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Andrés Manuel López Obrador gana la Presidencia de México

El nuevo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.
El nuevo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador. Ronaldo Schemidt / AFP

Andrés Manuel López Obrador venció en las presidenciales de México. El nuevo gobernante tiene el reto de levantar un país asolado por las bandas criminales y una economía condicionada por la lastimada relación con el presidente de EE.UU.

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México giró a la izquierda. Este 1 de julio y en las votaciones más concurridas de la historia de ese país, el candidato de izquierda, Andrés Manuel López Obrador se posicionó como el gran vencedor de acuerdo a los resultados oficiales -preliminares- del Instituto Nacional Electoral (INE). Los otros tres candidatos reconocieron temprano el triunfo del representante de la coalición Juntos Haremos Historia basados en los sondeos a boca de urna.

"Respetaremos a todos pero daremos preferencia a los más humildes y a los olvidados. En especial a los pueblos indígenas de México. Por el bien de todos, primero los pobres", prometió López Obrador en su primera comparecencia después de conocer los resultados oficiales y el saludo y felicitación del presidente en ejercicio, Enrique Peña Nieto.

AMLO, como lo conocen en México por sus iniciales, dijo además que habrá libre empresa, libertad de expresión y legalidad. "No actuaremos de manera arbitraria ni habrá confiscación de bienes", explicó y resumió su objetivo: “erradicar la corrupción y la impunidad será la misión principal del nuevo Gobierno".

La tercera fue la vencida para López Obrador

Esta fue la tercera vez que López Obrador buscaba la Presidencia de México. Lo hizo en 2006 y en 2012. La primera vez perdió por solo 0.56% frente a Felipe Calderón, quien como presidente inició la guerra contra el narco. En aquella ocasión el candidato de la izquierda acusó fraude y realizó un plantón de siete semanas en la avenida Reforma, una de las más importantes de la Ciudad de México, para exigir al instituto electoral un conteo “voto por voto”.

EN 2006, LOS PARTIDARIOS DE AMLO MANIFESTANDO EN EL ZÓCALO PARA RENUNCIAR EL SUPUESTO FRAUDE.
AFP

Nacido en el tropical estado de Tabasco, en la región petrolera del Golfo de México, el excandidato de la izquierda inició su carrera política en el PRI, aunque pronto se mudó al Partido de la Revolución Democrática (PRD), de izquierda. Con el PRD buscó ser gobernador de su entidad natal en 1994 y tras perder marchó a la Ciudad de México para exigir la anulación de las elecciones y una reforma política. Seis años después, en 2000, ganó las votaciones para la jefatura de gobierno de la Ciudad de México.

“Es una persona que por su terquedad, por su necedad para poder hacer el cambio en México, por eso está aquí y nosotros necesitamos de personas con esa terquedad para cambiar el país”, es la opinión de Eliazar, un trabajador de Petróleos Mexicanos al salir del cierre de campaña en el Estadio Azteca el pasado miércoles 27 de junio. Hoy la perseverancia de López Obrador dio resultados.

El defecto más visible del ganador es su silencio. A lo largo de sus intervenciones en entrevistas dejó muchas preguntas sin resolver. Cuestionado muchas veces sobre sus planes de gobierno, reducía sus respuestas a la necesidad de acabar con la corrupción y aprovechar las riquezas de México: su gente y sus recursos naturales.

Acabar con la corrupción, el principal objetivo de AMLO

El nuevo presidente de México piensa que la corrupción es el mayor mal del país y su programa de Gobierno está basado en su erradicación. De acuerdo con Luisa Alcalde, quien ha sido propuesta como cabeza de la Secretaría (Ministerio) del Trabajo, existe “una enorme posibilidad de cambiar muchas cosas que hoy damos por sentadas”. El país ocupa el lugar 135 de 180 en el Índice de Percepción de Corrupción elaborado por Transparencia Internacional.

En entrevista para France 24, Luisa Alcalde aseguró que “el problema está en cómo se distribuye el recurso público, tenemos que ser austeros”. Para lograrlo, el próximo presidente propone reducir los salarios de la alta burocracia, empezando por bajarse el sueldo él mismo. “Voy a gobernar con el ejemplo”, ha sido una frase repetida en cada uno de sus mítines.

