"Mundialito" en cárcel de México libera pasión deportiva de cientos de reos

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Mérida (México) (AFP)

Al mismo tiempo que el estadio Luzhniki de Moscú ardía de frenesí al inaugurar con 80.000 espectadores el Mundial de Rusia-2018, del otro lado del mundo, en una cárcel cerca del Caribe mexicano, cientos de presos celebraban también el inicio de su "Mundialito".

En un patio de la prisión donde erigieron una Plaza Roja hecha de cartón pintado, unos 600 reos del Centro de Reinserción Social de Mérida (Cereso), acusados de violación, pandillerismo o secuestro, desfilaron entre ovaciones formados en 32 equipos de países, igual que en el Mundial organizado por la Federación Internacional de Fútbol (FIFA).

Pero en vez del show del famoso Robbie Williams, un dúo de raperos animó el evento con el himno de "Mundialito Cereso-2018", y bajo la sombra de la torre de vigilancia, bailarines con trajes rusos hicieron malabares.

Este torneo, que celebra su quinta edición en el penal, trae "alegría y relajamiento" para Luis Felipe, un reo de 32 años que deja al descubierto los tatuajes de su torso.

Acusado de homicidio, cumple una condena de 35 años y ha participado desde hace 12 años en los mundiales de la penitenciaría con la playera de Italia, México, Brasil y ahora de Arabia Saudita.

Como Luis Felipe, los reos han estado entrenando fervientemente desde hace dos meses para este campeonato que les permite respirar al aire libre lo que duran los partidos, que se jugarán con el mismo calendario que el Mundial oficial.

Lejos de las millonarias inversiones que se mueven en Rusia, los modestos gastos del "Mundialito" son solventados en parte gracias a la venta de camisetas conmemorativas que muestran a la mascota oficial, un ratón llamado "Cho'Charito".

El Cereso de Mérida (Yucatán, este) tiene unos 2.600 internos que también desempeñan actividades culturales, religiosas y talleres de hamacas.