Arte - Falsos positivos

Carlos Saavedra retrata a las madres de los "falsos positivos" en Colombia

Cortesía Carlos Saavedra

Hasta el 31 de julio el fotógrafo colombiano Carlos Saavedra presenta 'Madres terra', la exposición fotográfica con los retratos de quince mujeres, madres de las víctimas de las ejecuciones extrajudiciales conocidas como los “falsos positivos”.

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El Centro de Memoria, Paz y Reconciliación, con sede en Bogotá, Colombia, es el lugar que acoge la muestra “Madres terra”, del fotógrafo colombiano, Carlos Saavedra.

Los rostros de quince mujeres colombianas, que han sufrido las consecuencias de la guerra con la muerte de sus familiares, fueron retratados en blanco y negro. Sus cuerpos fueron enterrados bajo la tierra, lo que puede tener una connotación muy fuerte, pues, la tierra genera vida, pero también está relacionada con los entierros.

Miles de jóvenes colombianos fueron asesinados para hacerlos pasar por guerrilleros muertos en combate

Jacqueline Castillo y Beatriz Méndez son dos mujeres que perdieron a sus seres queridos por culpa de la guerra en Colombia. El hermano de Jacqueline y el hijo y sobrino de Beatriz fueron asesinados por miembros del Ejército colombiano para hacerlos pasar por guerrilleros muertos en combate.

La guerra entre militares y guerrilleros en Colombia se ha llevado la vida de miles de personas inocentes. Lo que comenzó como un enfrentamiento de ideas entre las guerrillas y el Gobierno colombiano, se convirtió con los años en un conflicto entre ambas partes en el que se ha encontrado de todo: narcotráfico, paramilitarismo, parapolítica, terrorismo, corrupción…y "falsos positivos".

Durante el Gobierno del expresidente colombiano Álvaro Uribe (2002-2010), miles de hombres de bajos recursos desaparecieron de sus casas. El número de mujeres que buscaban a sus hijos o familiares empezó a crecer hasta que el escándalo se destapó: la desaparición en 2008 de 19 jóvenes en el municipio de Soacha y Ciudad Bolívar, zonas en el sur de Bogotá, fue la punta de un iceberg de asesinatos, que hasta ese momento no tenían autor.

Beatriz Méndez perdió a su hijo Weimar y su sobrino Edward en 2004. Ambos salieron de la casa con sus amigos y jamás volvieron. En 2008, Jaime, el hermano de Jacqueline Castillo, se fue al norte de Colombia con una falsa promesa de trabajo. Días después fue encontrado muerto, vestido con ropa militar y en los registros figuraba como guerrillero muerto en combate.

Este tipo de asesinatos, que hasta hoy en día se siguen denunciando, fueron llamados “falsos positivos”: varios militares se hicieron pasar por reclutadores y ofrecieron trabajo, como recolectar café en fincas en diferentes partes de Colombia. Luego, los disfrazaban como guerrilleros, a algunos los hacían correr por el campo para dispararles y luego reportarlos como guerrilleros y así ganar permisos y condecoraciones.

Este modus operandi fue empleado durante varios años, para hacer creer que el Gobierno estaba ganando la guerra contra los grupos al margen de la ley. Hoy en día, las madres, hermanas y tías de muchos de estos hombres asesinados piden, a través de la asociación Mafapo (Madres de Falsos Positivos), que haya justicia en sus procesos y se castiguen a los verdugos que se llevaron la vida de sus seres queridos.

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