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ONU acusa a fuerzas de seguridad y milicias de RDC de crímenes de guerra y lesa humanidad

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Ginebra (AFP)

Expertos de la ONU que investigaron las atrocidades cometidas desde 2016 contra poblaciones civiles en la región de Kasai, en República Democrática del Congo, acusaron este martes a las fuerzas de seguridad y a las milicias locales de crímenes de guerra y de lesa humanidad.

"Es urgente establecer una política de desarme de las milicias y un proceso de reconciliación para evitar una nueva ola de violencia y permitir el retorno de desplazados y refugiados", dijeron los investigadores de la ONU, que recibieron un mandato de un año en junio de 2017 del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas.

La región de Kasai, en República Democrática del Congo, fue escenario entre 2016 y 2017 de un violento conflicto originado tras la muerte del jefe local Kamuina Nsapu, el 12 de agosto de 2016.

Los enfrentamientos entre las milicias Kamuina Nsapu y las fuerzas de seguridad, respaldadas según el informe por las milicias Bana Mura, dejaron más de 3.000 muertos y 1,4 millones de desplazados.

Según los investigadores de la ONU, que pudieron conocer la situación sobre el terreno, "algunos de los abusos cometidos por las fuerzas de defensa y de seguridad, por las milicias Bana Mura y por la milicia Kamuina Nsapu, constituyen crímenes de lesa humanidad o crímenes de guerra, así como violaciones y vulneraciones de los derechos humanos".

Pero lamentan que "subsiste un problema muy grave de impunidad a la luz de la amplitud y la gravedad de los crímenes".

Su informe, elaborado a partir de entrevistas con 524 víctimas, testigos, presuntos autores y otras fuentes y apoyándose en documentos, fotografías y videos, se presentará el 3 de julio ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

- Tensiones étnicas -

Según el informe, los ataques llevados a cabo por las fuerzas de seguridad y defensa, la milicia Kamuina Nsapu y las milicias Bana Mura "se cometieron contra poblaciones civiles de forma generalizada o sistemática, y siguiendo la política de un Estado o una organización cuyo fin era dicho ataque".

Estos hechos constituyen crímenes de lesa humanidad según los expertos, que citan asesinatos, violaciones, reducción a la esclavitud, sobre todo sexual, persecuciones y otros actos inhumanos.

El informe señala también que esta violencia despertó unas tensiones étnicas latentes, lo que hizo que el conflicto adoptara un carácter étnico desde inicios de 2017.

Los investigadores consideran que "los abusos cometidos por las milicias Bana Mura contra miembros de la etnia Luba, y algunos de los cometidos por la milicia Kamuina Nsapu contra los miembros de las etnicas Tshokwe y Pende pueden considerarse persecución por motivos étnicos, constitutiva de crímenes de lesa humanidad".

También acusan a las fuerzas de defensa y de seguridad y a la milicia Kamuina Nsapu de haber cometido crímenes de guerra al haber atacado a "personas que no participaban directamente en las hostilidades", en un momento en que Kasai vivía "un conflicto armado no internacional", el término usado en derecho internacional para designar una guerra civil.

La ola de violencias en Kasai se inscribe en un contexto nacional de tensiones en torno a las elecciones presidenciales, fijadas para el 23 de diciembre de 2018. Pero según los investigadores de la ONU "hay pocos elementos que permitan llegar a la conclusión de que existe una conexión directa" entre ambas.

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