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La difícil vuelta a casa de los desplazados por los yihadistas en Nigeria

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Lagos (AFP)

Las autoridades nigerianas incitan a los civiles desplazados por la guerra contra los yihadistas de Boko Haram a volver a casa, pero los cooperantes lo consideran arriesgado por la inestabilidad en el nordeste de Nigeria, blanco de ataques casi diarios.

Algo más de 2.000 personas se fueron esta semana del campamento de desplazados de Bakasi con destino a Guzamala, un distrito rural cercano al lago Chad donde hay numerosos combatientes yihadistas.

En abril alrededor de 1.200 volvían a Bama, donde el gobierno lanzó obras públicas después de que el 85% de la ciudad quedase destruida por la ocupación yihadista en 2014-2015.

Estos regresos masivos suscitan gran preocupación debido a que los insurgentes siguen sembrando miedo y atacando ciudades y aldeas pese al despliegue del ejército en la región.

El fin de semana pasado, durante la fiesta que marca el final del ramadán, 43 civiles y nueve soldados murieron en atentados en el nordeste del país.

"La situación sobre el terreno no es propicia a la vuelta", afirma a la AFP un cooperante bajo el anonimato.

Los desplazados carecen prácticamente de acceso al agua potable, a las infraestructuras sanitarias y a la educación y la situación de la seguridad fuera de las ciudades más vigiladas continúa siendo "inestable", añade.

El suministro de comida también plantea problema porque la mayoría de los campos fueron abandonados.

- Miedo -

Un estudio publicado en septiembre de 2017 y basado en una muestra de 27.000 desplazados reveló que el 85% de ellos no estaban preparados para volver.

"Afirmar que Boko Haram fue derrotado es engañoso y falso", estima un responsable de la Civilian JTF, la milicia civil alistada con el ejército contra Boko Haram.

"Pedir a la gente que regrese a casa es demasiado arriesgado porque sigue expuesta a los ataques (...). Las autoridades los envían al infierno, de forma intencionada o no".

La insurrección islamista de Boko Haram causó al menos 20.000 muertos desde 2009 y expulsó de sus hogares a más de 2,6 millones de personas.

Durante los tres últimos años, el presidente Muhammadu Buhari y los jefes de las fuerzas armadas repitieron sin cesar que los yihadistas estaban derrotados, o a punto de estarlo.

El exgeneral, elegido en 2015, aspira a un segundo mandato en febrero próximo.

La paz ha vuelto a la gran ciudad de Maiduguri, cuna del grupo yihadista, y se hicieron progresos pero el ejército es incapaz de garantizar la seguridad en las zonas más recónditas, cercanas al lago Chad y fronterizas con Camerún y Níger.

Las organizaciones humanitarias se quejan de la falta de acceso a algunas zonas de Borno, auténticos "agujeros negros" en materia de seguridad.

- Responsabilidad gubernamental -

Además los militares siguen atacando a Boko Haram fuera de las ciudades, de modo que resulta muy complicado retomar la agricultura y la pesca.

Además, no se sabe si aquellos que intentaron volver a casa lo consiguieron ante la imposibilidad de seguirles la pista.

Numerosas voces se alzan para pedir al gobierno federal que asuma sus responsabilidades. Entre ellas Naciones Unidas.

La ONU advierte que es "responsabilidad" de Nigeria asegurarse de que las infraestructuras estén "listas" para acoger a los "retornados", llevando a cabo obras de reconstrucción y restableciendo los servicios municipales. Y las oenegés avisan de que su capacidad es limitada.

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