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El jefe del Pentágono quiere tranquilizar a Seúl y Tokio sobre Corea del Norte

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Seúl (AFP)

El secretario de Defensa estadounidense, James Mattis, aseguró en Seúl el jueves que la alianza entre los dos países seguía siendo de hierro a pesar de la suspensión por Donald Trump de las maniobras militares conjuntas con el Sur.

La inquietud es grande en la región. El presidente estadounidense quiere convencer a Pyongyang de que renuncie a su arsenal atómico y vio en el líder norcoreano Kim Jong Un "un tipo talentoso".

Pero Mattis declaró a su homólogo en Seúl que "el compromiso de Estados Unidos hacia la República de Corea sigue siendo férreo", lo que significa que "se mantendrán los niveles actuales de las fuerzas estadounidenses en la península coreana".

Mattis, que efectuó una visita de dos días a China, es esperado este mismo jueves en Tokio.

Corea del Sur y Japón firmaron acuerdos de seguridad garantizados por tratado con Estados Unidos pero los últimos cambios diplomáticos de Washington los colocaron en una situación incómoda.

El anuncio más sorpresivo fue después de la cumbre entre Trump y Kim en Singapur, donde el presidente estadounidense dio a conocer su decisión de suspender los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur. Seúl dio a entender que no fue informado previamente de esta decisión.

Esas maniobras, que se organizan desde hace décadas, eran denunciadas por Pyongyang como una amenaza a su seguridad.

Trump utilizó incluso el calificativo al que recurre el Norte para describir ese ejercicio: "provocador".

La suspensión de las maniobras "Guardián de la libertad Ulchi", que debían llevarse a cabo en agosto, mejora las perspectivas de negociación y "aumenta las perspectivas de una solución pacífica en la península", subrayó Mattis.

Washington confirmó públicamente su determinación de proteger a Japón y Corea del Sur de las amenazas provenientes del Norte. Decenas de miles de soldados estadounidenses están desplegados en los dos países.

James Schoff, exespecialista de Asia en el Pentágono y actualmente investigador del programa Carnegie Asia, estimó que japoneses y surcoreanos "están cada vez más preocupados sobre nuestro compromiso" de defenderlos.

Un alto responsable del Pentágono trató de minimizar la necesidad de sosegar a los dos aliados. "Forma parte de la visita pero no es lo principal", dijo. Lo esencial es "continuar la conversación sobre cómo vemos las cosas".

En Singapur, Kim Jong Un firmó un documento con el que "reafirma su compromiso firme e inquebrantable hacia la desnuclearización completa de la península coreana".

Una declaración de intenciones imprecisa que decepcionó a los observadores y que no menciona que el proceso será "verificable e irreversible", como reclamaba Estados Unidos.

Pyongyang no se comprometió públicamente a renunciar a su arsenal nuclear. Imágenes vía satélite muestran que continúan los trabajos para mejorar el centro de investigación nuclear de Yongbyon.

Trump declaró que la desnuclearización ha comenzado y que el Norte ya no representa una amenaza nuclear.

Pero se ignora en qué punto están las negociaciones con el Norte, que encabeza del lado estadounidense el secretario de Estado, Mike Pompeo. Sigue siendo un secreto qué concesiones en términos de presencia militar harían Pompeo y Trump a cambio de los compromisos de Pyongyang.

En una reciente entrevista con la cadena CNN, Pompeo alejó la esperanza de un acuerdo rápido. Lo que no impidió al secretario de Estado y a otros altos responsables dar a entender que se estaban a punto de fijar un calendario y las grandes líneas de lo que debería hacer Corea del Norte.

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