Por un sistema engorroso y falta de interés, pocos mexicanos votan en el extranjero

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Los Angeles (AFP)

"Es un orgullo hacer esto y más desde el exterior", asegura Bendita mientras graba en video el momento en que marca con una equis su voto para las elecciones presidenciales en México.

Vive en Los Ángeles y sufragó por primera vez desde que dejó su país en 2005.

Es una de los 181.256 mexicanos radicados en el extranjero habilitados para participar de los comicios del 1 de julio, cifra que corresponde apenas al 1,5% de los 11,4 millones de personas nacidas en México que viven en Estados Unidos, muchos sin documentos, según proyecciones de 2012 del Pew Research Institute que usa también la embajada.

Ese número podría llegar a 33,7 millones si se cuentan sus descendientes y equivale a 28% de la población en el territorio nacional.

Es tanta gente que podría incluso decidir la elección. Pero en 2006 votaron solo 32.621 personas y en 2012 40.714.

Para este año, el número de inscritos se triplicó en relación a 2012, aunque todavía reina la apatía.

En el centro de eventos donde Pedro trabaja de mesero, la reacción es generalizada: "A la chingada con las elecciones", que es lo mismo que "al diablo" en mero mexicano.

"Nos sentimos traicionados, no creemos ya en nada, en ningún político", dijo a la AFP este hombre de 62 años, que llegó hace 20 a Estados Unidos y pidió ser identificado con otro nombre pues no tiene documentos.

Bendita -quien también pidió un seudónimo por temor a "la migra"- comparte el sentimiento, pero apuesta por la promesa de cambio de Andrés Manuel López Obrador, o AMLO, como es conocido el candidato de izquierda que aparece con más de 50% de apoyo en las encuestas nacionales.

"México nos echó a este país porque allá no tuvimos oportunidades económicas. No estamos acá por gusto, porque a nadie le gusta estar en tierra ajena", indicó la mujer de 59 años, que era comerciante en su país y hoy arma unas 1.300 cajas de cartón al día para una empacadora de salmón.

"He podido subsistir, pero el costo ha sido muy grande, tuve que dejar a mis hijas, que es lo que más amo", dijo.

Le tomó tres meses cruzar la frontera tras varios intentos y mucho trabajo.

El nuevo presidente enfrentará las presiones de Donald Trump, que pide a México más fuerza en el control del flujo migratorio y que pague por un gigantesco muro en la frontera.

A lo último, el actual gobierno se ha negado rotundamente.

También está pendiente la renegociación del tratado de libre comercio norteamericano, el TLCAN.

- "Todos queremos un cambio" -

Los mexicanos en el extranjero solo pueden votar por correo.

Pero antes de colocar las boletas en el buzón -para que sean contadas el propio 1 de julio- hay que pasar por un engorroso proceso que toma mucho tiempo, precisamente lo que menos tienen la mayoría de mexicanos en el exterior, que trabajan largas jornadas, muchas veces lejos de la ciudad.

"Es un sistema que no es ameno para que la gente vaya a votar en masa", subrayó Andrew Seele, presidente del Instituto de Políticas Migratorias (MPI). Las autoridades "pusieron muchas trabas" para evitar el fraude.

Bendita, que siempre militó en la izquierda, votó junto a "los compañeros" del partido Morena de AMLO.

Fue cuidadosa: marcó la equis sin salirse del cuadro y comprobó que cada boleta correspondiera a los sobres para presidente y senadores antes de sellarlos.

Una encuesta de la organización Latino Decisions colocó en mayo al izquierdista como favorito en el voto en Estados Unidos, con 29%, solo superado por los indecisos (33%).

"Todos queremos un cambio", aseguró Pedro. "Qué bueno si es López Obrador".

¿Por qué no vota entonces? "No, y ¿para qué?", vuelve y se contradice.

Seele explicó que quienes emigraron hace 15 o 20 años, como Pedro, desconfían de la transparencia del sistema electoral y su vínculo con el país "no es político, sino cultural, gastronómico, musical".

Aunque hablaron de Trump y los migrantes, los candidatos tampoco dedicaron muchos recursos a hacer campaña en Estados Unidos, que concentra 84% de los electores en el exterior, debido a esta apatía, estimó el experto.

La autoridad electoral tiene un proyecto para automatizar la elección en el extranjero pero avanza lento y ha encontrado resistencia política.

Es esa desconfianza congénita que menciona Seele, que considera que sería muy polémico si las elecciones se deciden en el exterior.

Bendita también desconfía del "sistema corrupto", pero se ve volviendo a un México gobernado por AMLO: "Retomar mi vida, mi carrera, mis negocios".

Y sobre todo, abrazar de nuevo a sus hijas después de 13 años, y besar por primera vez a sus dos nietos.