Abusos en Chile

Dos enviados del papa Francisco llegan a Chile para indagar los abusos

El arzobispo Charles Scicluna y el padre Jordi Bertomeu, enviados especiales del Vaticano, dando una conferencia de prensa en Santiago de Chile, el 12 de junio de 2018.
El arzobispo Charles Scicluna y el padre Jordi Bertomeu, enviados especiales del Vaticano, dando una conferencia de prensa en Santiago de Chile, el 12 de junio de 2018. Rodrigo Garrido / Reuters

Los obispos Charles Scicluna y Jordi Bertomeu intentarán recomponer el país austral investigando los casos de abusos por parte del clero chileno, en concreto en la diócesis de Osorno donde su antiguo obispo encubrió a Fernando Karadima.

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Ya están en Chile los dos principales investigadores del Vaticano enviados para procesar casos de abuso. Llegaron al país austral un día después de que el papa Francisco aceptara la renuncia de tres obispos por escándalos de pederastia, incluido al sacerdote Juan Barros, acusado de encubrir las agresiones pederastas de su mentor, Fernando Karadima.

"Hemos venido para pedir perdón en su nombre", fueron las primeras palabras de Bertomeu a su salida del aeropuerto de Santiago de Chile. "Escucharemos también" a las víctimas.

El arzobispo Charles Scicluna de Malta y el sacerdote español Jordi Bertomeu llegaron este martes 12 de junio a Chile con órdenes del papa de garantizar que la Iglesia Católica Romana responda a "cada caso de abuso sexual de menores cometido por clérigos" en el país.

Los enviados de la Santa sede deben atender, entre otras cosas, nuevas acusaciones de abuso que surgieron en las últimas semanas y que al parecer involucran a sacerdotes de la orden jesuita, de la que es parte el sumo pontífice. Su tarea será ardua ya que las agresiones y el encubrimiento de las mismas han dañado la reputación de la Iglesia en la nación suramericana.

En una conferencia de prensa en la capital, Scicluna aseguró que el objetivo es "proporcionar asesoramiento técnico y legal concreto (...) para dar una respuesta adecuada a cada caso de abuso sexual".

Además del refuerzo de sus investigadores más importantes, la Iglesia católica también anunció que nombrará a un delegado el próximo lunes, quien estará asentado en Santiago y recibirá acusaciones de abuso. La medida hace parte del esfuerzo para traer justicia a las víctimas en casos que continúan abiertos y muchos de los cuales se remontan a décadas atrás.

Por eso cuatro de los ocho días que durará su viaje los pasarán en la diócesis de Osorno, situada a 942 kilómetros al sur de la capital, lugar donde el obispo Juan Barros tuvo que renunciar por encubrir los abusos sexuales contra menores que cometió el religioso Fernando Karadima.

No es la primera vez que ambos enviados visitan Chile con esta misión. El pasado febrero recogieron el testimonio de decenas de personas que señalaban a Barros y a otros religiosos. Esta vez se reunirán tanto en Santiago como en Osorno con víctimas de abusos, a las que pedirán su perdón.

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