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Seis años después, Assange sigue refugiado en la embajada de Ecuador en Londres

Julian Assange hablando desde el balcón de la Embajada de Ecuador en Londres. 19 de mayo de 2017.
Julian Assange hablando desde el balcón de la Embajada de Ecuador en Londres. 19 de mayo de 2017. Daniel leal / AFP

El fundador de Wikileaks cumple seis años de estar refugiado en la embajada ecuatoriana en Londres. El australiano se rehúsa a salir de allí, pues, Estados Unidos lo pide en extradición por la publicación de documentos confidenciales.

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La Embajada de Ecuador en Londres es, desde 2012, el refugio de Julian Assange. Las autoridades británicas, suecas y estadounidenses están todas detrás de la captura del australiano que, a través de la organización Wikileaks, difundió información secreta e incluso embarazosa de dirigentes de Estados Unidos.

Encerrado en 18 metros cuadrados, sin acceso a Internet y sin poder poner un pie en la calle, Assange es un pirata virtual, un hacker autodidácta que hizo sudar frío al Gobierno estadounidense, que lo quiere hoy tras las rejas.

Assange, el pirata cibernético o el héroe de Internet

Julian Assange nació el 3 de julio de 1971 en Townsville, en el noroeste de Australia. Hijo de una madre artista, ambos recorrieron el país durante 15 años, hasta que finalmente se establecieron en Melbourne.

Assange se destacó por ser bueno con las cifras, lo que lo llevó a estudiar matemáticas, física e informática en la universidad, pero nunca se graduó.

Y para qué clases cuando mucho o todo lo que lo llevó a la piratería cibernética lo aprendió solo, al punto de lograr penetrarse en las páginas web de la NASA y del Pentágono, en Estados Unidos.

Para algunos, Assange es un ciber-héroe que logró escudriñar en documentos confidenciales del Gobierno de Estados Unidos a través de su organización Wikileaks, fundada en 2006.

En 2010, la página web de Wikileaks publicó documentos filtrados por fuentes anónimas, entre mensajes militares secretos del Ejército de Estados Unidos que hablan sobre las guerras en Irak y Afganistán, hasta un video en el que soldados estadounidenses le dispararon a periodistas en Irak.

Pero, para otros, Assange es un criminal que en sus intentos de hacer pública la verdad, se ha convertido en una herramienta de la inteligencia rusa, además de recibir apoyo del Gobierno de Venezuela y de Ecuador.

Rusia y los emails de Hillary Clinton

Desde 2012, el hacker australiano no ha salido de la embajada de Ecuador, en Londres, ni para comprar el pan. Allí pidió asilo político, pues, Estados Unidos lo quiere extraditar, y hasta 2007 Suecia le tenía una orden de arresto europea por la presunta violación de dos mujeres en Estocolmo en 2010. A esto se le suma la persecusión de las autoridades británicas, quienes esperan a que Assange ponga un pie afuera para capturarlo por los cargos que pesan sobre él.

En 2016, durante las elecciones presidenciales en Estados Unidos, Wikileaks reveló miles de correos electrónicos del Comité Nacional Democrático (DNC, por sus siglas en inglés), algo que perjudicó la imagen de la campaña de la candidata por los demócratas, Hillary Clinton.

En Estados Unidos, muchos piensan que esta movida fue parte de una operación del Kremlin para perturbar las elecciones y darle un empujón a la campaña de Donald Trump.

A raíz de las duras opiniones de Assange respecto al envenenamiento de Sérguei Skripal, el movimiento independendista catalán y la expulsión de diplomáticos rusos en Estados Unidos, el acceso a Internet le fue cortado definitivamente en la embajada de Ecuador. Ahora, el país sudamericano no sabe qué hacer con su invitado incómodo.

Con AFP y Reuters

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