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Los bistrós franceses quieren ser patrimonio inmaterial de la Unesco

Un mesero sirve una copa del vino Beaujolais Nouveau en un bistró de París, en noviembre de 2017.
Un mesero sirve una copa del vino Beaujolais Nouveau en un bistró de París, en noviembre de 2017. Benoit Tessier / Reuters

Francia es conocida por sus cafés y pequeños restaurantes llamados más popularmente 'bistrós'. Una asociación en París, integrada por dueños de estos lugares, ha propuesto que sus establecimientos sean patrimonio inmaterial de la Unesco.

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Sentarse en la terraza de un bistró es algo tan popular cuando el verano llega a Europa, que en ciudades como París se ha convertido en algo típico de la cultura francesa.

Un bistró es un café o restaurante pequeño en donde se sirven bebidas, pero también se ofrece un menú a un precio económico, comparado con los precios de los establecimientos que solo sirven comida.

El origen de la palabra 'bistró' es aún debatido, pues tiene varios significados. El más conocido es el que dice que los soldados rusos utilizaban la palabra "bistra" que significa "rápido", para llamar a los meseros parisinos durante la ocupación rusa a inicios del siglo XIX.

Con los años, estos cafés se han vuelto muy populares en Francia y representan una parte importante de la cultura. Por esta razón, una asociación de propietarios de bistrós en París ha propuesto que sus restaurantes sean considerados como patrimonio inmaterial cultural por la Unesco.

Se espera que la iniciativa sea estudiada por la organización, para que sea una realidad en 2020. “Si los turistas quieren ir al encuentro del pueblo parisino a través de sus bistrós, entonces crearemos una etiqueta en las guías de turismo y una vitrina en las entradas que diga que somos patrimonio cultural inmaterial de la Unesco”, dijo Alain Fontaine, chef y dueño de un bistró parisino, a la agencia Reuters.

Según Fontaine, los bistrós están perdiendo la batalla contra la comida rápida y otros restaurantes más rentables. Los establecimientos como el suyo representaron el 50% de los restaurantes parisinos hace 30 años, mientras que hoy solo representan el 14%.

Durante el verano, los bistrós sacan sillas y mesas a los andenes y acomodan terrazas para sus clientes. Algunos turistas se preguntan por qué las sillas siempre están ubicadas para que la gente quede mirando a la calle… La respuesta es simple, a los franceses les encanta pasar horas en estos lugares, ya sea para leer algunas páginas de un libro, hablar con los amigos o simplemente mirar a los transeúntes mientras toman el sol.

Con Reuters

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