La reforma del asilo, el nudo gordiano que enfrenta a los países de la UE

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Bruselas (AFP)

Pese a la drástica reducción de la llegada de migrantes desde 2015, los países europeos siguen sin ponerse de acuerdo sobre cómo acoger a los solicitantes de asilo, divididos entre aquellos que abogan por la "solidaridad" y los que llaman a la "responsabilidad".

Las reglas europeas conocidas como "Reglamento de Dublín", cuya reforma está en punto muerto desde hace más de dos años, establecen que el primer país que pisa un migrante a su llegada al bloque es el encargado de gestionar su eventual solicitud de protección internacional.

La Comisión propone que, en periodos de crisis como en 2015, cuando llegaron poco más de un millón de migrantes por mar a las costas de Italia y Grecia, se repartan los demandantes de asilo de forma puntual entre los países de la UE.

Pero los países mediterráneos, que vieron que socios como Polonia no acogieron ni un refugiado entre 2015 y 2017, consideran insuficiente la propuesta. Italia pide así dejar atrás el actual sistema común de asilo y aboga por un reparto permanente de migrantes basado en la solidaridad entre países.

Pero otros países del Este como Polonia, Hungría, República Checa o Eslovaquia, conocidos como el grupo de Visegrado, rechazan la propuesta de la Comisión y abogan por extender el periodo durante el cual un país de llegada sería responsable de una solicitud de asilo.

Los 28 países tenían previsto encontrar un compromiso sobre estas cuestiones en la cumbre de Bruselas, pero han abandonado esa idea ante la profunda división que generan entre ellos y estudian de forma prioritaria medidas para proteger sus fronteras ante los migrantes.

En su borrador de conclusiones, visto por la AFP, los líderes urgen a "seguir trabajando para encontrar un consenso basado en un equilibrio de responsabilidad y solidaridad".

E invitan a Austria, país posicionado junto al grupo de Visegrado y que asume en julio la presidencia pro témpore del bloque, a "proseguir los trabajos" para reformar el asilo, pero Viena ya advirtió que su prioridad será la protección de las fronteras.