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México llega a las presidenciales sumido en una crisis económica y de seguridad

Simpatizantes del candidato a la Presidencia de México, el oficialista José Antonio Meade (fondo-sin foco), agitan banderas nacionales durante su último acto de campaña con simpatizantes de Coahuila el miércoles 27 de junio de 2018, en Saltillo (México).
Simpatizantes del candidato a la Presidencia de México, el oficialista José Antonio Meade (fondo-sin foco), agitan banderas nacionales durante su último acto de campaña con simpatizantes de Coahuila el miércoles 27 de junio de 2018, en Saltillo (México). Miguel Sierra / EFE

Entre acusaciones cruzadas de corrupción, los cuatro candidatos concluyeron 90 días de campaña electoral. Este 1 de julio los mexicanos asisten a las urnas en las elecciones más grandes de la historia de México.

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Tres de los cuatro candidatos a la presidencia concluyeron sus campañas el pasado miércoles 27 de junio en eventos masivos. Andrés Manuel López Obrador, el puntero, eligió el Estadio Azteca, el mismo sitio donde hace seis años el actual presidente, Enrique Peña Nieto, finalizó su campaña. Ricardo Anaya, de la coalición Por México al Frente, optó por la ciudad industrial de León, Guanajuato; mientras José Antonio Meade del Partido Revolucionario Institucional (PRI) cerró en Saltillo, Coahuila, uno de los bastiones de este partido político. El independiente Jaime Rodríguez hizo su cierre en redes sociales.

Durante tres meses los candidatos realizaron un total de 819 actos de campaña, de los que 167 fueron en la Ciudad de México. Ricardo Anaya, candidato de la coalición Por México al Frente, prefirió concentrarse en la capital del país, donde realizó 64 eventos. Mientras tanto, el candidato de izquierda López Obrador fue quien más territorio recorrió, llegando incluso a visitar la montaña de Guerrero, una zona de difícil acceso a causa de la inseguridad y de la lucha de organizaciones criminales.

Durante sus campañas, Ricardo Anaya, de derecha, y José Antonio Meade, de centro derecha, abogaron por la continuidad y la estabilidad. López Obrador llamó a los votantes a transformar el país y acabar con la corrupción. La lucha por los votos ha polarizado a México, un país sumido en una crisis de seguridad y pobreza, cuya moneda se ha depreciado más de 30% en los últimos seis años.

Quien llegue a ganar la Presidencia de la República tiene enfrente un gran trabajo. Por un lado tendrá que nivelar la relación con Estados Unidos, lastimada por la exigencia de Donald Trump de construir un muro en la frontera de los dos países para frenar el flujo migratorio, y por la negociación del Tratado de Libre Comercio, en pausa hasta la llegada del nuevo presidente. Por otro lado, tendrá que hacer frente a la violencia de los cárteles de la droga que ha dejado ya más de 230.000 personas asesinadas y 34.000 desaparecidas.

La inseguridad ha marcado el sexenio del actual presidente, Enrique Peña Nieto. El proceso electoral también ha sido empañado por el homicidio de 48 precandidatos y candidatos a puestos locales, la mayoría aspirantes a alcaldías. En general suman 136 políticos los asesinados desde septiembre. Otros cientos han sufrido amenazas o renunciaron a sus nominaciones.

Noventa días para bajar al puntero: López Obrador

Desde el inicio de la carrera por la Presidencia el candidato de izquierda, López Obrador, ha mantenido una amplia ventaja en las encuestas. Las últimas mediciones le dan alrededor del 50% de la intención de voto. La campaña de los tres candidatos de la continuidad dedicó mucho espacio a desprestigiar al puntero.

Los tres debates organizados por el Instituto Nacional Electoral fueron la oportunidad para hacer propuestas sobre economía, relaciones exteriores, migración y educación; pero fueron utilizados para lanzar acusaciones de corrupción o de malas administraciones.

De los cuatro candidatos, solo Andrés Manuel López Obrador y Jaime Rodríguez Calderón tienen experiencia como cabezas de un gobierno; el primero en la Ciudad de México y el segundo en el estado de Nuevo León. José Antonio Meade ha ocupado cuatro secretarías de Estado y Ricardo Anaya fue legislador y presidente nacional de su partido, el Partido Acción Nacional (PAN), de derecha.

México vota no solo para elegir presidente

El domingo 1 de julio en México se elegirán aparte de presidente, 128 senadores, 500 diputados federales, 8 gobernadores, una jefa de gobierno de la Ciudad de México (seguramente será una mujer), y en total más de 3.400 cargos públicos. Serán instaladas más de 157.000 casillas electorales en todo el territorio nacional.

El jueves 28 de junio inició la veda electoral, un periodo de “reflexión del voto” en el que está prohibido hacer propaganda, así como difundir resultados de encuestas. Esta termina la noche de la jornada electoral.

El próximo domingo 1 de julio a las 8 de la mañana se abrirán las casillas y 90 millones de mexicanos tendrán la opción de ir a votar. A las 6 de la tarde (GMT -5) cerrarán las urnas en el centro del país (una y dos horas más tarde en los estados de Baja California Sur y Baja California, por la diferencia horaria). En ese momento iniciará el cómputo de los votos.

En entrevista con el periodista Carlos Marín, el consejero presidente del Instituto Nacional Electoral, Lorenzo Córdova Vianello, se comprometió a hacer público el nombre del ganador la misma noche del domingo, tras un conteo rápido realizado con una muestra del 5% del total de casillas.

A pesar de que los resultados de las elecciones se conocerán pronto, el periodo de transición en México tiene una duración de cinco meses. Será hasta el próximo 1 de diciembre cuando el ganador tome posesión de su oficina.

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