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Con la crisis migratoria de fondo, el papa Francisco recibió a Emmanuel Macron

Alessandra Tarantino / POOL / AFP

El mandatario francés estuvo casi una hora con el pontífice en el Vaticano. Antes se reunió con organizaciones humanitarias de ayuda a los migrantes.

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Fue la entrevista más larga que el papa Francisco ha otorgado a un jefe de Estado o de Gobierno: 57 minutos en los que Emmanuel Macron y el pontífice tuvieron un intercambio al parecer caluroso y en que hablaron sobre todo de la crisis migratoria que afecta a Europa.

Macron le regaló al papa una edición de 1949 en italiano del “Diario de un cura de campo” del escritor y católico ferviente Georges Bernanos, admirado por el argentino. A cambio, el papa entregó al mandatario francés una medalla en bronce de San Martín y los textos más representativos de su pontificado. Al final del encuentro la esposa de Macron, Brigitte, se unió a ellos junto a una delegación de una decena de personas entre las que se contaba el ministro del Interior Gérard Collomb.

El presidente galo, que privilegia el contacto físico con sus interlocutores, puso su mano en la espalda de Francisco que demostró una supuesta complicidad entre los dos hombres que se besaron en la mejilla antes de separarse.

La crisis migratoria, en el centro del viaje de Macron

Previamente el mandatario francés había desayunado con la comunidad de laicos católicos de Sant Egido, muy comprometida en la acogida de inmigrantes y a cargo de los "corredores humanitarios” que traen refugiados sirios a Europa. El fundador de la organización y exministro italiano Andrea Riccardi explicó que “Macron mencionó los corredores humanitarios como un modelo de política de inmigración legal, sobre todo para las personas que precisan de protección humanitaria".

Desde el inicio de junio, Macron y el Gobierno italiano tienen choques sobre el tema migratorio. Macron trató de irresponsable y cínico al Ejecutivo italiano, integrado por la extrema derecha, que prohíbe a los barcos humanitarios que rescatan refugiados en el mar atracar en sus puertos.

El papa ha llamado regularmente a los dirigentes europeos a respetar los ideales fundadores como la “solidaridad”. Por eso, la semana pasada dijo que es necesario “acoger, acompañar, hospedar e integrar” dentro de las posibilidades de cada país a los migrantes que vienen a Europa así como “invertir de manera inteligente para darles trabajo y educación” en sus país de origen, especialmente los africanos.

Título honorario para Macron en Roma

Macron fue también a Roma a buscar su título de "primer y único canon de honor" de la catedral del papa, una tradición que se remonta al siglo XVII y el rey Enrique VI. Nicolas Sarkozy fue el último jefe de Estado francés, en diciembre del 2007, en someterse a esta tradición honoraria en la Basílica mayor de Saint Jean de Latran, asignada al obispo de Roma. La izquierda luego creó una polémica por su discurso en que elogió la fe y las raíces cristianas de Francia.

Aunque no se espera que Macron hablé durante esta condecoración en respeto al laicicismo francés, en abril pasado el mandatario dio un largo discurso frente a los obispos de Francia expresando su deseo de “reparar el vículo” entre Iglesia católica y República, a su juicio dañado sobre todo por la adopación del matrimonio homosexual en el 2013 en Francia.

Aunque está bautizado y conoció a su esposa en el Liceo católico en el que estudiaba, Macron se declara agnóstico.

Con AFP

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