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De cuando los intentos por incidir en la elección mexicana no dan el resultado deseado (analistas)

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México (AFP)

Las oscuras tácticas que marcaron la política mexicana durante siete décadas de gobierno hegemónico del PRI volvieron en la campaña presidencial de 2018, según los analistas. Aunque esta vez -precisan- fortalecieron el voto antisistema del izquierdista Andrés Manuel López Obrador.

Aún está en la memoria de los mexicanos las "urnas embarazadas" -rellenadas previamente con votos oficialistas-, la "operación tamal" -meter un fajo de boletas a la vez-, el elector que mágicamente votaba varias veces o la polémica "caída del sistema" de conteo de 1988, que según varias denuncias, llevaron a la victoria del entonces candidato del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Carlos Salinas de Gortari, sobre el izquierdista Cuauhtémoc Cárdenas.

Tras gobernar México durante 71 años, el PRI fue derrotado en 2000 por el conservador Partido Acción Nacional (PAN), abriendo una nueva era en el país. Luego de 12 años de altibajos, el PRI regresó al poder en 2012, prometiendo ser un nuevo partido de transparencia y reformas.

Sin embargo, nuevamente es señalado de prácticas ilegales aunque esta vez sin los resultados deseados: el partido del presidente Enrique Peña Nieto, con niveles récord de impopularidad, no despega en las encuestas.

- Fiscalía vs candidato -

El principal blanco de acusaciones del Estado en la carrera por la elección del 1 de julio ha sido Ricardo Anaya, candidato presidencial de una coalición liderada por el PAN y segundo en las encuestas, aunque muy rezagado del puntero López Obrador, que va con su nuevo partido, Morena. En un lejano tercer puesto está José Antonio Meade, del PRI.

Anaya está envuelto en una polémica por la venta de una bodega de su propiedad. La operación es investigada por la fiscalía por presunta triangulación de recursos, aunque no hay cargos formales en su contra.

Muchos mexicanos han cuestionado la expedita actuación de la fiscalía, mientras arrastra sonados casos de corrupción en el gobierno de Peña Nieto.

"Se usó a la procuraduría general (fiscalía) para atacar mediáticamente a Anaya sin presentar denuncia, sin tener pruebas o demostrarlas", dice a la AFP el analista José Antonio Crespo.

El último golpe: en un video que circuló por las redes sociales, un hombre -señalado entre los operadores de la venta y cuyo hermano estaría ligado a Anaya- habla de su cercanía con el candidato.

Es "una estrategia orquestada e impulsada por el gobierno del presidente Peña Nieto para dañar mi candidatura", denunció Anaya.

Días antes, Anaya había dicho que de ser presidente crearía una fiscalía especial para investigar a Peña Nieto, a quien enviaría a la cárcel de ser encontrado culpable.

Para la columnista política Martha Anaya (sin parentesco con el candidato), ni la amenaza de investigar a Peña Nieto ni el video fueron casuales.

"Anaya ya tiene claro que no hay negociación con el gobierno, no consiguió que José Antonio Meade declinara. Por eso ya no le importó y habló hasta de cárcel. Y el PRI lo que quiere es tirarlo al tercer lugar como sea", comentó a AFP.

El PRI, añade, busca articular a su favor el "voto útil" contra López Obrador -impulsado por hartazgo hacia los partidos tradicionales- y rescatar posiciones en el Congreso, alcaldías o una gobernación para sobrevivir en pleno realineamiento político.

"En 2000, cuando pierde con el PAN, el PRI se sostuvo gracias al poder local que retuvo. Lo mismo hacen ahora, rescatar el voto local, el pequeñito, pero es el que finalmente te da la fuerza para no morir", explica la columnista Anaya.

En la calle también se siente la tradición del "clientelismo".

La tentación de comprar votos va desde obsequiar una bolsa con "souvenirs", como una botella deportiva o una casaca, hasta prometer pagos en efectivo o condicionar la entrega de programas sociales, pasando por asistir a mítines a cambio de un bocadillo y una gaseosa.

- Entre telefonazos -

En el fuego cruzado, López Obrador también denuncia una "guerra sucia" y acusa a sus adversarios de montar manifestaciones en su contra o a grupos empresariales de hacer desfilar por México a opositores venezolanos para buscar vincularlo a Hugo Chávez, a quien asegura nunca conoció personalmente.

La última arremetida es vía telefónica: repentinamente, suena el celular de cualquier ciudadano y se escucha una grabación que hace una supuesta encuesta sobre las polémicas propuestas del candidato izquierdista.

"A mí me gustaría que (la telefónica) Telmex ayudara informando quiénes son los que contratan ese servicio de llamadas masivas para hacer guerra sucia", dijo López Obrador al emplazar a la empresa del magnate Carlos Slim, con quien ha chocado durante la campaña.

Sin embargo, señala el analista Crespo, estas tácticas han fallado. "La estrategia sería apuntalar a Meade, pero está rezagado en tercero, y se ha fortalecido López Obrador".

En un análisis, la consultora Eurasia Group describe la actuación de la fiscalía contra Anaya como "un ataque coordinado por el gobierno y el PRI", pero que sólo reforzó la imagen negativa del oficialismo. "López Obrador resulta el más beneficiado", resume.

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