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Sara Netanyahu, esposa del primer ministro de Israel, es acusada de fraude

Fotografía de archivo que muestra al primer ministro Israelí, Benjamin Netanyahu  junto a su esposa, Sara Netanyahu, en la ceremonia del 50ª aniversario de la liberación y unificación de Jerusalén, en Jerusalén, Israel, el 21 de mayo de 2017.
Fotografía de archivo que muestra al primer ministro Israelí, Benjamin Netanyahu junto a su esposa, Sara Netanyahu, en la ceremonia del 50ª aniversario de la liberación y unificación de Jerusalén, en Jerusalén, Israel, el 21 de mayo de 2017. Abir Sultan / EFE

Sara Netanyahu y el exvicedirector general de la oficina del primer ministro, Ezra Saidoff, han sido acusados por recepción fraudulenta de bienes, fraude y abuso de confianza ante el Tribunal de Magistrados de Jerusalén.

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Según una acusación emitida por el Ministerio de Justicia, la esposa del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, Sara Netanyahu, fue acusada el jueves 21 de junio de fraude agravado y abuso de confianza. Esto por el presunto mal uso de fondos estatales para pedir comidas a domicilio que le eran llevadas hasta la residencia oficial.

Sara Netanyahu habría gastado entre 2010 y 2013 cerca de 85.000 euros en comida de lujo y pagado las cuentas de chefs particulares, algo que no estaba permitido hacer con dinero del Estado siempre que en la casa hubiera un cocinero en servicio.

El primer ministro, que también se ha visto involucrado en una serie de investigaciones por corrupción, calificó las acusaciones contra su esposa de absurdas e infundadas.

"Por primera vez en Israel y en todo el mundo, la esposa de un mandatario es procesada por comida para llevar", indicaron los abogados defensores Yaakov Weinroth, Yossi Cohen y Amit Hadad en su respuesta a la acusación, que fue publicada por el jefe del Gobierno en su perfil de la red social Facebook.

Junto a la acusación de Netanyahu, el fiscal general, Avijai Mandelblit, también decidió procesar al exvicedirector general de la oficina del primer ministro, Ezra Saidoff. Según la acusación, Sara Netanyahu y Saidoff se habrían puesto de acuerdo para simular que no había un cocinero trabajando en la residencia.

Por lo que levantaron la sospecha de haber eludido las regulaciones para alegar que, como no había cocinero en servicio, Netanyahu estaba en derecho de pedir comida a domicilio, aunque nunca dejaron de recibir financiación para pagar a los cocineros de la residencia.

Netanyahu pudo haber devuelto parte del dinero pero decidió no aceptar alguna responsabilidad

Después de la publicación de un informe del controlador general del Estado sobre los gastos en la residencia oficial del primer ministro, en 2015 se abrió una investigación preliminar del caso. Dos años más tarde, el fiscal Mandelblit informó que presentaría una acusación contra Sara Netanyahu y Saidoff.

A principios de mayo de 2018, los abogados de la acusada, dijeron a la Fiscalía que Netanyahu estaba dispuesta a pagar una multa para evitar ser acusada en el llamado "escándalo de las residencias", pero la propuesta no fue aceptada.

Y a finales de ese junio de 2018, la Fiscalía dio a Netanyahu un ultimátum para que aceptara un acuerdo y devolviera al Estado parte del dinero que gastó pidiendo comida a costosos restaurantes.

Sin embargo, el equipo jurídico informó al fiscal de que Sara no aceptaría ninguna responsabilidad por los cargos.

Según los abogados de Netanyahu, ella "no era consciente de que podía estar cometiendo algún delito" y confiaba en los administradores financieros de la residencia y la oficina", explicaron.

Los abogados alegaron que Netanyahu no conocía los procedimientos

Los abogados de la familia también indicaron que, al no ser Sara Netanyahu una funcionaria pública, entonces no debía ser inculpada por fraude o por ruptura de confianza.

"No hubo fraude ni abuso de confianza ni ningún delito. La esposa del primer ministro, que no es una funcionaria pública, ni siquiera conocía los procedimientos. La sinceridad salió a la luz cuando se le preguntó al respecto con un test del polígrafo", dijeron los juristas.

La acusada también fue interrogada en relación al Caso 4000, también conocido como Caso Bezeq, en el que Benjamin Netanyahu también se ha visto implicado y que estudia la hipótesis de que el mandatario hubiera comprado los favores del medio de comunicación Walla para que este hiciera de él una cobertura favorable a la imagen del primer ministro.

Con EFE y Reuters

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