centro de coordinación de salvamento de un Estado es notificado de que existe una fase de emergencia en el mar  es decir, vidas en riesgo , el Estado en cuestión asume “la responsabilidad de iniciar” las operaciones de rescate.

Además de ello, según el anexo revisado en el año 2000 del Convenio SAR, las personas rescatadas deben ser trasladadas “a un lugar seguro”, es decir, un puerto de un país en el que, por ejemplo, no haya un conflicto en curso.

No obstante, en la comunidad de juristas, hay discrepancias a la hora de establecer si este ‘lugar seguro’ ha de ser obligatoriamente un puerto del país que ha coordinado las operaciones de rescate. O, por ejemplo, el país de origen del barco.

No ayuda tampoco la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar que, en su apartado 19, dictamina que el paso de un buque en aguas de un determinado Estado está permitido “mientras no sea perjudicial para la paz, el buen orden o la seguridad del Estado” en cuestión.

Dicho esto, existen otras ramas del derecho internacional tales como el derecho de los refugiados y los derechos humanos, que deben ser tomadas en cuenta. Entre estas, la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de 1966 y la Convención contra la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes de 1984.

Con esto como base, la nueva ministra de Justicia española, Dolores Delgado, ha dicho este martes 12 de junio que Italia podría sufrir consecuencias por no haber respetado los Convenios internacionales.

“Esto es una cuestión de humanidad, es cuestión de generosidad, pero también y fundamentalmente es una cuestión de cumplir con los convenios y tratados internacionales de los que todos los Estados somos parte”, ha dicho Delgado.

En esta línea, la ministra, que hizo estas declaraciones después de que el Gobierno español se ofreciera a acoger a los inmigrantes rescatados por la ONG, también ha recordado que el Derecho Internacional Humanitario es “esencial” y que existen ‘mecanismos” para perseguir su incumplimiento.

La ‘rebelión’ de los alcaldes

La decisión del Gobierno italiano de impedir el desembarco del ‘Aquarius’, el barco de Sos Mediterranée y MSF que rescató a los 629 inmigrantes, también suscitó el rechazo de los alcaldes de varias ciudades marítimas italianas.

Entre estas estuvieron Nápoles, Messina y Palermo, cuyos regidores se dijeron dispuestos a permitir el desembarco de los inmigrantes, a pesar del plantón del Gobierno liderado por el M5S y la Liga de Matteo Salvini.

Esta decisión de los regidores, que no tiene consecuencias jurídicas puesto que la gestión de los puertos no está en manos de los ayuntamientos, supuso un acto de rebelión institucional de cierto calado y que rara vez ha ocurrido en Italia.

Ello, más aún que la decisión gubernamental ha supuesto también un aumento de la tensión dentro del M5S por la decisión de parte de la cúpula de este partido de apoyar la política anti-inmigración de sus socios de la Liga.

“El puerto de Livorno se pone a disposición para acoger a los migrantes”, escribió el alcalde de Livorno, Filippo Nogarin, elegido en las filas del M5S, en un mensaje en Facebook, luego cancelado para no ir en contra de los dictámenes de sus superiores.

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