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EEUU y China, dos socios comerciales interdependientes

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Washington (AFP)

Estados Unidos y China son hoy socios comerciales y financieros estrechamente vinculados pese a los radicalmente diferentes sistemas económicos que distinguen a las dos mayores economías del mundo.

Pero Estados Unidos, que acusa a Pekín de competencia desleal y de robo de propiedad intelectual, decidió atacar en el frente del comercio bilateral con el objetivo de reducir el desequilibrio que favorece a China.

- Bienes intercambiados -

En 2017 Estados Unidos exportó a China 130.400 millones de dólares e importó bienes chinos por 505.600 millones de dólares, según el departamento de Comercio.

Entre lo vendido a China se cuentan aviones civiles y equipos aeronáuticos por más de 16.260 millones de dólares, soja por 12.300 millones, autos por 10.520 millones e incluso microprocesadores por 6.070 millones.

Pekín le vende a Estados Unidos una miríada de productos que incluyen teléfonos móviles (70.390 millones de dólares), equipos telecomunicaciones (33.480 millones de dólares), ordenadores (45.520 millones de dólares), juegos y juguetes (26.770 millones), vestimenta (24.200 millones de dólares) y muebles (20.660 millones de dólares).

- Servicios -

En contraste con los bienes, Estados Unidos tuvo en 2017 un superávit de 38.480 millones de dólares en el comercio de servicios. Por renglones, el de viajes es, por lejos, el de mayor volumen (30.170 millones de dólares).

- El déficit, corazón del litigio -

El desarrollo de las relaciones comerciales con China se traduce en un creciente déficit para Estados Unidos. El año pasado el déficit en bienes era de 375.300 millones de dólares; lo que significaba un aumento de 8,1% respecto al año previo. En 1985, cuando empezaron a llevarse registros, esta cifra era de 6.000 millones de dólares.

El presidente Donald Trump quiere corregir el desequilibrio para impulsar el empleo y la actividad de la economía estadounidense.

- Inversiones chinas -

Las inversiones directas de empresas chinas en Estados Unidos tuvieron el año pasado un volumen de 29.000 millones de dólares, según el consejo sino americano (USBC).

La cifra de 2017 es un 35% menor a la del año anterior debido a que Pekín restringió inversiones en el exterior, especialmente en inmobiliaria y hotelería.

A modo de ejemplo: durante una visita de Trump a Pekín, la sociedad de energía China Energy Investment firmó en noviembre un protocolo de acuerdo para invertir 83.700 millones de dólares en proyectos en Virginia.

Ya antes, capitales chinos apostaron a la reanimación de la ciudad de Detroit en donde se fundó en 2016 un centro de innovación (Michigan-China Innovation Center).

- Reservas chinas en bonos de EEUU -

China es el mayor de detentor de bonos del Tesoro de Estados Unidos seguida de Japón.

En marzo tenía poco más de 1,1 billones de dólares en títulos estadounidenses, o sea casi el 20% del total en manos extranjeras.

Pekín le da así a Estados Unidos medios financieros para comprar productos chinos a bajo precio y satisfacer a sus consumidores; lo cual es el principal motor de economía estadounidense.

De su lado, China precisa del mercado estadounidense para sostener su propio crecimiento económico y, en consecuencia, su estabilidad política y social.

- Propiedad intelectual -

El gran reto de Washington es que Pekín respete los derechos de propiedad intelectual.

Para entrar al mercado chino, las empresas estadounidenses son obligadas a compartir con sus socios locales una parte de su tecnología.

Ese es uno de los principales motivos del contencioso con China donde la falsificación y la piratería son endémicas. Además, los productos falsificados, terminan compitiendo con los estadounidenses.

En defensa de la propiedad intelectual, Washington quiere respaldar la competitividad de las empresas estadounidenses que tienen actualmente mayor capacidad de innovación que de producción de bienes de consumo.

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