El miedo al servicio militar frena la vuelta a casa de refugiados sirios

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Saadnayel (Líbano) (AFP)

Bajo un toldo blanco para protegerse del sol, Mohamed asegura que está condenado a una extrema pobreza en el Líbano desde su huida de Siria. Volver sería sinónimo de servicio militar obligatorio.

"¿Quién elegiría voluntariamente caminar hacia la muerte?", suelta Mohamed, de 18 años, que en su único día de descanso semanal charla con unos amigos.

Este joven de la provincia de Alepo, en el norte de Siria, vive desde hace siete años con sus padres y sus cuatro hermanos y hermanas en Líbano, país que, según las estadísticas oficiales, acoge a aproximadamente 1,5 millones de refugiados que huyeron de la guerra.

En los últimos meses las autoridades libanesas han alzado el tono por considerar que llegó la hora del retorno.

Casi el 90% de los sirios de Líbano quiere regresar a su tierra, según un reciente sondeo de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), pero la mayoría es consciente de que habrá que esperar.

Una vuelta difícil a una Siria con infraestructuras destruidas y una economía devastada. Además a muchos jóvenes les preocupa el servicio militar.

"Nadie olvida a su país. Pero si volvemos ahora voy a tener que enrolarme en el ejército. ¿Quién mantendrá a mi familia?", razona Mohamed, que trabaja con su padre en los campos de patatas de Bekaa, en el este de Líbano. Juntos ganan algo más de 340 euros por mes (393 dólares).

- "Mantener a mis hijos" -

En Siria, los jóvenes de 18 años o más deben cumplir el servicio militar por una duración de entre 18 meses y dos años. Luego son reservistas y como tales pueden ser llamados a filas.

La guerra que estalló en 2011 cambió las cosas y ahora la movilización se eterniza. Los miles de reclutas alistados en 2010 estuvieron en el ejército ocho años y cuando el régimen reconquista un bastión rebelde los jóvenes de la zona tienen que enrolarse.

"Para que las familias puedan regresar tranquilamente, quienes cubren sus necesidades tienen que tener la garantía de que podrán seguir haciéndolo y no ser enviados al frente", recalca el sondeo de ACNUR.

Hay otros obstáculos. Está "el tema de la seguridad, de la vivienda, de la supervivencia: ¿hay un hospital en mi pueblo? ¿tengo casa? ¿medios de subsistencia?", enumera Lisa Abu Jaled, una portavoz de ACNUR.

Hasan Jleif sueña con volver a Siria, "hoy, antes, mañana". Tiene 23 años y dos hijos y sabe que no se librará del servicio militar.

"Claro que me llamarán. En ese caso ¿quién mantendrá a mis hijos? ¿A mis familiares? Cada uno tiene ya cuatro o cinco hijos", declara en voz baja.

En los campamentos improvisados se suceden los refugios hechos con lonas de plástico, chapas de uralita y tablas de madera. Y en pleno Mundial de Fútbol, en algunas barracas ondean banderas de Alemania, Argentina o Brasil.

- "¿Dónde están los jóvenes?" -

Líbano emprendió una batalla diplomática para atajar el problema. El ministerio de Relaciones Exteriores llegó incluso a bloquear las solicitudes de permiso de residencia a los empleados de ACNUR, a los que acusa de obstaculizar las salidas.

Al mismo tiempo, el ministro de Relaciones Exteriores Gebran Basil ha enviado un correo a su homólogo sirio para pedirle una "solución jurídica" al tema del servicio militar para los refugiados. Según una fuente libanesa por el momento no obtuvo respuesta.

En abril, la cooperación entre Líbano y Damasco permitió la vuelta de unos 500 refugiados. Y este jueves otros cientos se encaminaban a Siria desde la localidad libanesa de Arsal, según el jefe de la seguridad libanesa, Abas Ibrahim.

Abu Hasan, de 30 años, tiene claro que él no se irá porque es padre de dos hijos de corta edad y espera un tercero. Para mantener a su familia, el excocinero multiplica los empleos precarios.

"No puedes volver al país si la guerra no se ha terminado. No hay seguridad, no puedes trabajar, no puedes desplazarte", enumera el joven. Él hizo el servicio militar, pero teme ser llamado a filas como reservista.

"Vaya a Siria y compruébelo usted mismo, no hay jóvenes", ironiza. "En las casas hay mujeres, niños, viejos. ¿Dónde están los jóvenes? Huyeron a Europa, a Líbano, o están en el ejército".