Su plan económico consiste en apostar al campo para fortalecer el mercado interno, otorgar crédito a las pequeñas y medianas empresas y hacer efectiva la recaudación fiscal para no subir más los impuestos. Insiste en que va a mejorar su relación con Estados Unidos y que propondrá a Donald Trump un nuevo tratado comercial que incluya, aparte de Canadá y Estados Unidos, a los países de Centro América.

Primero los pobres: ‘en una sociedad tan desigual es difícil conseguir la paz’

Durante su campaña el ganador de las elecciones dijo que “su gobierno atenderá a todos, respetará a todos, pero dará preferencia a los pobres”. De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), en 2016 el 43.6% de la población era pobre y el 7.6%, es decir, 9 millones de personas, vivía en condiciones de pobreza extrema.

Según plantea el mismo Coneval, uno de los retos principales para combatir la pobreza es hacer efectivos derechos sociales como salud, vivienda y alimentación, así como cortar la brecha de desigualdad entre las regiones. Si bien entre 2014 y 2016 México presentó una reducción en el porcentaje de pobres, la Medición hecha por este Consejo reportó que los estados más afectados por la pobreza habían de hecho incrementado el porcentaje de población en esta situación: Oaxaca pasó de 66.8% a 70.4%, y Veracruz de 58% a 62.2%. Los pobres se hicieron más pobres.

López Obrador ha sostenido que en una sociedad tan desigual es difícil conseguir la paz. Durante su gobierno en la Ciudad de México su Programa de ayuda a adultos mayores tuvo los niveles más altos de cobertura de los implementados en el país durante los últimos años. Habituado a resumir sus propuestas a través de slogans, insistió en campaña que trabajará para “que coman quienes nos dan de comer”.

La cuarta gran transformación

Bastante seguro de si, López Obrador ha llamado a hacer la cuarta gran transformación “pacífica pero radical” de la historia de México. Según él, las otras tres son la Independencia de España en 1821, la Reforma que separó la Iglesia del Estado en 1859 y la Revolución de 1910. Hoy un alto número de votantes apostó por este cambio.

Gran parte de las propuestas del ganador echan atrás las reformas que tanto presumió el Gobierno de Enrique Peña Nieto, sobre todo aquellas en materia energética y educativa. También propuso vender el avión presidencial, convertir la residencia del presidente en un espacio para la cultura, revisar los contratos del Gobierno y concesionar la construcción del nuevo aeropuerto internacional.

El discurso contra empresarios y políticos a quienes denominó “la mafia del poder” le trajo durante mucho tiempo la desconfianza de hombres de negocios como Carlos Slim de Grupo Carso y Héctor Hernández Pons de Grupo Herdez; algunos incluso llamaron a sus empleados a votar en su contra. Al inicio de junio una reunión entre el entonces candidato y el Consejo Mexicano de Negocios sirvió para calmar los ánimos.

A la crisis económica se suma la violencia. México padece hoy una crisis de seguridad agravada por la cooptación de funcionarios públicos por parte del crimen organizado. Las cifras de asesinatos de políticos durante el proceso electoral llegaron a 146 desde septiembre. En general, el año pasado el país alcanzó una media de 80 homicidios diarios.

El gabinete esperado de López Obrador

En cada una de sus tres postulaciones, Andrés Manuel ha anunciado los nombres de quienes configurarían su gabinete. Esta vez no ha sido la excepción. El próximo gobierno será administrado por un grupo de académicos destacados, entre quienes no faltan los colaboradores de doce años en la búsqueda de la presidencia.

Entre los designados para auxiliar al próximo Ejecutivo se encuentran la ministra retirada de la Corte Suprema de Justicia, Olga Sánchez Cordero, para la Secretaría de Gobernación; el embajador Héctor Vasconcelos para la Secretaría de Relaciones Exteriores; el matemático Carlos Manuel Urzúa, quien fuera el encargado de las finanzas de la Ciudad de México durante el gobierno de López Obrador, en la Secretaría de Hacienda.

También están el economista Esteban Moctezuma Barragán, secretario de Gobernación en el gobierno de Ernesto Zedillo, en la Secretaría de Educación; la ex diputada Luisa Alcalde, joven abogada graduada de la UNAM, propuesta para ocupar la Secretaría del Trabajo; y el médico Jorge Alcocer Varela, investigador emérito del Instituto Nacional de Nutrición, para la Secretaría de Salud.

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