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Reino Unido homenajea a sus migrantes caribeños tras un reciente escándalo

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Londres (AFP)

Reino Unido celebró este viernes la "enorme contribución" de sus migrantes caribeños, despreciados durante mucho tiempo, después de que algunos fueran recientemente amenazados con la deportación.

El 22 de junio de 1948, varios cientos de migrantes originarios del Caribe, principalmente de Jamaica, pero también de Bermudas o la Guayana Británica, desembarcaron del buque 'Empire Windrush' en el puerto de Tilbury, unos 40 km al este de Londres.

El Windrush acabaría dando nombre a una generación de inmigrantes llegados para participar en la reconstrucción de Reino Unido tras la Segunda Guerra Mundial.

El gobierno decidió esta semana convertir el 22 de junio en una jornada anual de conmemoraciones oficiales. La primera ministra británica, la conservadora Theresa May, participó este viernes en una celebración en la Abadía de Westminster para conmemorar el 70º aniversario de la llegada del navío.

"Nuestra cultura se enriqueció y nuestra sociedad se hizo más fuerte gracias a la gente que vino a construir unas vidas nuevas en Reino Unido", declaró la jefa del gobierno británico en un video publicado en Twitter en el que reconoce "el trato injusto sufrido en los últimos años por ciertos miembros de la generación Windrush".

Estos homenajes se producen solo unas semanas después de un escándalo que reveló que su gobierno consideraba clandestinos a algunos de estos inmigrantes, que en teoría son británicos, pues les solicitaba demostrar cada año su presencia en Reino Unido, bajo amenaza de expulsión.

"El reconocimiento oficial de este aniversario por el gobierno es bienvenido", consideró Sunder Katwala, director del centro de reflexión londinense British Future y especialista en cuestiones de inmigración. Pero "si el gobierno actúa así no es solo porque se trate de un aniversario importante, sino también debido al escándalo".

- "Bienvenidos a casa" -

"Bienvenidos a casa", tituló en 1948 el diario Evening Standard. Para un tercio de los pasajeros, se trataba de un regreso a Reino Unido, tras haber servido en el ejército británico durante la Segunda Guerra Mundial.

Ese mismo año, el Parlamento adoptó la British Nationality Act, que confería la nacionalidad británica a todos los ciudadanos de su imperio.

"Era una forma de agradecer a estas poblaciones por su sacrificio" durante la guerra, explica Nando Sigona, profesor de migraciones internacionales en la universidad de Birmingham. "Pero también había una gran necesidad de mano de obra, y las colonias, que tenían un sistema educativo parecido al británico, eran el mejor lugar para encontrar trabajadores".

La llegada de miles de migrantes del Caribe y de otras colonias provocó reacciones de rechazo en Reino Unido que derivaron en violencia de corte racista en Londres, Birmingham y Nottingham a partir de 1958.

Ellos "no dudaban de que eran británicos, se los había educado así", destaca Sunder Katwala. "Al llegar a Reino Unido fue un choque descubrir que esta idea no era compartida".

En 1971, el Parlamento adoptó la Immigration Act para reducir la inmigración. En vigor desde 1973, obligaba a los nuevos migrantes a obtener documentos oficiales para entrar en su territorio. Los miembros de la "generación Windrush" tenían el derecho de permanecer de forma permanente en Reino Unido, pero no disponían de papeles que les permitieran demostrar su estatuto.

- Quiebre de confianza -

Desde 2010, la política "hostil" llevada a cabo por Theresa May, quien fue ministra del Interior hasta 2016, para reducir la inmigración transformó en clandestinos a algunos de ellos y de sus descendientes.

Anthony Bryan, un sexagenario de origen jamaicano amenazado de expulsión tras 50 años en territorio británico, obtuvo finalmente el derecho de permanecer tras una larga y costosa batalla administrativa. "Eso quebró la confianza que tenía en los británicos", reconoció a la AFP.

La revelación del escándalo en abril provocó enfado y motivó la dimisión de la ministra del Interior, Amber Rudd. El 17 de abril, May presentó sus disculpas oficiales a los dirigentes de los países de la Commonwealth.

Para Nando Sigona "queda mucho por hacer". "La 'generación Windrush' se siente instrumentalizada. Por oportunismo, se les pide participar en celebraciones aunque su contribución fue negada durante mucho tiempo y sus derechos, confiscados".

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