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Senado dividido sobre cargo en Suprema Corte de EEUU

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Washington (AFP)

La batalla sobre el candidato del presidente Donald Trump para integrar la Suprema Corte, un nombramiento que tendrá profundas consecuencias sobre la sociedad estadounidense, comenzó este jueves en el Senado, donde los demócratas prometieron enfrentar a cualquier nominado republicano.

El juez Anthony Kennedy anunció su partida a fines de julio, y eso dará a Trump la oportunidad de nombrar a un segundo miembro para el alto tribunal de nueve miembros, inclinándolo decisivamente hacia la derecha.

Pero un día después del sorpresivo anuncio de Kennedy, quien movía el fiel de la balanza en las votaciones entre jueces liberales y conservadores, la politización del proceso ya es clara.

"El golpe de gracia", afirma el jueves el editorial del progresista the New York Times, reflejando la inquietud de la izquierda estadounidense.

Los senadores endurecen sus posiciones sobre si iniciar el proceso de confirmación antes de las elecciones de medio mandato en noviembre o esperar hasta que los estadounidenses voten en una nueva legislatura que se conformará en enero.

Trump dijo a los periodistas que el proceso para remplazar a Kennedy, de 81 años, "comenzará inmediatamente", encendiendo la alarma entre los demócratas, que temen que el presidente nomine a un candidato de ideología conservadora que rompería el delicado equilibrio del alto tribunal, estableciendo una mayoría de derecha dura durante una generación.

Nada menos que los derechos reproductivos de las mujeres, el sistema de salud y los derechos de los homosexuales están en juego para los demócratas.

"Quien sea que elija el presidente, es muy probable que busque abolir los programas de salud y Roe vs. Wade," advirtió el líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, refiriéndose a la emblemática decisión adoptada por la Suprema Corte en la década de 1970 para proteger el derecho al aborto.

El Senador John Thune, miembro prominente de la bancada republicana, admitió dicha posibilidad, particularmente en lo referente a Roe vs. Wade.

"Creo que se tomó una decisión errónea en ese caso, por lo que es algo que yo apoyaría revertir", dijo Thune a los periodistas.

- Bloqueo parlamentario -

La partida de Kennedy abre la posibilidad de un bloqueo parlamentario ("dogfight") sobre su sucesión. El último antecedente de esta práctica tuvo lugar en 2016, cuando los congresistas respublicanos negaron al entonces presidente Barack Obama la oportunidad de llenar el cargo dejado vacante por el juez conservador Antonin Scalia.

El aplazamiento, orquestado por el líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, finalmente permitió a Trump nominar al remplazante de Scalia, Neil Gorsuch.

Los demócratas que favorecen la postergación de la votación cita ahora el mismo argumento utilizado por McConnell en 2016: la nominación de un juez a la Suprema Corte tiene consecuencias demasiado importantes como para no permitir a los estadounidenses que incidan en ella por medio de la próxima elección.

"¿Si el deber constitucional del Senado de aconsejar y aprobar es tan importante como el derecho del presidente a nominarlo, como lo dice la constitución, por qué una elección de medio mandato sería menos importante que una elección presidencial?", señaló Schumer.

McConnell rechazó el argumento como "totalmente absurdo" y dijo que la confirmación tendrá lugar durante "este otoño" boreal.

- Mayorías estrechas -

La confirmación de un candidato requiere una mayoría simple entre los 100 miembros del Senado, luego de que la dirección republicana invocara la "opción nuclear" para superar las tácticas dilatorias que exigían 60 votos para aprobarla.

Los republicanos cuentan con 51 votos, pero el Senador John McCain está ausente, luchando contra el cáncer. Si todos los demócratas se oponen al nominado por Trump, a los republicanos no les queda margen de error.

Dos senadoras republicanas, Susan Collins y Lisa Murkowski, son seguidas de cerca luego de que expresaran su apoyo en el pasado a los derechos reproductivos de las mujeres.

Otros tres demócratas que deben someterse a una reelección este año también están bajo los focos.

Los tres votaron en favor de la confirmación de Gorsuch en 2017 y cada uno de ellos declararon luego de la renuncia de Kennedy que considerarán cuidadosamente a quien Trump nomine para reemplazarlo.

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