Merkel afronta un día clave para su futuro en torno a la cuestión migratoria

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Berlín (AFP)

La canciller alemana, Angela Merkel, espera resolver este domingo la grave crisis política que amenaza su futuro, gracias a un endurecimiento de la política de acogida de migrantes a nivel nacional y europeo.

"Último acto", titula el diario alemán Süddeustche Zeitung antes de las reuniones cruciales que mantendrán este domingo el ala más conservadora de la coalición gubernamental, el partido bávaro CSU, y el partido democristiano de la canciller, la CDU.

La CSU, que juzga demasiado permisiva la política migratoria de Merkel, comunicará a última hora de la tarde si considera o no suficientes las medidas propuestas por la canciller en materia de asilo.

El ministro del Interior y líder de los conservadores bávaros, Horst Seehofer, amenazó con ordenar a principios de julio, en contra de la opinión de Merkel, la expulsión de los migrantes registrados en otro país de la Unión Europea (UE).

La polémica con el CSU se produce a pesar de que el número de migrantes cayó fuertemente desde 2015, cuando Alemania recibió a cerca de 900.000 demandantes de asilo.

Si el ministro del Interior intentara imponer la expulsión de migrantes, Merkel se vería obligada a destituirlo, provocando el final del gobierno de coalición y la probable convocatoria de elecciones anticipadas.

- ¿Fin del enfrentamiento? -

La canciller siempre rechazó que Alemania tomara decisiones sobre migración de forma unilateral, por temor a poner en peligro la cohesión europea.

Pero Merkel, que nunca tuvo una posición tan débil como en las últimas semanas, cumplió ampliamente con las exigencias de la CSU ofreciendo una serie de medidas nacionales y negociando un acuerdo europeo restrictivo durante la última cumbre de la UE.

Esas medidas podrían poner fin al enfrentamiento entre la dirigente alemana y los conservadores bávaros.

Las decisiones de la cumbre de la UE de esta semana tienen consecuencias que van "más allá" de lo que quería la CSU, declaró Merkel el viernes.

Horst Seehofer, que lleva semanas cuestionando la autoridad de su jefa de gobierno, no se expresó en público después de la cumbre, pero varios de sus aliados intentaron calmar los ánimos.

"Por supuesto que lo que se logró en Bruselas es más de lo que esperábamos al principio", dijo el dirigente de Baviera, Markus Söder.

Berlín consiguió, entre otras cosas, que Grecia y España aceptaran que Alemania les devolviera los migrantes que llegaron a su territorio después de haberse registrado en ambos países.

En un documento dirigido el sábado a los miembros de su coalición, Merkel aseguró haber obtenido el visto bueno de otros 14 países para acuerdos similares.

Según el gobierno, entre esos países están Francia y también feroces opositores a la generosa política de acogida de los migrantes decidida por Merkel en 2015, como Polonia, República Checa o Hungría.

- Centros de acogida especiales -

A nivel nacional, la canciller desea que los migrantes registrados en otro país de la UE se trasladen a centros de acogida especiales con condiciones muy restrictivas, según el documento al que tuvo acceso la AFP.

"Habrá una obligación de residencia (...) que conllevará sanciones si fuera necesario", indica el texto.

Merkel insiste además en el hecho de que su gobierno "quiere seguir reduciendo el número de migrantes que llegan a Alemania", aunque ese número ya se redujo este año en un 20% respecto a 2017.

La CSU endureció su discurso respecto a la política migratoria de Merkel ante las elecciones del próximo 14 de octubre en Baviera, en las que la extrema derecha podría arrebatarle muchos votos.

Pero la estrategia del conflicto con Merkel no ha dado resultados en los sondeos, por lo que la CSU parece buscar un compromiso con la canciller.

Sea cual sea el resultado del enfrentamiento, la dirigente conservadora, que lleva 12 años en el poder, nunca pareció tan débil políticamente como ahora.