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Ginecólogo congoleño anima a las yazidíes a vencer el estigma de la violación

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Dohuk (Irak) (AFP)

En un templo sagrado de la minoría yazidí de Irak, el conocido ginecólogo congoleño Denis Mukwege elogia al jefe religioso de esta comunidad, perseguido por los yihadistas por haber prohibido estigmatizar a las mujeres usadas como esclavas sexuales por el grupo Estado Islámico (EI).

Los yazidíes, una minoría de habla kurda adepta a una religión esotérica monoteísta, fueron blanco en Irak del odio de los yihadistas que emprendieron contra ellos una campaña calificada de "genocidio" por la ONU.

En 2014, el Estado Islámico mató a miles de yazidíes en su bastión del monte Sinjar, y secuestró a miles de mujeres y adolescentes para convertirlas en esclavas sexuales.

El doctor Mukwege viajó a Irak invitado por Yazda, una oenegé creada en 2014 para ayudar a las yazidíes traumatizadas.

En el patio del templo de Lalish, a unos 60 km al norte de la ciudad de Mosul (norte), Denis Mukwege estrecha la mano del jeque Baba, de barba blanca y sentado en un colchón.

"Vine aquí para conocerlo porque en muchas comunidades las mujeres son excluidas, estigmatizadas tras haber sido violadas", explica a la AFP este ginecólogo, apodado "el hombre que repara a las mujeres".

Denis Mukwege lucha por devolver la dignidad a las mujeres víctimas de violación en las guerras, sobre todo en la República Democrática del Congo (RDC). Denuncia la violación como "arma barata y eficaz" que destruye a las mujeres y sume a la sociedad en la indiferencia.

"El jeque Baba dijo que (...) las mujeres no debían ser estigmatizadas después de lo que les pasó", y gracias a su toma de posición "las yazidíes pueden testimoniar (...) y, como mujeres, romper el silencio".

- "Aunar fuerzas" -

Según el ministerio de Asuntos Religiosos de la región autónoma del Kurdistán iraquí, más de 6.400 yazidíes fueron secuestradas en 2014 por el EI. Alrededor de 3.200 fueron rescatadas o lograron huir.

Aunque el EI ha perdido casi todo el territorio conquistado en el país, se desconoce el paradero de las restantes yazidíes, muchas de ellas reducidas a esclavas sexuales.

"Vengo a compartir nuestras experiencias. Hay muchas cosas que podemos aprender y el mundo debe conocer las violaciones que sufrieron, porque lo que pasó es un genocidio", explica el doctor Mukwege.

El ginecólogo congoleño fundó en la RDC un hospital y una fundación para atender a las víctimas de la violación como arma de guerra.

"Somos una pequeña organización, pero en mi clínica hemos tratado a 50.000 mujeres y también vine a aunar fuerzas para luchar contra la violación como arma de guerra. Cuando sucede algo así no hay que decir: es Irak, Congo, Colombia o Corea, sino que hay que decir que es la Humanidad la que fue maltratada", insiste el médico.

El lunes, el ginecólogo participó en un taller de trabajo en Dohuk, en el Kurdistán, para transmitir su saber a quienes trabajan en la rehabilitación de las yazidíes violadas.

Gracias a esta formación, sabemos qué han hecho en el Congo para luego "aplicarlo en nuestra comunidad mediante apoyo médico, psicosocial, legal y medios de subsistencia" a estas mujeres, explica Nagham Alawka, de la oenegé Yazda.

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