Migración

El infierno de los migrantes en el Sahara

AP

Mientras los migrantes del Aquarius intentaban escapar de las aguas frías del mar Mediterráneo, otros, en búsqueda de un mejor porvenir, se ahogaban en las arenas del Sahara. El Gobierno argelino los desamparó bajo el sol del desierto.

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Migrantes que huyen de conflictos internos o simplemente parten en búsqueda de un futuro promisorio llegan hasta las costas de Argelia con la esperanza de cruzar el mar Mediterráneo y tocar suelo europeo. Unos sueños rotos por unas prácticas que no paran de intensificarse.

De hecho, la Unión Europea afirmó a finales de 2017 su deseo de frenar los flujos migratorios desde los países de tránsito. Frente a esta presión, el Gobierno argelino encontró un procedimiento mortal: abandonar a los migrantes a unos 15 kilómetros de Assamaka, Níger, el punto con agua más cercano.

Pero pocas son las personas que llegan. Sin agua ni comida, bajo un sol abrasador que puede llegar hasta los 48 grados Celsius muchos de ellos caen antes de ver la ciudad.

Según la OIM, más de 13.000 migrantes fueron abandonados en el Sahara en los últimos 14 meses

Algunos de los migrantes que logran llegar hasta Assamaka después de esta travesía cuentan que han perdido miembros de su familia o compañeros de viaje. “Perdí mi hijo, mi niño”, le dijo una mujer liberiana a la agencia AP. Ella trabajaba en Argelia antes de ser capturada y dejada en el desierto por las autoridades.

Además, los migrantes denuncian que han sido robados por la policía en el momento del abandono y no les queda nada más que su tristeza: “Nos echaron en el desierto, sin nuestros teléfonos y monedas.  No podría contarles lo que viví”, dijo Kande, un senegalés de 18 años.

Las autoridades europeas afirman que conocen este tipo de procedimientos por parte del Gobierno argelino, pero argumentan que los países soberanos pueden actuar a su acomodo siempre y cuando no violen la ley internacional.

Siguiendo una lógica de parar con el flujo de migrantes, Argelia recibió entre 2014 y 2017 una ayuda de 111,3 millones de euros por parte de la UE.

AP

Los migrantes africanos no solo mueren en Argelia: más de 30.000 personas han perdido la vida en el Sahara maliense o libio desde 2014 según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).

“Nos quedamos en el desierto durante 3 semanas, sin comida, agua ni sombra. Éramos 30 cuando empezó el viaje, pero solamente 5 de nosotros sobrevivieron. Unos bebían su orina para sobrevivir. Tuvimos que enterrar tantas personas.

Mientras cavaba sus agujeros en la arena, pensaba en el mío”, contó Ernest al organismo Iammigrant, refiriéndose a su travesía en el Sahara desde Nigeria.

Un desierto en el que se cavan tumbas con palas cómplices de la ignominia.

Con AP

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