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Migración en la UE: un acuerdo débil y sujeto a la voluntad de los países miembros

La canciller de Alemania, Angela Merkel, reunida con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez y el primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras durante la cumbre de jefes de Estado y de gobierno en Bruselas, Bélgica el 29 de junio de 2018.
La canciller de Alemania, Angela Merkel, reunida con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez y el primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras durante la cumbre de jefes de Estado y de gobierno en Bruselas, Bélgica el 29 de junio de 2018. Gobierno aleman / Reuters

Tras una extensa noche de debate, los jefes de Estado y de gobierno de los 28 países miembros de la Unión Europea llegaron a un acuerdo migratorio. El presidente del Consejo Europeo advirtió: "acuerdo no significa éxito".

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Como en una carrera contra el tiempo y en medio de tensiones provocadas por la llegada de migrantes a sus costas, los líderes de la Unión Europea (UE) alcanzaron un acuerdo sobre el tema migratorio este 29 de junio.

Los jefes de Estado y gobierno de los 28 países que hacen parte de la UE aprobaron la creación en su territorio y de forma voluntaria de centros cerrados para separar a los refugiados que tienen derecho a permanecer en territorio comunitario y los llamados “inmigrantes económicos” que serían deportados a sus países de origen por no cumplir con los requisitos para solicitar asilo.

También acordaron la necesidad de crear centros en países de tránsito en el norte de África, aunque los 28 deberán convencer a estos primero.

La reunión en Bruselas ocurre cuando hay serias diferencias de opiniones, principalmente por parte del bloque central europeo en donde los gobiernos de derecha que lideran en Italia, Hungría, Eslovaquia, Eslovenia, Austria y República Checa, cerraron filas en torno a no permitir el ingreso de más migrantes, una posición diferente a lo que propone Francia y Alemania.

Como la creación de esos centros es voluntaria, se puede prever que muchos de esos países rechazaron la sugerencia de instalarlos en su suelo.

El plan también contempla reforzar la seguridad en los países con fronteras exteriores como es el caso de Grecia, Italia, Rumanía, Polonia, Eslovaquia y Hungría, así como las aguas territoriales de Malta para tener un mayor control de la inmigración ilegal. Con esta medida también se busca mitigar el tráfico de personas.

Guiseppe Conte: "Italia ya no está sola"

La canciller alemana, Angela Merkel, calificó como “buen mensaje” el acuerdo de los 28, pero agregó que la medida implica una “mayor solidaridad con los países de llegada” haciendo referencia a que también se ha acordado en la cumbre dar la mano a los países que más presión migratoria tienen por ser frontera exterior de la UE, tal es el caso de Grecia, España, Italia o Malta.

El Gobierno del primer ministro de Italia, Guiseppe Conte, que ganó las elecciones con un discurso anti-immigración y negó el permiso de atracar de al menos dos barcos de migrantes en los últimos días, celebró el acuerdo: “Italia ya no está sola”, dijo refiriéndose a la lucha migratoria.

Pese a las críticas, la mirada general del bloque europeo es optimista frente a los acuerdos alcanzados, aunque tal y como lo expresó el presidente del Consejo, Donald Tusk, “acuerdo no significa éxito”. Esto podrá ser constatado una vez entren en marcha los puntos acordados con los que se busca mitigar la crisis migratoria en el viejo continente.

Acuerdo controvertido y un triunfo de la derecha

Sectores diferentes de los Verdes en la Eurocámara, aseguraron que la cumbre cerró las puertas al derecho de los migrantes a solicitar asilo en Europa de manera formal. Ska Keller, portavoz de es formación política del Parlamento, aseguró que el pacto hace que sea “prácticamente imposible solicitar refugio en suelo europeo”.

Keller añadió que los “jefes de Estado y de Gobierno siguen la agenda de la extrema derecha y esto no debilita a la derecha, sino todo lo contrario”. La funcionaria añadió que espera una solución “basada en la solidaridad” y no en un debate sobre migración “que se utiliza para tapar los problemas reales de la UE”.

El eurodiputado español del partido Verde, Ernest Urtasun, lamentó que el Consejo Europeo “haya cedido ante la demagogia” del ministro de Interior de Italia, Mateo Salvini y el canciller austríaco, Sebastian Kurz, un hecho que calificó como “un día triste para Europa”.

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