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Perú se despide con una gran fiesta del Mundial que soñó durante 36 años

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Sochi (Rusia) (AFP)

Aunque llegaba ya eliminada a Sochi, Perú se despidió a lo grande de su regreso a un Mundial después de 36 años con su emocionante victoria ante Australia por 2-0, la primera que logra en una Copa desde 1978, en un encuentro convertido en una sentida fiesta por una hinchada que llevaba media vida esperándola.

El delirio se desató en el Estadio Olímpico de esta ciudad a orillas del Mar Negro con el lindo tanto de André Carrillo en el 18, el primero en Rusia-2018 para Perú, que se había ido en blanco de las derrotas ante Dinamarca y Francia. Ya en la segunda parte, Paolo Guerrero puso el 2-0 en el 50.

El resultado deja eliminada también a Australia, ahora última de un Grupo C en el que clasifican franceses (7 puntos) y daneses (5).

Daba igual que ya estuvieran fuera, que hubieran tenido que esperar 36 años para esto, para ni siquiera llegar con opciones al tercer partido. Hoy la tórrida Sochi era Perú. Era blanca y roja, de la fiesta de quienes más ilusión le pusieron en regresar a una Copa del Mundo que con ellos ha sido cruel en los resultados, pero no en el alma.

"(Los jugadores) hicieron un esfuerzo enorme, nos sobrepusimos a dos derrotas seguidas, volvimos nuevamente al triunfo, que no es poca cosa", valoró después Ricardo Gareca, cuya continuidad -pese al clamor porque se quede- está en el aire.

No había ganado hasta hoy su equipo, que siempre se preguntará qué hubiera pasado si hubiera entrado el penal de Christian Cueva ante Dinamarca, pero su juego valiente ha elevado el espectáculo en Rusia.

Y eso es de agradecer, como lo hizo la víspera el veterano Bert van Marwijk, que no dudó en destacar su coraje, pese a que les hubiera costado dos derrotas y un sueño roto antes de tiempo.

También dijo que Perú jugaría en casa en Sochi. No se equivocó.

"Cómo no te voy a querer", le cantaba la marea roja del Estadio Olímpico a su selección, que saltó al campo con la piel de gallina.

- Ambiciosa Australia -

El único problema para la comunión peruana era que enfrente tenía un equipo con la historia en la punta de las botas.

Los 'Socceroos' llegaban a dejarse la vida a este tercer partido en el que necesitaban vencer a Perú y que Dinamarca perdiera contra Francia para entrar en los segundos octavos de su historia.

Por eso salieron ellos a proponer, mientras los sudamericanos perseguían su orgullo.

No hay milagros tampoco en las despedidas y los incas seguían teniendo los mismos problemas para llegar al arco mientras a Australia, con más opciones, se le atragantaba el mediocampo. Y el gol.

"En los tres partidos tuvimos muchos problemas para marcar, y eso es algo que penaliza a este equipo en este nivel. Es una pena porque cuando se ven las estadísticas, tuvimos mucha más posesión y oportunidades", opinó después Van Marwijk.

Hasta que ocurrió lo que Perú llevaba más de tres décadas aguardando. Tras un contraataque, Guerrero levantó la cabeza desde la izquierda y vio a André Carrillo correr hacia la entrada del área. Y allí, el atacante del Watford articuló una espectacular volea que ya es historia del fútbol inca: la que comenzó a construir su primera victoria en un Mundial en 40 años.

Se caía entonces el Olímpico de Sochi, que era más Perú que nunca, abrazado a unos jugadores a los que habían traído hasta aquí volando. También Gareca gritó poseído desde el banco el gol que tanto merecía este equipo que a punto estuvo de irse de Rusia con las manos vacías.

- Hasta pronto -

Pero, sorteada la catarsis peruana a la que habían sido invitados por obligación, los australianos comenzaron a recomponerse.

A punto estuvieron de lograr el empate Tom Rogic y Mathew Leckie.

Logró irse por delante Perú al descanso, pero quedaban más emociones para esta despedida redonda.

Decidido a retribuirle el entusiasmo a los peruanos, el partido no podía olvidarse de su héroe Guerrero, por el que tanto padecieron en los últimos meses. Llegó por los pelos a esta Copa el atacante, con una suspensión in extremis de su sanción por dopaje, y se va a las primeras de cambio, con su carrera en el aire, pero con el gol que tanto quiso.

Llegó en el minuto 50 tras un carrerón de Cueva por la izquierda para que el delantero del Flamengo, de 34 años, tirara de su experiencia de viejo rockero del área para poner de remate el 2-0.

Quedaba ya muy tocada la decepcionada Australia, y no había vuelta atrás en el éxtasis peruano, con el partido convertido en una dulce despedida para los sudamericanos, de esas que no duelen tanto porque el adiós no será por mucho tiempo. Y este Perú promete volver muy pronto.

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