Diéselgate

Prisión temporal para el CEO de Audi, Rupert Stadler, por escándalo de manipulación de gases en vehículos diésel

El CEO de Audi Rupert Stadler, en la conferencia de prensa anual de la compañía, en Ingolstadt, Alemania, el 15 de marzo de 2018.
El CEO de Audi Rupert Stadler, en la conferencia de prensa anual de la compañía, en Ingolstadt, Alemania, el 15 de marzo de 2018. Michael Dalder/Reuters

Rupert Stadler es el directivo de más alto rango en ser detenido por el caso conocido como ‘diéselgate’. La justicia alemana decidió enviarlo a prisión como medida preventiva ante el riesgo de que entorpezca las investigaciones.

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Se abre un nuevo capítulo en el escándalo del 'Diéselgate' que primero tocó a la alemana Volkswagen y que esta vez involucra al fabricante automovilístico de alta gama, Audi.

La Policía alemana llegó en la mañana de este 18 de junio a la residencia de Rupert Stadler, ubicada en la región de Ingolstadt en Baviera, con una orden de detención en su contra.

La Fiscalía de Múnich señala al presidente de Audi de encubrimiento de pruebas y supuesto fraude dentro del caso por manipulación de gases en vehículos modelos diésel. Volkswagen defiende a su representante y aclara que el arresto es temporal y que se le mantiene el principio de presunción de inocencia.

Pero no es la primera vez que agentes llegaban hasta la vivienda de Stadler. Hace una semana, la Policía registró su casa y la de otro miembro del comité ejecutivo de la compañía alemana. En las pesquisas, las autoridades informaron que incautaron pruebas importantes para la indagación.

Audi, en la mira de la justicia alemana tras el caso Volkswagen

Rupert Stadler no es el único bajo investigación. Ya son 20 las personas involucradas y relacionadas con la venta de vehículos diésel que habrían estado equipados con un software que permite la manipulación de las emisiones de gases contaminantes y nocivos.

La Fiscalía alemana indaga si Audi vendió desde 2009 en mercados europeos y estadounidenses unos 220.000 vehículos con el software fraudulento.

El señalamiento preciso contra el CEO de Audi consiste en que no interrumpió las ventas en Europa después de que el escándalo de las emisiones estallara en 2015 en Estados Unidos, con los vehículos de la marca Volkswagen.

La Fiscalía de Braunschweig, que indaga específicamente ese caso, le impuso la semana pasada una pena económica a Volkswagen de 1.000 millones de euros, tras considerar que la empresa incumplió con los requisitos de verificación entre 2007 y 2015; lo que le habría permitido equipar con el software ilegal a unos 10,7 millones de vehículos y pasar así las pruebas de combustión en Estados Unidos.

El grupo Volkswagen informó que aceptaba dicha multa. Con esto se daba por terminado el proceso contra el fabricante alemán, pero queda abierto ahora el caso de Audi, que también lo involucra.

Con EFE y Reuters

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