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Parlamento británico decide si se arroga la última palabra en el Brexit

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Londres (AFP)

La Cámara de los Comunes británica se pronunciará este miércoles sobre una enmienda que le daría voto sobre el acuerdo final de salida de la Unión Europea, y que arrebataría el control de las negociaciones a la primera ministra Theresa May.

La enmienda fue presentada en la Cámara de los Lores (alta) con la intención de que el gobierno conservador no decida salir de la UE sin un acuerdo en la fecha prevista de marzo de 2019, una posibilidad que no ha descartado.

Sus promotores aseguran que la iniciativa no pretende dejar al Reino Unido en la UE y que respetarán el resultado del referéndum de junio de 2016.

May, por su parte, considera que el Parlamento ataría sus manos en las negociaciones con Bruselas si la enmienda prospera.

La semana pasada evitó una derrota en este capítulo ofreciendo un compromiso a los diputados rebeldes de sus filas conservadoras, pero éstos dijeron luego sentirse engañados y consiguieron la reintroducción de la propuesta.

"No podemos aceptar la enmienda", dijo el portavoz de la primera ministra, "socavaría nuestro poder en las negociaciones de conseguir el mejor acuerdo para el país".

Se espera que la votación tenga lugar por la tarde.

- Evitar la caída del gobierno -

La primera ministra dispone de una pequeña mayoría en la Cámara de los Comunes, gracias al apoyo de los unionistas norirlandeses del DUP (Partido Democrático Unionista).

El diputado conservador proeuropeo Dominic Grieve, promotor de la enmienda, negó que pretenda socavar al gobierno de May, al contrario.

Se trata de conseguir "un mecanismo por el que la Cámara de los Comunes pueda expresar su opinión, sin llegar a una moción de censura que podría derribar al gobierno", dijo Grieve a Sky News.

Pero su compañero de filas Graham Stringer, diputado conservador euroescéptico, estimó que Grieve y sus partidarios sólo pretenden "sabotear todo el proceso" de salida de la UE.

"El propósito de la última treta de Grieve es dar al Parlamento el poder de retrasar o detener el Brexit", afirmó.

La posibilidad de que el Reino Unido salga de la UE sin un acuerdo se ha visto alimentada por la lentitud de las negociaciones.

Hasta ahora Londres y Bruselas se han puesto de acuerdo en el montante de la factura que los británicos tendrán que pagar por los compromisos adquiridos y en los derechos de los europeos que viven en el Reino Unido, pero siguen sin resolverse puntos clave como el del futuro de la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte.

Ambas partes insisten en mantener el objetivo de alcanzar el acuerdo definitivo en octubre, pero la posibilidad se aleja y ya se han rebajado las expectativas que se habían depositado en la cumbre europea de junio.

Persisten "serias divergencias" sobre Irlanda del Norte, admitió el negociador europeo Michel Barnier el martes.

Tampoco Londres ha dicho hasta ahora qué clase relación comercial quiere con la UE tras el Brexit, y el gobierno está dividido entre quienes les gustaría seguir al menos en la unión aduanera, y los que quieren cortar por lo sano para escapar a la tutela de la justicia europea.

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