Alemania sufre las tensiones comerciales entre EEUU y sus socios

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Berlín (AFP)

Alemania, potencia industrial con vocación exportadora, especialmente en el sector automotor, padece ya las tensiones comerciales entre Washington y sus principales socios, antes incluso de que se produzcan eventuales sanciones estadounidenses contra los automóviles.

"El segundo milagro económico alemán ha terminado", aseguró esta semana el diario Die Welt, mientras dos institutos económicos alemanes han reducido claramente sus previsiones de crecimiento.

El berlinés DIW espera solamente 1,9% de crecimiento del PIB alemán para este año y 1,7% para el próximo, según sus pronósticos de marzo.

La degradación es aún más espectacular según el muniqués Ifo, que apuesta por 1,8% para 2018 y 2019, muy lejos de los 2,6% y 2,1% anunciados hace pocos meses.

En el lado de las empresas, Daimler redujo el miércoles sus previsiones a la baja, impulsando al diario Handelsblatt a decretar "el final de la fiesta" para los constructores de automóviles, que emplean a 800.000 personas en Alemania.

- "Nubarrones" -

"Los nubarrones se ciernen sobre la economía alemana" cuyo motor industrial "ha empezado a desfallecer a principios de año", resume Timo Wollmershäuser, responsable de macroeconomía en el Ifo.

El frenazo de la economía registrado en el primer trimestre, con un alza del 0,3% del PIB -después de 0,6% en el último trimestre de 2017- fue atribuido inicialmente a factores temporales, pero los indicadores de abril invalidaron esta tranquilizadora explicación.

En efecto, en abril, la producción industrial, en lugar de recuperarse, cayó 0,1% y, sobre todo, los pedidos industriales se hundieron 2,5%, augurando meses difíciles.

"La política económica estadounidense es, al menos, parcialmente responsable de ello" explica Wollmershäuser. Su colega del DIW, Ferdinand Fichtner, se refiere por su lado al peso de la "guerra comercial" y los temores que genera.

Paradójicamente, al margen de las amenazas proteccionistas de la administración Trump, Alemania no debe sufrir por las primeras medidas decretadas por Washington contra el acero y el aluminio europeos.

Estas sanciones amputarán en apenas 37 millones de euros su PIB anual, una suma "insignificante" para la primera economía europea, según calculaba a fines de mayo Gabriel Felbermayr para el Ifo.

- Tiembla el automóvil -

En cambio, según Ferdinand Fichtner, tanto los inversores alemanes como las exportaciones padecen ya "la elevada incertidumbre" del contexto comercial. La inversión y las exportaciones tiraron de la economía del país el año pasado.

Y la actual incertidumbre podría dar paso a algo más grave, si Estados Unidos cumple su amenaza de imponer aranceles a los automóviles europeos. En ese caso, ello le costaría a Alemania 5.000 millones de euros, 0,16 puntos de su PIB, pronostica Felbermayr.

En efecto, los constructores alemanes, con sus fábricas repartidas en todo el mundo, tienen mucho que perder con las graves escaramuzas comerciales que se libran Estados Unidos y China.

Daimler, segundo mayor exportador de automóviles de Estados Unidos hacia China, detrás de su compatriota BMW y por delante del estadounidense Tesla, espera que sus ventas chinas se hundan, según explicaba esta semana el grupo.

Alemania puede sin embargo sostenerse en la solidez de su demanda interna, mantenida gracias a un desempleo históricamente bajo, y a las alzas de salarios y de gasto público, matizan los economistas.

Sin embargo, acecha por otro lado el espectro de una crisis política: Angela Merkel es abiertamente cuestionada por sus aliados bávaros, con lo que no se descarta el riesgo de que la coalición gubernamental, labrada tras meses de negociaciones, pueda estallar en mil pedazos.