Una compañía de danza celebra el orgullo de ser mexicano y gay

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México (AFP)

Orgulloso, mexicano y gay. Tres convicciones que Jacob Soto exhibe con cristalina claridad mientras alza al vuelo su falda, vaporosa y colorida, y taconea sus sandalias blancas al ritmo de una melodía tradicional en un señorial teatro capitalino.

Este viernes por la noche de junio es especial y Jacob lo sabe. México de Colores, la compañía de danza que integra junto a una veintena de mozos como él y que mezcla el académico rigor del ballet folklórico mexicano con la transgresión y experimentación del "drag queen", cumple siete años.

Por eso ha delineado con maquillaje una mirada felina, luce enormes pestañas postizas y sonríe coquetamente, mientras ondula sus caderas al ritmo de una alegre canción del sureño estado de Guerrero, bajo unas luces que lo hacen brillar tal y como alguna vez lo anheló.

"Fui a verlos y dije: ¡Wow! Yo quiero estar ahí. No sé cómo le voy a hacer, pero quiero estar ahí. No sé cómo me voy a maquillar, no sé cómo voy a andar en tacones, no lo sé, pero quiero estar ahí", recuerda Jacob, de 28 años, quien además de bailarín es psicólogo.

Pero aprender a usar tacones, vestidos y maquillaje fue lo menos complicado. Y es que la sensualidad y delicadeza de los movimientos femeninos no son naturales para un atlético veinteañero y lograrlas implica un trabajo de adecuación física mayúsculo.

"La forma y la calidad del movimiento de una mujer es muy difícil, porque precisamente la anatomía nos da otra cosa", dice David Reyes, de 27 años, bailarín fundador de la compañía y por ahora dedicado a la parte técnica del montaje.

El movimiento de la falda, el manejo de tacones, cambiar la postura arqueada de las piernas, natural en los varones, por aquella de extremidades juntas propia de las bailarinas requiere horas de entrenamiento.

El esfuerzo, sin embargo, ha sido compensado por la posibilidad de liberar sobre el escenario la personalidad de muchos de sus integrantes, fortaleciendo su identidad y rompiendo miedos profundos.

"Desde niño jugaba con el maquillaje de mamá o me ponía sus zapatos y jugaba a estar arriba de una pasarela, de un escenario. Lo imaginé pero jamás creí que se pudiera hacer realidad", dice Jacob.

- "No es folklore" -

La danza folklórica mexicana, diversa como las culturas que conviven en su territorio, se distingue por la sinuosa armonía de sus expresiones femeninas en contraste con la reciedumbre de los bailes varoniles.

Ambos se juntan usualmente en vistosos bailes de pareja, un esquema que México de Colores rompe con esfuerzo pero sin pudor.

"Para verse como princesas hay que sudar como camioneros", bromea Carlos Antúnez, el director de la compañía.

Liberar al travestismo del tono burlesco que tradicionalmente ha tenido en México y combinarlo con su venerado folklore ha sido la máxima audacia y meta del creativo.

"Los pasos que le enseñan a uno en la escuela de folklore tradicional están muy bien escritos y muy bien academizados. Yo no los ocupo: los tomo y los transformo", afirma Antúnez, de 57 años, quien enfatiza que lo suyo "no es folklore".

El bailarín es además coordinador artístico del célebre Ballet Folklórico de Amalia Hernández, pilar de la cultura contemporánea mexicana debido a su estilizada interpretación de las danzas tradicionales.

También ha sido coreógrafo para artistas pop mexicanos como Luis Miguel, Thalía y el fallecido Juan Gabriel, y asegura que su consigna es innovar pero siempre inspirado en tradiciones mexicanas, tanto en vestuario, maquillaje y danza.

- "Nos besamos y somos felices" -

"En el folklore específicamente siempre está como oculto, parecería que no existe la gente gay... La música mexicana también es nuestra, nosotros somos parte de México y también podemos bailarla", subraya Antúnez.

La osadía de México de Colores destaca en un país tradicionalmente machista y considerado por activistas de derechos humanos como agresivo con la comunidad LGBTI.

Un informe de la ONG Letra Ese indica que entre 2013 y 2017, al menos 381 personas LGBTI o percibidas como tales "fueron asesinadas en México, presuntamente, por su orientación sexual o la identidad o expresión de género".

Salvo en la capital mexicana, donde la comunidad ha alcanzado conquistas como el matrimonio igualitario, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (ombudsman) advierte que existe "cada vez mayor intolerancia" de policías, servicios de salud y asociaciones religiosas, "que pueden derivar en crímenes de odio".

Antúnez explica que siempre ha preparado a sus bailarines para "el rechazo, un abucheo o una falta de respeto" pero celebra que en siete años de trayectoria nunca han sido agredidos.

"Creo que aplauden la valentía... Le dices a la gente: existimos hombres que nos besamos y somos felices, aquí estamos. Y la gente simplemente se para y aplaude", reflexiona el director.

En el clímax del espectáculo de aniversario, los bailarines se despliegan en círculo y giran parsimoniosamente sosteniendo largos listones blancos.

Un estandarte con la imagen de la Virgen de Guadalupe, la santa patrona de México, comanda la escena y mientras un coro entona una melodía semejante a una plegaria, una voz clama con energía: "Que no te engañen, que no te mientan, tú así fuiste creado: eres perfecto".